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Las hijas de Isidoro Álvarez señalan el terreno a Dimas Gimeno en El Corte Inglés

Bolsamanía Bolsamanía 11/07/2016 Bolsamanía

El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, expulsó del consejo de administración de la compañía a Carlota Areces. Este hecho generó una guerra fría. Las dos hijas del fallecido Isidoro Álvarez, Cristina y, en especial, Marta Álvarez Guil, empiezan a convertirse en un claro contrapoder que debilita la capacidad de mando de su primo, mientras los ejecutivos de la vieja guardia, refugiados en la Fundación Areces, asisten atónitos a una disputa todavía silenciosa, pero que contrasta abiertamente con lo que ha sido la cultura tradicional de la casa.

En la compañía hoy en día ya no manda solo el presidente, hecho que se ha podido apreciar de forma clara a raíz del acuerdo con el jeque de Qatar, Hamad bin Jassim al-Thani, que generó un conflicto inaudito y, por lo que ahora se ha conocido, cerrado en falso con el destierro del sector más crítico de la familia Areces. El cese de la sobrina rebelde no fue del agrado de las principales propietarias de la empresa, y tanto Marta como Cristina intentaron hasta el final convencer a Gimeno para que no llevara la situación hasta sus últimas y más graves consecuencias. El primer ejecutivo de la empresa consiguió salirse con la suya, apoyado en el criterio también implacable del resto de consejeros históricos, según El Confidencial.

El desgaste sufrido entonces está pasando ahora una factura que cada día es más elevada, porque el presidente no tiene realmente poderes suficientes para doblegar accionarialmente a las que están consideradas, por derecho propio, como principales accionistas de El Corte Inglés. Prueba de ello es la tregua que tratan de negociar las hijas de Álvarez con la accionista disidente, que permitiría a la representante de la familia Areces recuperar su sillón en el consejo de administración a partir de la junta general prevista para agosto. Ceslar emitió el 6 de junio un comunicado en el que, sin negar un eventual acercamiento, eludió referirse a cualquier tipo de pacto, señalando que en un próximo futuro detallará las actuaciones judiciales interpuestas contra los actuales administradores de El Corte Inglés.

HERENCIA SIN REPARTIR

El que fuera el presidente del grupo El Corte Inglés, Isidoro Álvarez, no llegó a tiempo de terminar el reparto de su herencia que tenía previsto desde el mismo momento en que supo que estaba enfermo. El testamento fallido garantizaba a su mujer e hijas el grueso del patrimonio, pero dejando en manos de Dimas Gimeno el control de Cartera IASA, la compañía instrumental que posee el 24% del imperio empresarial.

Marta y Cristina tienen el mando supremo de la compañía, mientras que Dimas Gimeno se ve obligado a transitar por El Corte Inglés con una participación indirecta, amarrado a la trabilla de sus primas, que también llevan años ejerciendo labores directivas en la compañía. Marta desempeña un cargo ejecutivo en la oficina de Conde de Peñalver, y algunos de sus más allegados están ansiosos por verla situada en el cuartel general de Hermosilla, un lugar mucho más apropiado para ejercer los poderes que ahora le corresponden como principal accionista junto a su hermana.

Las hijas de Isidoro Álvarez saben que el tiempo juega a su favor y han empezado a ganar metros en la toma de algunas decisiones que forman parte de esa estrategia de renovación que trata de fomentar El Corte Inglés, aprovechando el 75º aniversario de su creación. La antigua tienda de Celso García situada en la confluencia de las calles Serrano con Ayala, en el corazón del barrio madrileño de Salamanca, se ha reconvertido como un ‘flagship' exclusivamente para hombres gracias al atrevimiento de Marta Álvarez, cuyo empuje se considera trascendental a la hora de romper antiguos moldes y no pocos complejos en la forma de gestionar los grandes almacenes.

DIRECTIVOS DE TODA LA VIDA

© Proporcionado por Bolsamanía

Florencio Lasaga, como cabeza visible y jefe de filas de este singular grupo de directivos de 'toda la vida', consiguió hacerse fuerte en la presidencia de la Fundación Ramón Areces, pero de un tiempo a esta parte las herederas de Isidoro Álvarez han conseguido también ganar enteros en el patronato de la entidad que controla el 36% de las acciones de El Corte Inglés. Las hermanas Álvarez Guil han colocado en la fundación al director general de Viajes El Corté Inglés, Jesús Nuño de la Rosa, antiguo novio de Marta en su juventud, cuando ambos trabajaban de becarios en la empresa.

La representante de Cartera Mancor, sociedad instrumental que controla el 7% de la empresa, Paloma García Peña también se ha incorporado al patronato. Esta, junto a Carlota Areces, fue una de las que se opusieron con más fuerza a la entrada de los nuevos socios cataríes. En resumen, las hijas de Isidoro han ido sumando paulatinamente adhesiones en los principales órganos de gobierno del grupo, adquiriendo una masa crítica que empieza a repercutir con fuerza en la gestión cotidiana de El Corte Inglés.

LOS FIELES DE GIMENO

Entre los fieles de Gimeno están Leopoldo del Nogal, como responsable de compras, y José María Fernández Ortega, como director de ventas por 'ecommerce'. El triunvirato ejecutivo trabaja, de momento, con el beneficio de la duda que exige el proceso de transición que está viviendo el grupo, pero también con la amenaza de unos objetivos que pueden resultar demasiado ambiciosos a poco que se quiebre el ciclo de crecimiento económico en España.

La alianza suscrita con el jeque de Qatar fue la tarjeta de presentación de los nuevos responsables de El Corte Inglés, pero los inversores árabes situaron el listón de exigencia muy alto, con incrementos de ebitda superiores al 12%, que a estas alturas sólo pueden divisarse con catalejo. La mecha que prendió las hostilidades está sofocada, de momento, pero el panorama después de la batalla demuestra hasta dónde llegó la riada. La desaparición de Isidoro Álvarez implica una verdadera catarsis que exige una política de apaciguamiento y obliga a los más veteranos a ejercer su paternidad responsable mordiéndose la lengua para evitar que la calma chicha termine por arreciar en forma de tormenta. En todo caso, si algo está claro, es que las mayorías absolutas no solo se han acabado en España. También en El Corte Inglés.

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