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La dramática relación entre las crisis económicas, el paro y los suicidios

Bolsamanía Bolsamanía 16/07/2016 Óscar Giménez

© Proporcionado por Bolsamanía

Cuando los economistas estudian las dinámicas de largo plazo de las economías, las crisis aparecen como un alto en el camino del crecimiento, foco principal para crear riqueza y mejorar el bienestar de las personas. Sin embargo, ya hace más de ocho décadas uno de los economistas más breves de la historia criticó la banalidad con la que algunos teóricos tratan periodos puntuales del ciclo, con la histórica cita 'a largo plazo, todos muertos'.

La frase es de John Maynard Keynes, una de las mentes más influyentes del siglo XX, y que pedía políticas fiscales y monetarias expansivas para incentivar la demanda agregada y a sacar a las economías de la Gran Depresión de los años 30 tras el Crash de 1929. Seguramente Keynes intuía, aunque no podía saber a ciencia cierta por falta de estadísticas y de informes al respecto, la dura relación entre los suicidios y las crisis que muestra el drama que supone una recesión para muchas familias.

“¿Tenéis idea de lo que habéis hecho? Habéis apostado contra la economía norteamericana. Y eso significa que si tenemos razón, muchos perderán sus casas, perderán sus empleos, perderán todos sus ahorros, perderán sus pensiones... Lo que sabéis de la banca es que reduce todo a cifras. Pues por cada 1% que aumenta el paro mueren 40.000 personas, ¿lo sabíais?”, cuenta indignado Ben Rick, personaje basado en el exbanquero Ben Hockett e interpretado por Brad Pitt en la película La Gran Apuesta (en inglés The Big Short, estrenada en 2015).

No se preocupen que lo anterior no es spoiler, ya que la película trata sobre la crisis subprime en Estados Unidos y, obviamente, acaba con el estallido de la misma. Entre medias, un film muy recomendable estrenado el pasado año. La estimación no está clara, aunque sí parece haber correlación entre los aumentos del nivel de suicidios y el desempleo. De hecho, según un estudio de la prestigiosa revista The Lancet Psychiatry, la reciente crisis económica ha causado 45.000 muertes por suicidio en 63 países sólo en los años 2010 y 2011.

En España, la tasa de suicidios se ha disparado un 20% desde 2008, hasta un total de 3.910 en 2014, un dato que coincide con la dificultad económica por la que han atravesado millones de hogares, pero con el que sin otros estudios que lo corroboren, no se puede establecer una relación de causalidad. La cifra, de hecho, está entre las más bajas de Europa con 8,4 suicidios por cada 100.000 personas frente a la media en 2013 de 11,6 de la Unión Europea, según la oficina estadística Eurostat. Pero no hay que obviar que son 10 muertes al día, y que es la mayor causa de mortandad no natural en España, por delante de los accidentes de tráfico.

¿HAY CORRELACIÓN ENTRE SUICIDIOS Y PARO?

La evolución de ambos datos tiene la misma tendencia en los últimos años en España, pero no es razón suficiente para establecer una correlación, ya que puede haber muchos otros factores que contribuyan a que meramente sea una coincidencia. De hecho, no hay una profunda literatura científica al respecto, a pesar de la importancia de ambas cifras.

No obstante, hay artículos descatables, como el mencionado de The Lancet Psychiatry, que relata que “al igual que en crisis económicas anteriores, ha habid un debate acerca de una asociación entre la recesión, el aumento del desempleo y los suicidios. El desempleo afecta directamente a la salud de los individuos y, como era de esperar, los estudios han propuesto una asociación entre el paro y los suicidios”. Aun así, constata que no hay modelos estadísticos sobre el número de personas que se quitan voluntariamente la vida y la salud de la economía. El artículo estudia los datos de suicidios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las estadísticas económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), en ambos casos para 63 países, y concluye que la crisis ha incrementado el número de suicidios en un 30%, provocando 45.000 muertes más respecto a la evolución de estas cifras sin ausencia del crecimiento.

LA TRAGEDIA GRIEGA

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Uno de los países que más ha sufrido las consecuencias de la crisis financiera internacional ha sido Grecia, en donde además se ha registrado en los últimos años una profunda crisis interna que ha derivado en tres programas de rescate para evitar la quiebra del país. Los recortes y el aumento del paro hasta el 25% han sido las dos noticias macroeconómicas más repetidas en los últimos meses y años en el país heleno.

En este sentido, el economista griego Nikolaus Antonakakis, de la Universidad de Portsmouth, ha realizado un estudio en el que aborda si hay relación entre la evolución de las variables económicas y de los suicidios entre 1968 y 2011, comprobando así la tendencia tanto en momentos expansivos del ciclo como en contracciones de la economía, como en los últimos años. “Nuestros resultados sugieren que la austeridad fiscal, las mayores tasas de desempleo, el crecimiento económico negativo (recesión) y menores índices de fertilidad, afectan a las tasas de aumento de suicidio en Grecia, mientras que el aumento del consumo de alcohol y el divorcio las tasas no ejercen ninguna influencia significativa”, resume el autor.

El estudio, bastante novedoso, establece una correlación estadística entre los suicidios y las consecuencias de la crisis, aunque no en ambos géneros. “Curiosamente, con las medidas de austeridad y la recesión aumenta significativamente la tasa de suicidios en el género masculino, pero no hemos podido identificar un incremento en el género femenino”, publica Nikolaus Antonakakis. El economista indica también que el grupo de edad que se ve más afectado, teniendo en cuenta las cifras, es el que comprende entre los 45 y los 89 años.

El ejemplo de Grecia no es el único que muestra el dramatismo que supone el desempleo en la sociedad, no sólo en términos económicos, sino también vitales. En el año 2001 el Doctor en Sociología Agustine J. Kposowa, profesor de la Universidad de California, publicó un trabajo en el que quería analizar la posible relación entre el riesgo de que una persona se quite la vida y su situación laboral.

Para ello, utilizó datos de mortalidad entre 1979 y 1989 en Estados Unidos, y concluyó que para un hombre en desempleo, hay el doble de riesgo que se suicide. En el caso de las mujeres, el peligro se triplica con el tiempo respecto a las que sí están trabajando. Un dato a tener en cuenta, es que el riesgo para los hombres aumentaba en los tres primeros años de estar en paro, sin embargo a largo plazo era mayor en el caso de las mujeres. Asimismo, el estudio también arrojaba que cuanto menor es el nivel socioeconómico, mayor es la propensión a perder voluntariamente la vida.

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