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Las CCAA pagan 4.000 millones menos en intereses pese a elevar su deuda pública

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 09/05/2017 Óscar Giménez

Las comunidades autónomas han reducido su agujero fiscal. Pero sus cuentas están lejos de haber disipado su vulnerabilidad financiera, ya que en la última década han cerrado con déficit público todos los años. La mejoría de 2016, con un menor saldo negativo, se debe a las mejores condiciones otorgadas por el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA).

Estas son las conclusiones de Ángel de la Fuente, director ejecutivo de Fedea, en un informe en el que repasa la contabilidad regional durante los últimos años. El estudio ‘Las finanzas autonómicas en 2016 y entre 2003 y 2016' explica que “las cuentas regionales todavía no han superado por completo los efectos de la crisis y continúan presentando factores significativos de vulnerabilidad”.

Los gobiernos regionales cerraron 2014 en conjunto con un déficit público de 18.500 millones de euros, que en 2015 se elevó hasta los 18.687 millones y en 2016 disminuyó hasta los 9.155 millones de euros, el 0,82% del PIB (ver gráfico a continuación). El experto explica que la mejora del saldo presupuestario regional “procede en buena parte de una fuerte caída de las partidas de inversión desde niveles que ya eran insosteniblemente bajos”.

© Proporcionado por Bolsamanía

Fuente: Fedea. CN es contabilidad nacional, y CP es contabilidad presupuestaria

Asimismo, hay dos factores atípicos o “no sostenibles” que influyen en esta evolución. Por una parte la liquidación del sistema de financiación correspondiente a 2014, que “ha sido muy favorable para las autonomías”. En segundo lugar, destaca “un nivel de gasto en intereses que, tras la fuerte reducción de 2015, se mantiene muy bajo en relación al stock de deuda gracias a las favorables condiciones financieras que en estos años ofrecen el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y los demás mecanismos estatales de liquidez”.

En este sentido, el gasto en intereses de la deuda ha pasado de representar 8.100 millones en 2014 hasta los 4.419 millones de 2015 y los 4.397 millones de 2016. Es decir, en apenas dos años la partida se reduce casi hasta la mitad, pese al incremento del stock de deuda autonómica, que alcanzó el 24,9% del PIB en 2016, según el Banco de España. Los cerca de 4.000 millones menos (la reducción de la factura es de 3.703 millones) se producen gracias a que las autonomías apenas han acudido al mercado y el Estado, a través del FLA, se ha convertido en su principal acreedor.

Esta situación permite paradojas económicas como que Cataluña, con una calificación crediticia de bono basura, asuma un coste menor por financiarse que Estados Unidos, país que exhibe una triple A en su rating. Ya el pasado año la deuda autonómica adquirida por el Estado alcanzó un máximo histórico del 49%. En el caso de la Generalitat de Cataluña, el porcentaje se eleva hasta el 68,9%, mientras que también destacan el 72,7% de Castilla-La Mancha, el 71,3% de Andalucía, o el 70% de Baleares.

GASTO "PROCÍCLICO"

De la Fuente explica que el comportamiento del gasto público regional ha sido “extramademente procíclico”. La variable ha registrado fuertes crecimientos durante el periodo de expansión seguidos de profundos recortes en la crisis, “aunque con un cierto desfase, y de una ligera recuperación en los últimos años analizados”, señala el experto. Esta evolución destierra el efecto automatizador sobre los ciclos económicos del gasto público que defienden algunos economistas.

En los últimos años, eso sí, “el patrón resulta un tanto engañoso y cambia significativamente cuando las cifras se analizan con atención”. En 2015 hubo un estancamiento del déficit por la debilidad “técnica” de los ingresos autonómicos debido a “la inercia de las entregas a cuenta del sistema de financiación autonómica en momentos de cambio de ciclo”. Mientras que el año pasado, el director ejecutivo de Fedea concluye que ocurrió lo contrario, con un fuerte descenso del déficit por la desaparición de impactos atípicos en el gasto y una liquidación “muy favorable del sistema de financiación autonómica”.

No obstante, el factor clave de esta mejoría es el FLA, así como otros instrumentos de liquidez otorgada desde el Estado. Sin estos efectos, el saldo presupuestario “subyacente” mejora sólo levemente tanto en 2015 como en 2016, con una reducción muy inferior a la que se ha producido si no se corrigen las cifras. “La situación de las cuentas autonómicas no ha superado por completo los efectos de la crisis y sigue presentando algunos rasgos preocupantes”, advierte De la Fuente. El economista pide un aumento de las partidas de inversión e intereses sin que aumente el déficit estructural, mientras recortan el gasto corriente, aunque considera que “no resultará sencillo en las actuales circunstancias políticas”.

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