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En nota electoral | Todos contra el PSOE: este país debe meditar muy bien lo que hace esta vez con su voto

Bolsamanía Bolsamanía 10/12/2015 redaccion@webfg.com
© Proporcionado por Bolsamanía

El viejo bipartidismo imperfecto ha fenecido, como bien a la vista está, y ha sido a causa de sus propios errores (la corrupción y la falta de pericia con que los viejos partidos han conducido la crisis han debilitado a las grandes organizaciones de antaño), y seguramente tendremos que convivir con esta evidencia durante mucho tiempo, pero no podemos olvidar en este viaje que acaba de iniciarse que una democracia parlamentaria requiere la existencia de una dialéctica entre dos opciones ideológicas más o menos polarizadas que compitan y se controlen entre sí.El nuevo mapa cuatripartito actual se caracteriza por el surgimiento de Ciudadanos, una opción centrista, la clásica bisagra que en esta ocasión podría dejar de serlo por incrementar su tamaño hasta fagocitar en parte a los partidos contiguos de izquierda y derecha, y de Podemos, un populismo de izquierdas a la manera bolivariana, que amortigua aquí sus impulsos radicales originales porque se ha percatado de que el electorado español no es el de Venezuela.Si el electorado cede a las reclamaciones de Ciudadanos y de Podemos habrá un mapa parlamentario basado en un gran centro-derecha y una izquierda en crisisCon estos mimbres, el PSOE se ve minado por la voracidad de Ciudadanos, que trata de apoderarse del ala derecha de la clientela socialista, y por la demagogia de Podemos, que pretende arrogarse al titularidad de la “verdadera izquierda”. Naturalmente, también el PP trabaja para restar todos los votos posibles a su antagonista de siempre, pero esta es ley de vida.En estas circunstancias, si el electorado cede sin demasiados escrúpulos ideológicos a las reclamaciones de Ciudadanos y de Podemos, podríamos encontrarnos con un mapa parlamentario basado en dos actores principales, un gran centro-derecha, resultante de sumar PP y Ciudadanos, y una izquierda en crisis, arrinconada por el populismo sedicentemente progresista.El dibujo es inquietante porque, como acaba de verse en Venezuela y en Argentina, cuando se produce el reflujo de los populismos teóricamente de izquierdas, la izquierda democrática real ha desaparecido y la derecha arrasa, agigantada.Alguno dirá que no hay que preocuparse porque Podemos es realmente ‘la verdadera izquierda’. En este aspecto, la polisemia de las palabras puede se traicionera, pero parece claro que Podemos no tiene nada que ver con la izquierda socialdemócrata que construyó los estados de bienestar europeos y que ahora defiende, con no muy buena fortuna ciertamente, una forma solidaria y compasiva de gestionar el sistema capitalista.Este país, debilitado por la crisis, debe meditar muy bien lo que hace esta vez con su votoContaba recientemente Antonio Elorza en un artículo que Monedero, cuando se cruza con él en los pasillos universitarios, le saluda irónicamente de esta guisa: “¿Qué hay, socialdemócrata?” Y es que resulta que para Monedero, Iglesias y demás familia política que comparten el odio leninista a la socialdemocracia, el objetivo no es modular los regímenes occidentales como el nuestro con criterios de equidad sino impulsar no se sabe bien qué revolución. El sincero progresismo de este país, el que ha contribuido a erigir el Estado de que disfrutamos, debilitado por la crisis, debe meditar muy bien lo que hace esta vez con su voto.Antonio Papell

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