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Modelos de negocio para empresas de baja inversión

Emprendedores Emprendedores 18/05/2016 Emprendedores.es

Modelos de negocio para empresas de baja inversión © Copyright © 2016 Hearst Magazines, S.L. Modelos de negocio para empresas de baja inversión

Se trata de modelos para ideas basadas en tendencias. Significa que un bufete de abogados generalista puede seguir siendo una oportunidad en muchos sitios si sabes captar clientes, pero nosotros no te vamos a proponer esa idea sin más (tan obvia), sino conceptos basados en nichos por cubrir; por ejemplo, despachos especializados en fusiones y adquisiciones de startups, o en el mundo árabe, o en mercados nuevos como Cuba. Una innovación que vemos por tres vías:

Tecnología aplicada a la tradición.

Piensa, por ejemplo, en un mercado tan tradicional como el turismo. “Ahí hay muchísimas oportunidades y si hablamos de poca inversión, piensa en desarrollo de tecnologías aplicadas a empresas turísticas. Que está todo por hacer y hay muchísimo apoyo en España porque somos una potencia mundial en este sector”, explica Jorge Andrés, responsable de relaciones con inversores de Top Seeds Laboratorio.

Un ejemplo: la reserva de actividades de ocio en los destinos turísticos, como visitas a museos, rutas tradicionales, lugares donde probar la gastronomía... Resulta que en este mercado hay una necesidad insatisfecha: que no se hacen reservas antes de partir de viaje porque no hay plataformas que ofrezcan condiciones especiales a lo que se encuentra en destino. Ahí hay una oportunidad.

Mercados incipientes.

También te proponemos que apuestes por tendencias que apenas acaban de despuntar, pero que tienen mucho recorrido. Por ejemplo, la impresión 3D o la realidad virtual. Segmentos que a priori puede parecer que requieren mucha inversión, pero que según qué negocio pienses, no es así.

“En impresión 3D no hay muchos distribuidores de impresoras. Ni empresas que se encarguen del mantenimiento, un servicio que los fabricantes no cubren. O cualquier retail que sea capaz de desarrollar productos personalizados, en miniatura y bajo demanda. Ahí las oportunidades son infinitas. La imaginación, la creatividad del emprendedor van a ser la clave. Y hay impresoras de este tipo que cuestan entre 300 y 6.000 euros. Con muy buenos resultados”, afirma Ángel Almarza, CMO (responsable de marketing) de Startup Zeus.

“O la realidad virtual aplicada a cualquier mercado: turismo, moda, videojuegos, sector inmobiliario, automoción, educación... En cualquier campo se va a utilizar. Estamos ante un cambio de paradigma. El alcance lo veremos quizás en dos años pero los cimientos se establecen ya”, apunta Martin Supancic, cofundador de VR-Immersive.

Recuperación de tradiciones.

También hemos encontrado ideas tradicionales. Sin tecnologías. “Hay oportunidades investigando el pasado de cada lugar. Siempre se encuentran productos y tradiciones que desconocemos y que interesan al público. Nosotros, por ejemplo, hemos descubierto en Ribarroja el arroz con calabaza, un plato típico de aquí. Y a partir de ahí, hemos desarrollado un concepto de recuperación del plato típico de arroz de cada pueblo de nuestra zona. Hemos creado una escuela de arroces, para enseñar a profesionales, gente de aquí y turistas a elaborar los platos a la manera tradicional. Un concepto de disfrutar aprendiendo”, señala Yolanda Pérez Jiménez, fundadora de Escuela de Arroces y paellas Camp de Turia.

Y aquí Yolanda da la clave de lo que son todas las oportunidades que te contamos: que resuelva una necesidad insatisfecha. Que haya un público dispuesto a consumir tus productos y servicios. No hay más.

" A vueltas con el modelo de negocio

Puesto que hablamos de negocios de baja inversión, la clave para encontrar la oportunidad está tanto en la capacidad para eliminar costes fijos buscando fórmulas de alquiler, outsourcing o pagos basados en el modelo SaaS en todo lo posible, como en buscar modelos de negocio que no requieran tanta inversión. Generalmente, los que se basan de forma exclusiva en ofrecer servicios o negocios de intermediación.

En e-commerces, por ejemplo, los modelos de dropshipping, en los que la mayor inversión se destina a marketing y comunicación para atraer clientes pero que no requieren ni inversión en stock, ni en un servicio de distribución, ni servicio postventa (se nutren de marketplaces B2B que se encargan de hacerlo todo por ti, incluido el servicio postventa).

¿En qué se va el dinero?

Lo importante es que tengas muy claro a qué merece la pena destinar la mayor parte de la inversión. En modelos de Internet, por ejemplo, el consejo es que “se empiece super low cost. Que se gaste lo mínimo en el desarrollo y se reserve la mayor parte a dar a conocer el producto. Invertir en marketing, más que en desarrollo”, recomienda Jorge Andrés.

También tener mucho cuidado con el valor que damos a nuestro trabajo. “Hay un aura en lo tecnológico que parece que con muy poco puedes hacer mucho. Pero como son negocios intangibles muchos no saben lo que les están costando las cosas. No saben medir cuánto valen sus proyectos. Y se desangran. Por eso hay tanto fracaso”, explica Gotzon Arzelus, uno de los socios fundadores de Batura Mobile Solutions.

Por último, la ambición del proyecto también va a marcar el dinero necesario para sacarlo adelante. Alberto Clerigué, responsable de la incubadora de agroalimentación Orizont y director de inversiones de Sodena, nos cuenta, por ejemplo, que ellos están incubando un proyecto de e-learning para ayudar a los agricultores a obtener mejores cosechas. “Este proyecto requiere unas inversiones más relevantes que estas cantidades de las que estamos hablando, porque aspira a ser internacional. Si entras en un mercado internacional los euros se te van fácil. ¿Si lo podríamos haber hecho más modesto con menos dinero? Sí, claro que sí”.

A nosotros se nos ocurre que una idea así, aplicada a un mercado más pequeño (geográfico o por especialización, por ejemplo, agricultura ecológica), sí estaría dentro de las cantidades que estamos hablando. Claro que también cuando se piensa en grande se debe jugar con el modelo de negocio para aligerar costes. Si continuamos con el ejemplo del e-learning, Clerigué apunta que “no hay que olvidar que, además de desarrollar la plataforma, es necesario enriquecerla con contenido e invertir en marketing y posicionamiento. Ahí se va el dinero”. Piensa que el coste de la inversión en dar a conocer el proyecto se reduce cuanto más segmentado esté tu mercado (geográficamente o por especialización) y que los contenidos pueden hacerse siguiendo la tendencia de la economía colaborativa (contenidos generados por otros). Como ves, el modelo de negocio, además de reducir costes, es la clave de la viabilidad.

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