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Entrevista a Renato Cisneros: 'la literatura tiene la posibilidad de encontrar en la realidad flancos que no vemos'

Bolsamanía Bolsamanía 26/10/2015 redaccion@bolsamania.com
© Proporcionado por Bolsamanía

Lleva viviendo poco más de tres meses en Madrid. Renato Cisneros, el destacado periodista y escritor peruano se encuentra en España en pleno lanzamiento de su libro: 'La distancia que nos separa'. Un libro que se ha convertido en el más vendido en la Feria Internacional del Libro en Lima, Perú. Cercano, natural y lleno de inquietudes (como todo buen periodista) este escritor ha ofrecido una entrevista a Bolsamanía para hablar de su libro, de sus primeros meses en Madrid, de cómo ve a Perú en la distancia y cómo lleva esa distancia. Para hablar de la política y la economía peruana. Y claro, para acercarnos también a 'La distancia que nos separa'.El nuevo libro de Renato Cisneros, que se ha convertido en un éxito de ventas a pocas semanas de su lanzamiento, narra una historia que se basa en la vida de su padre, el exgeneral del ejército Luis Federico 'El Gaucho' Cisneros, el polémico ministro del Interior durante el régimen de Francisco Morales Bermúdez y, luego, Ministro de Guerra durante el segundo belaundismo. "Las armas con las que cuenta son la perspectiva que ofrece la intimidad, la distancia que brinda el paso del tiempo y la urgencia de sospechar que, detrás de la historia oficial y pública, se esconde una verdad desconocida, incluso, para sus allegados más cercanos"...- Renato, ¿cómo han sido tus primeros meses en España?- Han sido primero de descubrimiento. La mirada del residente es completamente distinta a la mirada de un turista, el turista viene con una agenda más o menos diseñada, va a lugares más o menos establecidos, se deja sorprender menos, viene a confirmar las virtudes de la sociedad en la que está de tránsito; el residente, en cambio, tiene que tramitar con el bodeguero, con el panadero, con el peluquero con personajes que al turista no le resultan importantes. Ha sido por un lado una experiencia de descubrimiento y por otro lado de confirmación de que Madrid, por lo menos la que he conocido hasta ahora ofrece una serie de ventajas que no encontraba en Lima. Los lugares públicos, inclusivos, democráticos, gratuitos, incluso la dinámica de oferta cultural. Además, es impagable esa sensación de seguridad que te ofrece la ciudad y que me han permitido ir eliminando esa manías de limeño inseguro...- ¿Cómo llevas lo de gestionar a la distancia el lanzamiento de tu libro y que además ha tenido un gran recibimiento en Perú?- A mi editor no le gustó nada que coincidiera el momento del lanzamiento de la novela en Perú con el momento de mi viaje a España, pero ya lo tenía en la agenda. Había que trabajar a distancia, he tenido que dar entrevistas por Skype y correo electrónico, no ha sido fácil porque al hablar de un libro tan personal como este, me hubiera gustado estar en Lima, pero la distancia también es buena en el sentido de que me ayuda a escapar del ruido que se genera ante un libro que es el más vendido de la feria y que genera adhesiones pero al mismo tiempo también sospechas. Trato de sacarle el beneficio a la distancia, considerando que la distancia ya no es lo que era con tantas facilidades tecnológicas. Hay una frase que dice: 'la distancia se siente cuando uno quiere sentirla, cuando uno se pone especialmente nostálgico'. No creo que sea una barrera infranqueable.- ¿Qué te motivó a escribir una historia tan íntima a nivel personal y, sobre todo, familiar?- Desde el 15 de julio de 1995, fecha en la que murió mi padre, yo sabía que tenía que escribir sobre eso. Lo que no sabía era ni cuando, ni cómo exactamente. Simplemente era una urgencia que estaba allí y que se materializó en un libro. En el medio pasaron muchas cosas, publiqué otros libros de corte más juvenil, de corte más ligero por los cuales algunos también me etiquetaron como un autor de temática juvenil y yo quería ser un escritor. Yo quiero ser un escritor. Mucho tiempo después, cuando ya me había olvidado incluso de la novela y de esa suerte de misión inconsciente de escribirla, en una terapia de psicoanálisis me pareció entender que había algo en la vida de mi padre, en la vida previa a mi llegada al mundo que tenía que ver conmigo, con lo que me estaba ocurriendo en ese momento, entonces empecé a hacerme preguntas a indagar, a hacer estas preguntas incómodas que tienen que ver con el pasado de tus padres, preguntas que ningún padre quiere responder en realidad, y le tocó a mi madre y a mis tíos ayudarme voluntariosamente. Luego, cuando