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Los derechos de los bancos británicos tras el Brexit, la gran patata caliente

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía hace 4 días Noemí Jansana

Día dos de negociaciones sobre el Brexit. La primera jornada de las conversaciones que encaran la Unión Europea (UE) y Reino Unido sobe los términos de su divorcio se ha saldado con la victoria del bloque comunitario, que ha logrado imponer su calendario para las largas semanas y meses que quedan por delante. La sensación es que Londres no tiene ningún tipo de control sobre la situación y no le ha quedado otra opción que posponer temas capitales como las relaciones del sistema bancario con los socios europeos, un patata caliente que nadie sabe bien como abordar.

El ministro de Finanzas británico, Philip Hammond, ha pedido que se alumbre un nuevo sistema que permita a las entidades británicas y europeas continuar con su “business as usual”. Un bypass que evite dividir los mercados en 2019 y minimice las secuelas del Brexit en un sector que cuenta con un 35% de ciudadanos europeos trabajando en la City de Londres. “La fragmentación de los servicios financieros resultará en una peor calidad y precios más elevados de los productos para todos los afectados”, ha expresado el ministro británico.

© Proporcionado por Bolsamanía

Es una de las mayores amenazas para la economía de Reino Unido y, según señala la ‘CNBC', hay una clara intención por parte de los líderes del ‘viejo continente', políticos y reguladores de acabar con los derechos de Londres de exportar productos financieros a la UE. La cadena de noticias ha llevado a cabo una ronda de entrevistas entre banqueros y operadores de la City y la opinión reinante es que “la economía de Reino Unido se dispara un tiro en el pie con el Brexit”. “El Brexit será un fracaso, es completamente innecesario para dinamizar la economía del país”, expresan los encuestados por la ‘CNBC'.

LOS PASOS PARA ASEGURAR EL SECTOR BANCARIO BRITÁNICO

El grueso de las negociaciones que conciernen al sector bancario, que representa cerca del 12% del Producto Interior Bruto del país, según cifras del 'lobby' financiero TheCityUK, se basa en los ‘derechos de pasaporte' de las empresas que prestan servicios financieros fuera de Reino Unido a clientes europeos y les permite establecer sucursales en la Europa continental. Expertos en derecho internacional consultados aseguran que “la única manera en que las entidades británicas pueden mantener estos derechos es que el país permanezca en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo al que pertenecen países como Noruega, Islandia y Liechtenstein”.

Expertos de Citi esperan una buena resolución para la banca y creen que “se renegociarán los acuerdos transfronterizos en paralelo a la ventana de meses de conversaciones que esperan por delante”. En el corto plazo, los analistas de la firma de inversión de EEUU creen que se adoptará algún tipo de equivalencia al actual ‘pasaporte bancario' que permita a los gigantes británicos mantener su actual situación. “En el largo plazo, esperamos que se haga un ‘traje a medida' para que los bancos de Reino Unido puedan acceder al mercado único”, aseguran.

Hammond, por su parte, durante una conferencia en Londres, ha esbozado lo que podría ser un camino en tres fases: “En primer lugar, necesitaremos un nuevo proceso para establecer requisitos reglamentarios que regulen las actividades transfronterizas entre el Reino Unido y la UE”. El ministro de Finanzas ha señalado que estos deben basarse en la evidencia, la simetría y la transparencia. Y debe reflejar las normas internacionales“.

"En segundo lugar, los arreglos de cooperación deben ser recíprocos, fiables y dar prioridad a la estabilidad financiera, además de permitir una gestión oportuna y coordinada de los riesgos de ambas partes”, ha añadido el ministro británico. En tercer y último lugar, el jefe de las finanzas de Reino Unido ha reclamado que “estos acuerdos deben ser permanentes y fiables para las empresas reguladas bajo estos regímenes”.

LAS NEGOCIACIONES

Pero Hammond tendrá que esperar. En el orden impuesto por Bruselas, estas cuestiones sólo se abordarán cuando haya acuerdo sobre la situación de los ciudadanos comunitarios que viven en Reino Unido y la factura del divorcio, que son las dos máximas prioridades para los socios comunitarios. Una vez que las conversaciones sobre estos asuntos están avanzadas, se empezará a hablar de la relación futura de Londres con el resto de países de la UE en cuestiones tan vitales como el status del sistema financiero tras la ruptura.

Los negociadores de uno y otro lados del Canal de la Mancha así lo acordaron. Las críticas no se han hecho esperar sobre el ministro del Brexit, David Davis, a quien se le ha acusado de dar una imagen de debilidad desde el minuto cero. Pero esto no es más que un reflejo de la propia situación interna del Gobierno de Theresa May, que no se halla en condiciones de guerrear después de la derrota de los ‘tories' en las elecciones del 8 de junio en el que perdieron la mayoría parlamentaria.

La inesperada docilidad de Davis ha alimentado las especulaciones sobre que ahora May buscará el denominado ‘Brexit suave'. Hace escasos días ella misma confesó, en una reunión con miembros de su partido, que buscará el consenso interno antes de formular sus planes de ruptura. Expertos de Berenberg también creen que, en las condiciones actuales, las posibilidades de que se dé una salida menos abrupta de la UE "se han incrementado".

Lo que permanece como una incógnita, por ahora, es la forma en que May pretende variar su postura sobre el Brexit. Según 'Bloomberg', hay elevadas posibilidades de que suavice sus demandas, dando prioridad a las necesidades económicas, y tal vez decida dar marcha atrás en al idea de abandonar el mercado único. Lo que sí parece claro, según el 'Daily Telegraph' es que May buscará unidad de acción con los líderes del resto de formaciones políticas y altos directivos del país para buscar un terreno común que le permita dibujar una nueva estrategia negociadora.

Pero sin un amplio acuerdo sobre cuestiones clave como la inmigración y las partes del mercado único que el Reino Unido debería tener como objetivo después de Brexit, "el gobierno necesita actuar rápidamente para lograr un consenso en el parlamento sobre su estrategia", señalan desde Berenberg. Mientras que las esperanzas de una ruptura 'suave' han aumentado, el concepto no tiene sentido a menos que los diputados puedan acordar una estrategia para conducir el país a través de las duras las negociaciones. Dadas las grandes diferencias entre los diferentes grupos y partidos, alcanzar el consenso interno será muy difícil, pero no imposible", señalan los expertos de la entidad alemana.

Lo que está por venir quedó bien resumido en una frase del mismo Davis: “Lo importante no es como se empieza, sino como se acaba”, sin embargo, los riesgos son numerosos. "Nuevas elecciones, que el Reino Unido se quede sin tiempo antes de que se acuerden los términos de Brexit (la fecha límite es marzo de 2019) o que se acabe por celebrar un segundo referéndum sobre la UE en el país anglosajón", opinan los analistas de la firma de inversión. Una cosa está clara, la batalla principal se librará en el terreno de la inmigración ya que "cuanto más restrictivos sean los británicos con el acceso de los ciudadanos europeos a su mercado doméstico, más se cerrará Bruselas al acceso de Reino Unido al mercado único", señalan, por lo tanto, "que el país elija un status pero que el de Noruega o Turquía en realidad sólo depende del mismo Reino Unido.

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