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May afronta el arranque de las negociaciones del Brexit entre el 'no acuerdo' con la UE y la amenaza de Escocia

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 27/03/2017 Noemí Jansana

La primera de las grandes citas políticas de esta primavera está a punto de llegar. El 29 de marzo, la primera ministra británica, Theresa May, enviará la carta a Bruselas con la que formalmente empezará el divorcio con la Unión Europea (UE), activará el artículo 50 del Tratado de Lisboa y dará inicio a 18 meses de negociaciones con los ‘Veintisiete' sobre los términos del Brexit. A dos días de este hecho histórico, las amenazas de que las conversaciones con la UE lleguen a 2019 con la ausencia de un acuerdo y de la convocatoria de un segundo referéndum sobre la independencia de Escocia proyectan una larga sombra sobre May.

La primera ministra de Reino Unido se ha embarcado en una gira por las cuatro naciones del país antes de iniciar formalmente el Brexit y recala este lunes en Edimburgo, donde se entrevistará con la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon. Es la primera vez que ambas líderes se ven desde que Sturgeon anunció sus planes para convocar un segundo referéndum sobre la independencia del país, que se podría celebrar entre otoño de 2018 y primavera de 2019. Justo cuando debería materializarse la ruptura con la UE. Entre las razones que esgrime la 'premier' escocesa para pedir una nueva votación está que el abandono de la UE amenaza los intereses de Escocia. La respuesta de May ha sido la de lanzar duras críticas contra su homóloga y descartar que la segunda votación sobre la independencia del país se celebre en las fechas propuestas por Sturgeon.

El desafío de la primera ministro escocesa va más allá de aseverar que las condiciones han cambiado en su país con el Brexit, ya que torpedea una de las líneas de flotación del discurso con el que May encara las negociaciones con Bruselas. La premier cree que las cuatro naciones que componen el Reino Unido (Irlanda del Norte, Escocia, Inglaterra y Gales) son una fuerza imparable y que “a medida que el Reino Unido abandone la UE y nos forjemos un nuevo papel en el mundo, la fuerza y la estabilidad de nuestra unión serán aún más importantes”, recuerda 'La Vanguardia'.

© Proporcionado por Bolsamanía

LIBRO BLANCO Y NEGOCIACIONES

El referéndum centrará la cumbre entre las dos primeras ministras, pero esto será este lunes. El miércoles, May activará el artículo 50 del Tratado de la UE y se pondrán en marcha los 12 puntos del libro blanco del Brexit, un documento de 77 folios en el que se basará el Ejecutivo de May para dar forma a una legislación británica alejada de la UE.

Los grandes temas que se desarrollarán en las negociaciones se recogen en este documento y son proveer certidumbre y claridad; tomar el control de "nuestras leyes"; el fortalecimiento de la unión; proteger y fortalecer "nuestra historia" con Irlanda y todo Gran Bretaña; el control de la inmigración; asegurar los derechos de los europeos en Reino Unido y de los británicos en la Unión Europea; proteger los derechos de los trabajadores; asegurar un acuerdo libre de comercio con los mercados europeos; asegurar que Reino Unido mantiene su mejor posición en ciencia e innovación; cooperar en la lucha contra el crimen y el terrorismo; y lograr una salida "limpia" y ordenada de la UE.

El documento indica que las dos partes deberán "construir una nueva alianza estratégica" que incluye "un acuerdo comercial libre y exhaustivo y un nuevo acuerdo aduanero". Así, Reino Unido se resiste a abandonar del todo el mercado común europeo, que incluye la libre circulación de bienes y servicios, y también de personas y capitales. No obstante, asegura que habrá nuevas leyes inmigratorias que afectarán a los europeos.

Sin embargo, la 'premier' británica se ha reafirmado en su propuesta de ‘Brexit duro', lo que podría acabar por llevar al límite las negociaciones y afrontar el peor de los miedos de los británicos: que en 2019 se materialice una salida sin acuerdo alguno.

Las conversaciones oficiales aún tardarán, muy probablemente, dos meses en empezar y May se sentará a la mesa de negociaciones acompañada por David Davis, el ministro británico del Brexit. Del lado de la UE, el mismo presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, respaldará al cuarto personaje clave que pugnará por alcanzar pactos satisfactorios para repartir los activos y los pasivos a uno y otro lados del Canal de la Mancha. Michel Barnier, el jefe negociador de la UE, ya ha dejado claro que quiere perfilar un acuerdo en los primeros meses ya que, según señala 'Financial Times', es de la opinión de que si se tiene que alcanzar una salida consensuada y en buenos términos, debe dejarse muy claro desde el principio.

EL COSTE DEL BREXIT: 60.000 MILLONES DE EUROS

Mucho hay en juego para el Reino Unido: el acceso al mercado único, controles transfronterizos, imposición de aranceles a las exportaciones, pero será la factura que la UE quiere presentar a May lo que podría hacer descarrilar las negociaciones. Según lo avanzado el pasado mes de febrero por el canciller austríaco Christian Kern, los ‘Veintisiete' prevén exigir a Reino Unido 60.000 millones de euros por el Brexit, el equivalente al 2,3% del PIB del país.

Un precio que Londres no parece dispuesto a pagar ya que el país seguirá haciendo sus aportaciones a la UE mientras duren las conversaciones. Así, según recoge 'El Independiente', el agregado económico y financiero de la Embajada Británica en España, William Murray, aseguraba la semana pasada, en unas jornadas sobre las consecuencias del Brexit organizadas por el CES Cardenal Cisneros, que el importe total de lo aportado desde el 29 de marzo hasta que se ejecute el divorcio (un período que podría acabar por prolongarse durante años) deberá ser descontarse de la cantidad final. En cualquier caso reconoció que el Ejecutivo de May aún no ha hecho sus cálculos sobre qué les parece justo pagar a Bruselas.

LA LIBRA SEGUIRA ASUMIENDO EL GOLPE

Todo esto es a largo plazo y los expertos en la materia aseguran que, a pesar de que la UE presione para alcanzar un acuerdo rápido, Theresa May quiere jugar bien sus cartas y buscará dilatar los tiempos. Pero sí habrá consecuencias inmediatas del arranque de esta “separación de bienes” que se dejarán notar, como ha pasado durante los meses precedentes, en la libra.

La divisa británica se situará bajo el foco esta semana. A pesar de que por ahora ha recuperado todas las pérdidas del pasado viernes, impulsada por la debilidad que exhibe el dólar después de la derrota de la propuesta de la ley de sanidad de Donald Trump, “el cable se dejará llevar por la debilidad en el corto plazo”, indica Michael Hewson analista de CMC Markets. Quien también avisa que no se descarta “una reacción contraria que impulse a la libra hacia los 1,2700 dólares”, pasado el momento de pánico inicial, en cuanto los mercados se den cuenta de que “en realidad nada ha cambiado por ahora”.

Y es que, por mucho que suene muy alto el redoble de tambores que precede a la activación del ya famoso artículo 50 del Tratado de la UE, después del miércoles todo seguirá igual, al menos en el corto plazo.

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