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Las psicología del terrorismo, ¿nos sobreponemos al miedo?

Bolsamanía Bolsamanía 26/03/2016 Bolsamanía

El miedo que causa el terrorismo es un instinto de emergencia que queda anclado en el cuerpo, lo inunda de hormonas corrosivas que pueden afectar a la salud, a la manera en que pensamos e incluso puede influir en la toma de decisiones.

Tal y como informa CNN,los terroristas cuentan con ese efecto, quieren causar miedo y pánico todo el tiempo, pues esto demuestra que son relevantes y harán todo lo que esté en su mana para continuar en esta línea. "El miedo es el principal arma psicológica detrás de los actos de terrorismo", afirma Daniel Antonius, director de psiquiatría forense en la Escuela de Medicina y Ciencias Biomédicas Jacobs en Buffalo, Nueva York.

"Es este miedo, o la anticipación de futuros actos de terror, lo que puede tener efectos serios en nuestro comportamiento y en nuestras mentes". A no ser que nos volvamos insensibles o que descartemos el terrorismo como los actos demoníacos de unos cuantos psicópatas.

© Proporcionado por Bolsamanía

El experto en terrorismo John Horgan está de acuerdo en que se trata de "Una guerra psicológica". "No quieren asustarnos o hacernos reaccionar, quieren ser capaces de estar siempre en nuestras conciencias de modo que creamos que no hay nada que no harán".

OBJETIVO: SEMBRAR EL MIEDO

Además, los expertos consideran que no es casualidad que los terroristas en París atacaran varias ubicaciones, una detrás de otra, o que detonaran más de una bomba en el aeropuerto de Bruselas. "Varios ataques multiplican el terror psicológico de que eso ocurra", afirma Eric Hollander, profesor de psiquiatría en Nueva York. "Si ves los vídeos de Bruselas, después de la primera bomba, hubo muchos gritos, las personas sentían terror. Cuando estalló la segunda bomba, hubo un completo silencio. Las personas se desconectaron. Estaban psicológicamente afectadas".

No obstante, nuestro cerebro también está preparado para responder al peligro. Se trata de un sistemas comúnmente llamado el cerebro reptiliano, el cual ha sido afinado durante siglos para mantenernos a salvo. Escuchamos un grito e instantáneamente, sin ser conscientes, nuestro sistema nervioso envía una señal hasta el centro del miedo en el cerebro, la amígdala. Hormonas como la cortisona y la adrenalina le alertan a nuestro cuerpo: el corazón se empieza a acelerar, la respiración se vuelve más rápida y empezamos a sudar, detallan desde CNN.

NUESTRO CEREBRO TAMBIÉN ESTÁ PREPARADO PARA SOBREPONERSE

Un segundo más tarde, a través de un canal totalmente diferente, más información llega al cerebro, y debemos decidir: ¿la amenaza es real? Decidimos, actuamos y después de que la amenaza pasa, nuestro sistema se calma. Sin embargo, si estamos en constante estado de alerta, el estrés comienza a hacer mella, el temor supera nuestra capacidad de razonar. "Parece que nos quedamos atascados", sentencia Hollander. "

Afortunadamente, algunos estudios demuestran que después de un período inicial de shock, dolor e incluso depresión, la gran mayoría de las personas se sobrepone a este tipo de sucesos. "Desde una perspectiva psicológica o cerebral, ocurre algo muy interesante", dijo Horgan, el autor de The Psychology of Terrorism. "En realidad volvemos a la normalidad muy rápidamente. Es muy difícil para un movimiento terrorista, incluso uno tan poderoso como el Estado Islámico, mantener un nivel constante de temor y ansiedad en la audiencia".

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