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España no es país para 'megacasinos': ¿por qué naufragan estos proyectos?

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 27/03/2017 Carlos R. Cózar

Los megaempresarios del ocio y del juego ven en España una oportunidad de oro para construir obras faraónicas. Atraer a millones de turistas para dejarse un buen puñado de euros en sus instalaciones es el objetivo principal. Pero por más que lo han intentado, tanto en Madrid como en Cataluña, las exigencias de las Comunidades y las pretensiones de los dueños han provocado la ruptura.

Ni Cordish, ni el grupo Wanda, ni Sheldon Adelson, ni tan siquiera empresas españolas han sabido convencer a las administraciones públicas, por ahora, de crear en medio de la nada una ciudad artificial en el que el sonido de las tragaperras, las ruletas y las cartas deberían ser los grandes protagonistas. Desde el año 2012, en el que Eurovegas y Barcelona World aparecían en escena las negociaciones, las idas y venidas de inversores, los acuerdos y desacuerdos, y las luces verdes y rojas se han sucedido.

LOS PROTAGONISTAS DEL CUENTO DE LA PELÍCULA INACABADA

Alcorcón iba a ser Las Vegas de Madrid. 750 hectáreas, doce hoteles impresionantes, 30.000 habitaciones, centros comerciales, cientos de restaurantes, campos de golf, de tenis, un centro deportivo al más estilo Madison Square Garden, zonas de relax y por supuesto: casinos. Además, 40.000 empleos esperaban. Este ambicioso proyecto (con un presupuesto rondando los 17.000 millones de euros), conocido como Eurovegas, se construiría para que los turistas de todo el mundo aterrizasen en la capital de España para pasar unos días de descanso y de desconexión. En 2016, en teoría iban a comenzar las obras, hasta que un 13 de diciembre de 2013, el macrocomplejo caía como lo hace un castillo de naipes. El conocido y polémico (a partes iguales) Sheldon Adelson no pasaba por el aro la normativa vigente española y, en particular, madrileña. Fue entonces cuando Barcelona vio una preciosa oportunidad para arrebatar el protagonismo de Madrid.

El Grupo Wanda, fue el siguiente en intentar pescar en el río del juego. Wang Jianlin (dueño del gigante asiático) es un enamorado de España, o de sus oportunidades empresariales. La famosa y extinta ‘Operación Campamento' tenía como objetivo un Eurovegas Chino, pero se topó, como en el caso del conglomerado estadounidense, con las instituciones. El precio del suelo fue una de las principales causas por los que el acuerdo no llegó a estamparse en un contrato. El holding quería un considerable descuento, algo que nunca llegó a suceder. Por eso, el empresario chino dejó de lado este proyecto y puso sus ojos en el edificio Plaza de España y el Atlético de Madrid.

Por aquellos entonces, la capital catalana, también soñaba con su ciudad del ocio particular: Barcelona World. De hecho, sigue adelante. Isidro Fainé y Enrique Bañuelos se lanzaron a la piscina para conseguir algo que no habían conseguido en la capital de España. En esta ocasión, las instituciones (Artur Mas y la Generalitat) estaban por la labor de facilitar los permisos para poner a Cataluña en el mapa del ocio. La parcela escogida se situaba en el término municipal de Salou (Tarragona), por lo que el proyecto pasó a denominarse BCN World. El epicentro de los casinos europeos, además, tendría una ventaja: estaría al lado de Port Aventura. Más de 12.000 hoteleras y demás locales de similitud a los de Eurovegas darían cobijo a los más de 10 millones de personas por año. Para ello, la inversión sería de 4.700 millones de euros. Este proyecto sigue adelante, pero la inversión y el número de casinos, hoteles e infraestructuras ha quedado considerablemente reducido a la mitad. Pero desde hace pocos meses, se dio luz verde para dar inicio a las obras.

© Proporcionado por Bolsamanía

El último de todos los esfuerzos para edificar un proyecto verdaderamente potente y llamativo fue el Cordish, pero el viernes 24 de marzo, la Comunidad de Madrid volvió a tumbar el macrocomplejo por las mismas razones que rechazó Eurovegas. Live! Resorts Madrid iba a ser el nuevo Eurovegas, con características similares, pero esta vez Torres de la Alameda sería el lugar escogido.

LOS INVERSORES QUIEREN ‘BARRA LIBRE'

Los grandes magnates del ocio ven en España una gran oportunidad de negocio, pero la legislación en el país dificulta las exigencias de los impulsores de los proyectos.

