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Invertir en arte: un placer potencialmente rentable

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 14/01/2017 Pablo Gallén

“Los objetos de colección son una inversión a largo plazo hecha en primer lugar para obtener placer y sólo en segundo lugar para obtener una ganancia financiera”, apunta Fabiano Vallesi, analista del banco suizo Julius Baer. Más allá de la afirmación, lo cierto es que el mercado del arte mueve alrededor de 60.000 millones de dólares en el mundo tras años de ajustes desde el estallido de la crisis económica y financiera de 2008.

Según un informe que acaba de publicar el banco francés BNP Paribas, 2016 ha sido un año de transición en este sector, con una caída del 7% de la facturación respecto a 2015. Los analistas de la entidad apuntan cómo principal razón de esta caída la situación de incertidumbre que se vive tanto a escala política como económica en el plano internacional, que “está llevando a los vendedores a ser prudentes y esperar”.

El mercado del arte, pese a los ajustes, vive una buena etapa si se compara con el volumen de negocio que se movía en las subastas a principios del siglo: crecimientos sostenidos del 13% anual y un acumulado entre 2000 y 2016 del 1.370%, como revela un informe del banco de inversión Citibank. Estos datos vienen a corroborar la pujanza de China en el mercado del arte y una mayor inversión global.

Los ejemplos más palpables de las cantidades de dinero que se mueven en las casas de subastas son las cifras millonarias que se han ido viendo en los últimos meses de 2015 y los primeros compases del 2016, en los que se vieron pujas nunca vistas hasta la fecha. El gestor de fondos estadounidense Kenneth Griffin pagó 500 millones de dólares por 'Interchange', de Willem De Kooning, por el que desembolsó 300 millones y 'Number 17A', de Jackson Pollock, por el que invirtió 200 millones el pasado febrero, mientras que en noviembre de 2015 la obra 'Nu Couché', del pintor italiano Amedeo Modigliani, fue subastada en la casa de subastas Christie's de Nueva York por 170 millones de dólares.

Pero no todo el arte son ceros ni números mareantes. El mercado patrio de la inversión en obras de arte está a años luz de esas cantidades y únicamente representa un 1% del sector a escala mundial, pese a la celebración, ya asentada, de una de las grandes ferias del coleccionismo como Arco en Madrid, que en esta edición se celebrará entre los días 22 y 26 de febrero.

“En los estudios globales sobre mercado de arte, los datos de nuestro país apenas aparecen; estamos siempre dentro del título ‘otros', por detrás de China, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Rusia... También nuestro PIB y los datos de nuestra economía están por detrás de esos países, y el mercado del arte no es más que un reflejo”, explica Daniel Díaz, asesor en inversión de arte y subastas. "El mercado nacional creció un 200% entre 2002-2007, con unas ventas de 480 millones de euros y en el período 2007-2011 cayó un 33%. El crecimiento total entre 2003-2013 década es del 68%", subraya Elisa Hernando, directora de la consultora Arte Global.

© Proporcionado por Bolsamanía

Díaz, gerente de la empresa Invertir en Arte, apunta que la gran contribución española en el mercado internacional son los artistas. “Siempre hay artistas españoles en los puestos más altos: Picasso, Miró, Dalí y Juan Gris, y en menor medida nuestros clásicos del siglo XVII y los 'recientemente' fallecidos Chillida o Tàpies...”, indica.

ARTE Y NATURALEZA: UNA ESTAFA DE 434 MILLONES

Sin embargo, en las últimas semanas el mercado del arte en España se ha emborronado por la sentencia firme de la Audiencia Nacional contra los responsables de la empresa Arte y Naturaleza. Una estafa piramidal similar a la de Afinsa, aunque el gancho de la alta rentabilidad de los sellos se hacía en este negocio con obras de arte y esculturas. De hecho, su fundador Guillermo García del Toro trabajó durante siete años en la compañía filatélica y el tribunal afirma que la propia Arte y Naturaleza era una “copia, mejorada y más ambiciosa” de Afinsa. Un 'pelotazo' de 434 millones de euros que dejó a 19.460 inversores afectados y que ahora se han visto en parte recompensados por la condena de 69 años de cárcel a ocho de sus responsables por "delitos de estafa de especial gravedad, insolvencia punible y delito societario continuado por falsedad contable".