yo me puse más voluntarioso y más pesado, las ayudas fueron más relativas. Entonces me dí cuenta que había una historia ahí. Cuando descubrí que mi padre tuvo que dejar la Argentina a los 20 años, truncando no solamente su vida social, sino una historia sentimental muy potente y que mucho de su carácter estaba hecho a partir de esa experiencia, yo supe que tenía que contar esa historia. Además leí muchos libros que tenían que ver con autores hablando de sus padres y me entusiasmé con ese proyecto y traté de llevarlo a cabo de la mejor manera posible. Hice viajes, hice entrevistas, vi documentales, pensaba en el libro incluso cuando no lo escribía. Entonces, con ese nivel de obsesión me puse a escribir sin pensar en nadie más que en el narrador de ese libro.Los años de prosperidad económica nos hicieron creer a los peruanos que ese buen momento también podría alcanzar a la clase dirigente y no ha ocurrido...- ¿Qué fue lo más difícil de escribir o de contar?- Encontrar la voz y el tono para escribir la novela. Son historias que se prestan mucho al melodrama, de hecho hay partes que son en sí mismas dramáticas, aun cuando la descripción trata de ser neutra. Para mi lo más importante era encontrar el tono. Yo no quería sonar como un hijo vengativo ni confrontacional, tampoco quería sonar como un hijo admirador del padre. Tenia que buscar algo que se ubicase entre esas dos posturas. He tratado de hacerlo, hablar de mi padre sintiendo que no era mi padre, sintiendo que era un personaje literario, el 'gaucho Cisneros' que aparece en el libro es un personaje real pero también tiene algo de ficción. Esta es la historia de la búsqueda de un hijo, pero también es la búsqueda de un narrador.- ¿Ha cambiado la percepción que tenías de tu padre a raíz del libro?- Sí, ha cambiado mucho. Si tengo que pensar en la imagen que tenía de mi padre hace 10 años ésta ha dado un viraje de 180 grados. Para mí es un personaje mucho más parecido, por lo menos en su juventud y en su adultez primera, a quien soy yo y eso me hace sentir más hijo suyo. La literatura tiene la posibilidad de encontrar en la realidad flancos que no vemos.- ¿En dónde crees que radica el éxito de esta novela?- Yo creo que es escribir sin pensar en ningún lector, escribir sin pensar ni en mi familia, ni en el mercado ni en mis anteriores libros, ni en lo que puedan decir los críticos. En tratar de concentrarme solamente en la narración. Eso por un lado, por otro lado, creo que cuando el libro también presenta una suerte de crónica de los años 80 y 90 de Perú, incluso hasta de los 70 y también trabaja sobre un tema universal, que es la relación misteriosa entre hijos y padres, eso hace que toque más nervios que otros. No puedo contar la cantidad de mensajes que he recibido de lectores que tienen preguntas de sus padres. Es subversivo buscar en el pasado de tus padres, es un acto altamente peligroso porque puedes encontrarte con cosas que no van a gustarte.- En cuanto a tu carrera, ¿a qué atribuyes tu éxito en general en Perú? No solo eres un reconocido periodista, sino que además eres uno de los escritores que más adeptos ha generado en los últimos años... - Mira que no lo había pensado, no tengo esa mirada de mí mismo. Mi trabajo siempre ha sido una secuencia entre golpes de suerte, encontrarme con gente que en el momento creyó en mí y en no tener miedo a equivocarme en las cosas que hago. Alguna vez un periodista con el que trabajé en la radio me dijo nunca tengas miedo de equivocarte al aire, para mí eso fue una salvación porque vivía tan concentrado en lo que decía. Además, descubrí, ya desde el punto de vista del escritor, que todas aquellas derrotas o escollos son oportunidades para narrar algo. El escritor chileno Alberto Fuguet me dijo una vez, cuando se iba a la selva con gente que no conocía a hacer una película: lo peor que me puede pasar es que no se haga la película, ahora bien, si se hace la película tengo la película, si no se hace la película tengo una historia. Creo que es la conjunción de todas esas cosas.Mi trabajo siempre ha sido una secuencia entre golpes de suerte encontrarme con gente que en el momento creyó en mi y en no tener miedo a equivocarme en las cosas que hago.- ¿No te dio miedo dejar tu vida en Lima para venir a vivir a España?- Lo pensé mucho, muchos amigos me decían: ¡pero estas en tu mejor momento! Una frase que a mí me divierte mucho porque es una frase tan coyuntural, tan circunstancial, está hecha de las impresiones de otro antes que en las convicciones de uno y yo decía: ¿y qué pasa si mi mejor momento está en Madrid? Mi filosofía sigue siendo la misma, no tener miedo a equivocarme y moverme. Lo cierto es que me aburro con una cierta prontitud de la sensación de confort.