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Los 'Ninis' se multiplican en España en la última década... ¿sólo por la crisis?

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 21/08/2016 Jennifer Correas

La oficina estadística comunitaria coloca a España en el sexto país de la Unión Europea con mayor número de 'ninis'. Italia encabeza este ranking con un 31,1% de jóvenes que ni estudian ni trabajan, por detrás se sitúan Grecia, Croacia, Rumanía y Bulgaria. En el otro lado de la tabla, registrando menores tasas, se sitúan Países Bajos con un 7,2% de ‘ninis', Luxemburgo, Dinamarca, Alemania y Suecia.

En comparación con los datos de 2006, España es el tercer Estado Miembro, solo por detrás de Italia y Grecia, en el que más crece este porcentaje. Si la proporción de personas que ni estudiaban ni trabajaba era de un 13,2% hace diez años, en 2015 este dato asciende nueve puntos hasta situarse en el 22,2%.

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MÁS ALLÁ DE LA CRISIS

Si se analizan las fechas en que están recogidos estos datos, 2006 y 2015, parecería que la culpa es exclusivamente de la crisis, que podría haber cerrado las puertas del mercado laboral a muchos jóvenes. Pero, ¿es realmente así? Francisco Santos, gerente de la Escuela de Negocios y Dirección de Madrid, lo tiene claro: “La crisis económica solo justifica parte del total de ‘ninis' que existen y su aumento. Es cierto que el alto porcentaje de desempleo, especialmente entre los jóvenes, es un factor crucial, pero debemos buscar el origen también en factores culturales”.

Desde la Escuela de Negocios y Dirección explican que las nuevas generaciones se enfrentan a la vida de manera diferente a como lo hacían sus padres o abuelos, pues no han crecido en una cultura del esfuerzo. No obstante, recalcan que la crisis sí ha pasado factura. “Si a lo anterior se añade un contexto de pocas oportunidades laborales y recompensas bajas, la falta de motivación personal de los ‘ninis' es aún mayor, ya que refuerza la idea de que el esfuerzo no merece la pena”, sentencia Santos.

Valentín Bote, director de Randstad Research, señala en la misma línea: “La crisis ha influido, sin duda, especialmente por la destrucción de cientos de miles de empleos con poco valor añadido que habían sido ocupados por jóvenes con un bajo nivel de estudios. Pero persisten problemas de carácter estructural, como el elevado grado de fracaso escolar y una proporción de jóvenes que no siguen estudiando tras haber superado la secundaria obligatoria”.

Precisamente, Gemma Ramos, educadora y profesora de primaria y secundaria, apunta a las diferencias del sistema educativo español respecto a otros países como Finlandia o Dinamarca. “Los datos que analizamos también reflejan las distancias entre los sistemas educativos”, afirma. Y subraya: “En países como Finlandia se incentiva la educación superior, pero también la formación profesional. Allí priman, entre otras cosas la curiosidad, la creatividad… Además, el Gobierno no es decisivo en esta materia, cada colegio organiza su programa de estudios de forma consensuada entre alumnos y profesores, factores que evitan las altas tasas de fracaso escolar”.

En cambio, Ramos cree que el sistema educativo español es más rígido, con un papel más pasivo por parte del alumno, donde no hay lugar para el error y la ley educativa depende del Gobierno de turno. “Así es mucho más difícil la motivación del adolescente, nuestro sistema educativo no está preparado para un entorno profesional cada vez más competitivo”, resume.

¿SE PUEDE REVERTIR LA SITUACIÓN?

Estos datos que acaba de publicar Eurostat no solo indican que España es uno de los países con uno de los índices de ‘ninis' más altos de Europa, sino que supera con creces las cifras registradas por las principales potencias económicas de la zona e incluso llega a duplicarlas. La tasa de Reino Unido, por ejemplo, es del 15%, mientras que en Francia se sitúa en el 18,1% y en Alemania y Dinamarca, en el 9,3%.

Más allá de las estadísticas, la clave reside en si se puede revertir o no esta situación. Los expertos consultados insisten en que no hay fórmulas mágicas y que las medidas para rebajar estos datos a corto plazo no parecen evidentes. No obstante, desde la Escuela de Negocios y Dirección esbozan algunos preceptos que podrían contribuir a rebajar estas cifras. “Se trataría principalmente de cambios sociales que limitasen este comportamiento como fomentar la cultura del alquiler juvenil barato para propiciar la independencia de los jóvenes, y de medidas políticas como el diseño de programas educativos ‘profesionalizantes', por supuesto retribuidos y alineados con los intereses de la persona, mejorar el sistema educativo para fomentar la empleabilidad y el desarrollo de competencias, sería otra opción”, expone Francisco Santos.

Finalmente, y a modo conclusión, desde Randstad Research recuerdan que el mercado laboral es cada vez más abierto y competitivo, en el que la formación desempeña un papel crucial. Los empleos requieren cada vez más a un trabajadorformado adecuadamente, con habilidades y competencias que complementen sus estudios. Y el mundo está lleno de gente preparada. Un joven con un bajo nivel de cualificación tiene que saber que sus oportunidades laborales van a ser mínimas ahora y en el futuro. Por ello tendrá que reaccionar ante este escenario.

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