Los asesores de inversiones en arte consultados por Bolsamanía reconocen que este tipo de estafas pueden enturbiar el sector, pero defienden el buen hacer de las casas de subastas, de los asesores y de los inversores que buscan en la pintura o la escultura un nicho de negocio. “Destapar tales estafas debería servir para que la gente aprendiera a tomar ciertas precauciones antes de invertir sus ahorros en cualquier sector. En primer lugar, desconfiando de promesas de altos rendimientos muy por encima de los ofrecidos por los mercados e informarse bien de quién o quiénes están detrás de tales empresas”, apunta Mercedes Durban, asesora y directora de Aficionarte.

ALTOS COSTES DE TRANSACCIÓN Y MANTENIMIENTO

En todo caso, precisan que este tipo de activos presentan características propias y algo diferentes a los productos financieros tradicionales como la renta fija, las acciones en bolsa o los fondos mixtos. “Los aspectos positivos en cuanto al placer que se deriva de la propiedad de dichos activos de prestigio son fáciles de entender, pero, desde la perspectiva de la inversión, a menudo existen algunos aspectos negativos. Por ejemplo, los objetos de colección no tienen un valor fundamental ni generan ingresos, y no tienen un precio de mercado, ya que la única manera de averiguarlo es vendiéndolos”, comentan desde Julius Baer. Además, los expertos del banco suizo remarcan que “los objetos de colección son ilíquidos y están sujetos a unos altos costes de transacción y mantenimiento”.

También están más expuestos a los cambios de gustos y tendencias del mercado. Sin embargo, "las inversiones en estos productos son activos reales que aportan un rendimiento 'emocional' junto a, en ocasiones, una rentabilidad financiera potencial”, argumentan desde el banco de inversión suizo. La clave de este negocio reside, sin duda, en las piezas realmente excepcionales, frente a los productos de lujo pero que están fabricados en serie.

En cuanto al momento idóneo para invertir en el mercado del arte, parece que ya ha pasado con la recuperación económica, porque ya no hay tanta gente necesitada de vender y las mejores oportunidades son cada vez más difíciles de conseguir. “Hay que tener paciencia, tener hechos los deberes y estar alerta, porque acaban apareciendo grandes oportunidades”, señala Daniel Díaz.

Además del mejor momento para invertir, es importante que los inversores conozcan bien el sector antes de que lancen a por un cuadro o escultura y, si no es el caso, que consulten y se dejen asesorar por galeristas, otros coleccionistas y sobre todo por expertos en el mercado para no llevarse sorpresas. “Si uno quiere ir por libre, debe saber que existen unos riesgos porque no toda inversión en arte se revaloriza”, subraya Díaz. “Su asesor en arte deberá proporcionarle información detallada y contrastada sobre el autor de la obra y su trayectoria. También pruebas de la autenticidad de la pieza (certificados, publicaciones, exposiciones en las que se ha expuesto la obra...), así como indicarle si el precio que piden por la pieza es acorde o no con la cotización actual del artista en el mercado del arte”, matiza Mercedes Durban.

¿Recomendaciones por artistas? "Algunos nombres de artistas a seguir por coleccionistas noveles son Florencio Maíllo, Nico Munuera en pintura, Ballester en fotografía y David Rodríguez en escultura", valora Elisa Hernando. “Probablemente el nombre más citado en estos cuatro o cinco últimos años, con razón, sea Secundino Hernández, aunque hay coleccionistas que desde hace unos años no llegamos ya a sus precios. Por épocas, la pintura del siglo XVII se vende a precios de risa, y dentro de unos años nos daremos cuenta del error...”, sentencia Díaz.

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