- ¿Tienes en mente publicar otro libro?- El origen de la distancia que nos separa era otro. Cuando empiezo a investigar sobre mi familia, ya no sólo era una historia sobre mi padre porque para entender la relación con mi padre, tenía que entender la relación de mi padre con el suyo y tenía que entender la relación de mi abuelo con su padre y empecé en una locura genealógica, y lo que me encontré fue una historia fantástica que tiene que ver con el clima de la independencia en Perú (en 1820), en donde mi tatarabuela se enamora de un sacerdote y tienen siete hijos a lo largo de 10 años, entonces pensé aquí empieza esta cadena de neurosis colectiva que es mi familia. Me encontré con historias de bigamias, mis padres fueron amantes, escribí una novela de 700 páginas para el horror de mi editor que me dijo quedémonos con la historia de tu padre y la otra guárdala y en esa historia estoy trabajando ahora... Me estoy divirtiendo mucho escribiéndola.PERÚ BAJO LA MIRADA DE CISNEROS- ¿Cuál es la situación del periodismo en Perú?- Al término de la dictadura del Fujimorismo, al término de los 90 hubo una suerte de descrédito que no solo alcanzaba a la clase política sino también al periodismo. Los medios salieron muy dañados con aquella experiencia y le ha costado años recuperarse. Y en realidad no sé si se han recuperado. Si bien hay algunos periodistas con credibilidad, creo que al final la idea del medio de comunicación en Perú está hoy muy venida a menos. Su oportunidad de resurgimiento ha coincidido también con la posibilidad de la gente de informarse por su cuenta, no ha permitido al periodismo peruano recuperarse de la imagen de periodismo servil, vendido, capaz de apañar una dictadura. El periodismo se ha encontrado con lectores más escépticos y mucho más críticos. Hoy la convivencia entre el público y el periodismo es de un escepticismo que es adrenalínico por una parte, porque tienen a un lector al que hay que convencer todo el tiempo. El periodismo en Perú nunca más va a poder ser un liderazgo de opinión real. Y creo que no es una cosa privativa de Perú, ocurre en todos los ámbitos. El periodismo ha sucumbido a una necesidad de hacer del espectáculo su modus operandi. Creo que aquel periodismo serio se ha vuelto mucho más especulativo. Le ha dado más oportunidad a los rumores de convertirse en noticias y le ha dado voz a personajes que terminan ensuciando la agenda del día a día en lugar de enriquecerla.- El avance de la tecnología y las redes sociales han cambiado también esta sensación de 'control' - Las audiencias han registrado una suerte de 'empoderamiento' con la aparición de las redes. Son lectores distintos, más suspicaces y en algún sentido más útiles.- ¿Qué opinas de la clase política en Perú?- Los años de prosperidad económica nos hicieron creer a los peruanos que ese buen momento también podría alcanzar a la clase dirigente y no ha ocurrido. No es casual que cada cinco años los peruanos tenemos la impresión de haber elegido a un parlamento que no nos representa, que está compuesto por oportunistas que buscan su propio beneficio. No creo que la clase política haya mejorado, creo que se ha empobrecido y sinceramente no veo manera, en el corto plazo, que eso pueda regenerarse. Los partidos que podrían servir para recuperarse no existen más. El que existe ahora, el Apra no es un partido democrático, es un partido caudillista. Necesitamos partidos más participativos.- ¿Y la economía peruana?- Mi impresión es que estamos en un proceso de desaceleración. Hay una falta de liderazgo político que repercute en la inversión privada. Lamentablemente Perú sigue siendo un país dependiente de la inversión privada, me encantaría que Perú viva más de un sector emprendedor, de su clase media que se ha ensanchado, pero lo real es que vivimos de la inversión privada y las exportaciones. La inversión pública es bajísima. Ahora todo va a depender mucho de lo que ocurra en las próximas elecciones para ver hacia dónde van esas variables económicas.- ¿Que has descubierto de Renato Cisneros este tiempo lejos de Perú? - Que puedo vivir lejos (risas). Madrid es una ciudad que me reta, me gusta sentir que puedo vivir lejos y que la distancia geográfica hace que uno tenga respecto a su país una mirada mucho más panorámica. Eso es espectacular, el periodismo te obliga a tener las narices metidas en la realidad, estar en el día a día con los protagonistas y a veces ser tan ciegos como ellos...Lea también:Los 35 libros que debes leer en tu vida

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