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Los cortos crecen en Telefónica a la espera de cómo lograr bajar su deuda

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 18/10/2016 Pedro Calvo

Los bajistas se lo suelen pensar bastante antes de tomar posiciones en los pesos pesados de la bolsa española. Pero Telefónica se está convirtiendo en una creciente excepción. La incertidumbre que envuelve a la compañía sobre el modo en que aligerará su deuda está actuando de reclamo para este tipo de inversores.

Según la última remesa quincenal de datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), los inversores cortos o bajistas, es decir, aquellos que toman posiciones en los valores a la espera de que caiga su cotización o para cubrir otra posición larga o alcista, han incrementado su presencia en el capital de la empresa presidida por José María Álvarez-Pallete. En concreto, lo han hecho para saltar del 2,42% al 2,66% del capital. Empatan así con el 2,66% que también alcanzaron en febrero de este año y que supone la mayor posición que bajista jamás han tenido en la 'teleco'.

Este aumento se ha producido después de que Telefónica suspendiera el pasado el 29 de septiembre la salida a bolsa de Telxius al no poder lograr el precio que pretendía. Aunque la compañía expuso que detuvo la operación para "no malvender" su filial de infraestructuras, la cancelación de su salto al parqué fue el segundo revés serio que se llevó la compañía en los últimos meses después de que la Comisión Europea vetara en mayo la venta de su filial británica, O2, a Hutchison Whampoa.

Estas operaciones estaban encaminadas a reducir la pesada deuda con la que carga Telefónica, con lo que el hecho de no haberlas culminado está generando una incertidumbre que pesa en su cotización. Y que atrae a los bajistas, que además ven cómo su apuesta les está saliendo bien.

Desde el anuncio de la cancelación de la salida a bolsa de Telxius, el valor acumula un descenso del 6,5%, hasta los 8,78 euros. Este comportamiento eleva los 'números rojos' con los que carga la operadora en bolsa en lo que va de año, puesto que hasta la fecha cede un 14,2%.

Los inversores bajistas que superan el 0,5% y de lo que, por tanto, se conoce su identidad son dos. Por un lado, está Boussard & Gavaudan Investment Management, con un 1,03% del capital. Y por otro, BNP Paribas, con un 0,83%.

PRÓXIMA PARADA: 27 DE OCTUBRE

© Proporcionado por Bolsamanía

Al cierre del segundo trimestre, la deuda neta de Telefónica ascendía a 52.568 millones de euros, casi 2.000 millones más que en marzo y 1.330 millones por encima del dato de junio de 2015. De este modo, la deuda superaba en 3,2 veces el beneficio bruto de explotación de la compañía (oidda). O lo que es lo mismo, lejos aún del objetivo de rebajar esa ratio hasta las 2,35 veces para finales de 2017.

En la presentación de los resultados semestrales, que tuvo lugar a finales de julio, la empresa se mostró convencida de su capacidad para reducir la carga financiera sin renunciar a la retribución a los accionistas. "Telefónica reitera los objetivos y el dividendo para 2016 y el ratio de apalancamiento a medio plazo", afirmó. Es decir, ratificó su intención de abonar un dividendo de 0,75 euros por acción.

En estos momentos, esa retribución desemboca en una rentabilidad por dividendo del 8,5%. Se sitúa así como la mayor del Ibex, hasta el punto de que más que duplica la media del índice, que ronda el 4%.

El problema es que los reveses de O2 y Telxius cada vez están presionando más a la compañía a la hora de adelgazar su deuda al ritmo esperado y, sobre todo, a un ritmo que encaje con las calificaciones de las agencias de rating. De momento, las tres principales mantienen a la compañía dentro del grado de inversión, el que distingue a las empresas más fiables, pero sin alejarse demasiado del bono basura, que caracteriza a las menos fiables y que encarece los costes de financiación.

De hecho, Fitch rebajó el rating de Telefónica a comienzos de septiembre en un peldaño, de BBB+ a BBB, dos escalones por encima del bono basura. En la misma escala, dos calificaciones por encima de esa categoría, están las notas de S&P (BBB) y Moody's (Baa2).

En esta tesitura, la intención de mantener el dividendo y reducir la deuda se antoja complicada salvo que se produzca alguna novedad con respecto a O2 y Telxius. Este desafío -saber cómo bajar la deuda sin tocar el dividendo- acaparará todas las miradas en la presentación de los resultados trimestrales de la compañía, que tendrá lugar el próximo 27 de octubre. A la espera de novedades, la incertidumbre manda. Y las caídas de la cotización. Para alegría de los bajistas.

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