Adelson, como ahora Cordish, pretendía que los usuarios pudiesen fumar dentro de los casinos, algo que está prohibido por la famosa Ley Antitabaco del año 2006, que impide encender cigarillos dentro de espacios públicos cerrados. Cabe destacar la actitud de Mariano Rajoy que llegó a decir que “no veía mal del todo” que se pudiese fumar.

El magnate estadounidense deseaba una reducción de la tributación en los casinos. Pedía un descenso del 45% al 10%. Esta petición era innegociable para poder traer a España el gran centro de ocio. Tras intensas negociaciones, sí que consiguió provocar la caída de los impuestos.

Otra exigencia más. Blindarse en caso de que posibles legislaciones futuras pudiesen truncar el funcionamiento de los macrocasinos. Así, las instituciones pagarían en caso de sufrir algún revés. Tanto el gobierno de González, anteriormente, como el de Cifuentes se han negado en rotundidad, provocando que las ruletas, las partidas de póker y del black jack tengan que esperar (de momento).

Los accesos a los macrocomplejos suponía otro de los puntos calientes en las negociaciones. Los inversores imploraban un esfuerzo económico a la Comunidad de Madrid para que los turistas pudiesen llegar de una manera rápida y fácil a través de la creación de carreteras nuevas y una línea de Cercanías. La grave crisis económica que azotaba España y a las instituciones públicas han hecho que en todos los proyectos no se terminase por llegar a un acuerdo.

En materia económica, han puesto como condición innegociable la exención durante los dos primeros años de pagos a la Seguridad Social para todos los empleados del complejo, la exención de todo tipo de impuestos municipales, regionales y estatales durante dos años; exención de pagos del IBI durante una década, y las expropiaciones que fueran necesarias, con cargo al Estado.

LA COMUNIDAD DE MADRID, INFLEXIBLE

Corvish, Wanda y Adelson conocían de sobra la delicada situación laboral de España. Entre puestos directos e indirectos, en los informes enviados a la Comunidad de Madrid, se hablaba de hasta 250.000 puestos de trabajo, una cifra de valor incalculable. Pero las administraciones públicas no escucharon los cantos de sirena y paralizaron los proyectos. Por una u otra razón.

Eurovegas cayó principalmente porque la Comunidad no aceptó que se pudiese fumar dentro de los establecimientos, y sobre todo por el precio ridículo que ponía al metro cuadrado: 70 euros por metro cuadrado. Además, el Tribunal Superior de Justicia obligó a considerarse el terreno como suelo rústico y no urbanizable. La Comunidad de Madrid tampoco permitía que los menores entraran en los casinos, algo que Adelson no prohibía. Las peticiones económicas también se vieron frenadas, salvo la reducción de impuestos.

El caso de Wanda se resolvió mucho más rápido. Tras conocer las exigencias de la Comunidad con Eurovegas y el precio del suelo de Campamento, el multimillonario Wang Jianlin desechó de manera fulminante la idea de crear un complejo de ocio.

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En el último caso, Live! Resort Madrid, la Comunidad de Madrid emitía un comunicado en el que se desestimaba la operación. El Gobierno autonómico entendía que el macrocomplejo de ocio en Torres de la Alameda no cumplía las condiciones de un Centro Integrado de Desarrollo (CDI) y destacando que la documentación aportada no asegura que se lleven a cabo la totalidad de las instalaciones que debe tener una figura de estas características. Los datos confusos de condiciones de demanda, ingresos y rentabilidad han resultado decisivos para que la Comunidad no diese luz verde. Además, la Administración no contemplaba una imagen fiel del boceto del proyecto con la verdadera realidad. “el proyecto adolecería del necesario carácter multisectorial al carecer el área central, entre otras cuestiones, de infraestructuras permanentes de índole cultural y deportivo”, sentencia el comunicado.

CORDISH NO CIERRA LA PUERTA

En un comunicado recogido por Efe, el grupo estadounidense explica que “aparentemente el gobierno de la Comunidad de Madrid no ha entendido la documentación que presentamos, o no hemos sabido transmitirles correctamente, especialmente en dos aspectos relevantes”.

En este sentido, subraya que, por un lado, “no hemos solicitado ninguna infraestructura, ni ningún subsidio público al gobierno, de hecho lo consideramos innecesario” y, por otro, “estamos totalmente comprometidos a construir el proyecto en su totalidad”, que, enfatiza, sería “el mejor complejo de ocio y entretenimiento de Europa, un extraordinario resort cuya primera fase es de 2.200 millones de euros, como nuestra documentación indicaba, fase dividida en tres áreas, siendo el área central el primero de los desarrollos (inmediata construcción para la que ya habíamos destinado un mínimo de 550/600 millones de nuestros propios fondos) lo que garantizaba una apertura y construcción rápida”.

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