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Muchos jubilados y pocos trabajadores: el imposible equilibrio de las pensiones públicas

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 02/10/2016 Lorena Sacristán

© Proporcionado por Bolsamanía

Lo anticipa la pirámide de población. Y el envejecimiento de la sociedad. Y la mayor esperanza de vida. Y los problemas de las cuentas públicas. Y lo confirman mes tras mes, los datos del Ministerio de Empleo, al registrar un continuo incremento del gasto en pensiones. El sistema público dibuja un panorama cada vez más complicado en España. Y sería conveniente tomárselo mucho más en serio.

Por ahora, la señal que más revuelo genera es la evolución de la denominada ‘hucha de las pensiones', aunque su nombre oficial es Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Concebida para atender la financiación de las pensiones en los momentos bajos del ciclo económico en los que se produce una caída (o un crecimiento bajo) de los ingresos, según explica Eduardo Bandrés Moliné, catedrático de Economía de la Universidad de Zaragoza e investigador de Funcas, lleva años cayendo. Engordó hasta los 66.815 millones a 2011 y desde entonces ha adelgazado hasta los 24.000 millones de euros, una tendencia que evidencia las crecientes tensiones que sufre ya el sistema público para poder pagar las pensiones.

Porque esa es la clave. No solo la ‘hucha', sino que es el sistema en conjunto el que arrastra problemas. Las pensiones provienen -o así debería ser- de los ingresos de la Seguridad Social, no de la ‘hucha'; esta sólo lo refuerza. El problema se deriva cuando, efectivamente, los ingresos (cotizaciones) no cubren esos gastos (pensiones). “El Fondo de Reserva es un mecanismo para solucionar los problemas estructurales del sistema de pensiones, que tienen que ver con las proyecciones de ingresos y gastos a medio y largo plazo”, subraya Bandrés.

Y los datos lo corroboran. Actualmente, hay 2,25 afiliados a la Seguridad Social por pensionista, la ratio más baja desde 1999. Claramente por debajo de los 2,7 afiliados por pensionista de 2007. Observando la pirámide de población, esta proporción cada vez estará más presionada.

Según José Enrique Devesa Carpio, profesor titular de la Universidad de Valencia y del Instituto de Investigación Polibienestar, la ‘hucha de las pensiones' se terminará “casi con toda seguridad” en junio de 2018, incluso existe “alguna probabilidad” de que se termine en diciembre de 2017. Por su parte, Bandrés considera que si no se incentivan “medidas complementarias de aumento de los ingresos”, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social desaparecerá en un plazo de dos años.

Devesa asegura que “las pensiones se van a seguir pagando, haya Fondo de Reserva o no”. Desde su punto de vista, si el déficit de la Seguridad Social continúa con las cuantías previstas, ya que cada vez hay más personas jubiladas y menos trabajadores, “el Estado tendría que hacer transferencias al organismo para poder hacer frente a los desembolsos futuros”.

En la misma línea, José Luis Escrivá, presidente de a Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), asegura que a finales de 2017 o principios de 2018 el Fondo de Reserva “se agotará”. No obstante, subraya que “lo relevante en este punto es obtener vías de financiación alternativas para hacer frente a las pensiones”.

Además, desde AIRef han manifestado que la institución va a trabajar durante el próximo año en un análisis “a fondo” sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones español a largo plazo que debe realizarse con “prudencia y humildad”.

En cuanto al análisis a corto plazo, Escrivá señala que las estimaciones de la AIReF sitúan en el 1,6% el saldo negativo de los fondos de la Seguridad Social y que dos tercios de esta desviación se deben a la evolución muy contenida de la inflación.

En un escenario a medio plazo (entre 5 y 6 años), considera que, en ausencia de medidas, el déficit de la Seguridad Social tiende a quedar estabilizado en torno al 1,5% del PIB (unos 15.000 millones de euros anuales). En este sentido, opina que “no es un problema dramático”.

MÁS COTIZACIONES Y MÁS IMPUESTOS

Ahí radica el gran debate. En cómo nutrir los ingresos ante unos gastos que no paran de crecer. En septiembre, las pensiones contributivas han exigido un desembolso récord de 8.550 millones de euros.

Las cotizaciones de los trabajadores que actualmente hay en España no son suficientes para poder cubrir el gasto en pensiones. Así, de forma periódica se recurre al Fondo de Reserva con el objetivo de poder completar la cantidad de dinero que hay que destinar a la jubilación de la población española.

Para Bandrés, una vez que el Fondo se agote, “habrá que pensar en otros medios para aumentar los ingresos, no solo en forma de cotizaciones, sino recurriendo a la financiación a través de impuestos”. En la misma línea se muestra Devesa, quien asegura que “la única forma de “rellenar” la ‘hucha de las pensiones' sin modificar ningún elemento del sistema de pensiones es que el volumen de cotizaciones “crezca mucho más que el incremento de gasto en pensiones y durante bastantes años”.

Por otro lado, el experto propone que el déficit de la Seguridad Social se disminuya de una forma “artificial”, como puede ser “haciendo que la prestación de viudedad pase a considerarse como no contributiva, con lo cual dejaría de financiarse con cotizaciones y se haría con impuestos”.

Si esto ocurriera, se liberarían más de 20.000 millones anuales, según calcula Devesa, con lo cual el sistema contributivo pasaría a tener superávit y se podría destinar al Fondo de Reserva. Pero transformar en contributiva una prestación no significa que se deje de pagar, sino que “se traslada el problema al sistema impositivo”. “El posible déficit del sistema de pensiones tiene que afrontarse desde el lado del ingreso, puesto que los gastos ya han sido objeto de dos reformas de calado en 2011 y 2013, cuya maduración llevará a una contención del gasto en relación con el Productos Interior Bruto (PIB)”, opina Bandrés.

No obstante, al experto, más que la trayectoria del gasto, le preocupa “la suficiencia de las pensiones”. Por tanto, Bandrés propone avanzar en un triple frente para disminuir el problema del déficit de la Seguridad Social.

TRES CAMINOS PARA REDUCIR EL DÉFICIT

El investigador de Funcas considera que hay que atacar el problema de las pensiones por tres vías diferentes. Así, cree fundamental reformar el actual sistema de cotizaciones, “evaluando la eficacia de las bonificaciones sobre la creación de empleo y buscando una mayor progresividad de las cotizaciones”.

En segundo lugar, propone trasladar el problema al marco de una reforma tributaria de carácter general, “que aumente la capacidad recaudatoria del sistema fiscal”. Desde su punto de vista, no es suficiente con decir que hay que financiar las pensiones con impuestos si éstos no incrementan su participación en el PIB, ya que supondría “renunciar a otras partidas de gasto”.

Para Bandrés, el tercer camino pasa por poner en marcha una política de generalización de los planes de pensiones de empelo. Es decir, que se extienda su aplicación a la gran mayoría de los trabajadores, y no solo a los de las grandes empresas y a los de la Administración Pública, promoviendo un marco legislativo que favorezca su implantación en el ámbito de la negociación colectiva.

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