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Muere Joaquín Rivero, expresidente de Metrovacesa

Bolsamanía Bolsamanía 19/09/2016 Bolsamanía

El empresario inmobiliario Joaquín Rivero Valcarce ha fallecido este domingo a los 72 años de edad a consecuencia de "una enfermedad neuronal de rápida evolución", según informaron fuentes próximas al empresario. Fue presidente de Metrovacesa y Bami, además de máximo dirigente de la francesa Gecina.

Joaquín Rivero, natural de Jérez de la Frontera (Cádiz), murió en el hospital de la localidad y rodeado de su familia, según explica El Confidencial, que apunta a que su única hija, Helena, será ahora quien tome el testigo de su padre, conocido por convertirse en uno de los empresarios inmobiliarios españoles más poderosos, algo que consiguió creando su propio imperio de la nada.

Comenzó su andadura con una pequeña empresa de materiales de construcción en la Costa del Sol, aunque no tardó en dedicarse al negocio inmobilario. A través de la pequeña inmobiliaria Bami, Rivero logró hacerse con el control de Metrovacesa y con su homóloga gala, Gecina. Tras una pugna con su exsocio, Román Sanahuja, Rivero se quedó como máximo accionista de Gecina, junto a Bautista Soler, aunque los problemas financieros le hicieron perder también la presidencia y, después, la mayoría del capital de la inmobiliaria gala, en favor del fondo estadounidense Blackstone, al tiempo que una de sus sociedades patrimoniales, Alteco, entraba en concurso, recoge Expansión.

Aunque poco queda de su legado, ya que recientemente también se produjo la liquidación de Bami. Rivero resucitó la empresa con los activos heredados de Metrovacesa, pero ni así consiguió salvar la inmobiliaria de la quema, y Bami entró en proceso de liquidación como consecuencia de la crisis y del estallido de la burbuja inmobiliaria, tras pasar dos años en concurso de acreedores, con activos por valor de 725 millones de euros.

Rivero acumulaba una dilatada trayectoria y experiencia en el sector inmobiliario, y según recoge Europa Press a su faceta empresarial se sumaba su afición por la cultura, especialmente por el arte, que le convirtió, junto con su familia, en uno de los mayores coleccionistas de privados de arte de Andalucía. Y también contaba con negocios bodegueros (Bodegas Tradición) y deportivos (Puerto Sherry).

SUS PROBLEMAS JUDICIALES

Sus últimos años estuvieron marcados por los problemas económicos y judiciales. Y es que el empresario fue imputado por delitos de apropiación indebida, administración desleal y estafa por el acuerdo de separación acordado en Metrovacesa. En concreto, se dividió la empresa en dos grupos accionariales de referencia representados por él y Bautista Soler, de una parte, y la familia Sanahuja de otra. La 'separación' se llevó a cabo tras la lucha que mantuvo durante casi un año con la familia de promotores catalanes Sanahuja por el control de la inmobiliaria Metrovacesa. A mediados de 2007 finalizó con un acuerdo 'salomónico' para dividir los activos de la entonces Metrovacesa en dos partes.

Además, en marzo de 2015 Joaquín Rivero fue condenado por el Tribunal Correccional de París a cuatro años de cárcel y a una indemnización de 208 millones de euros por su gestión en la inmobiliaria Gecina. Entre los cargos imputados destacaban la malversación y el blanqueo de capitales entre 2005 y 2009. Los jueces le impusieron una multa de 375.000 euros al empresario, la más elevada contemplada por la legislación francesa, y se procedió a la confiscación de más de 87 millones de euros en dividendos que se habían incautado a Rivero y que deberían servir para responder a parte de la indemnización de 208 millones de euros por daños y perjuicios.

UNA DILATADA TRAYECTORIA

© Proporcionado por Bolsamanía

Joaquín Rivero Valcarce inició su trayectoria profesional en la empresa familiar, si bien a los 23 años de edad ya constituyó una empresa fabricante de materiales de construcción y una constructora. En 1983 dejó el sector de la construcción y, junto con varios inversores, fundó distintas sociedades inmobiliarias con las que participó en la promoción de más de 25.000 viviendas dentro y fuera de España. Unos años después, en 1997, entró en la inmobiliaria Bami al comprar la participación que el entonces Banco Central Hispano tenía en la compañía, de la que se convirtió en accionista de referencia y presidente ejecutivo, recoge Europa Press.

Y tras varios ejercicios centrado en el crecimiento de Bami, a partir del año 2000, y al calor del crecimiento del sector inmobiliario, inició un periodo de expansión con el que, a golpe de OPA, se convirtió en uno de los principales empresarios inmobiliarios del país y de Europa. Así, ese mismo año lanzó una OPA hostil sobre Zabalburu, inmobiliaria entonces participada por Altadis, y dos años después compró el 23,9% de la entonces Metrovacesa, que en aquel momento estaba en manos de BBVA.

En 2003, tras salir airoso de una OPA hostil que dos grupos italianos lanzaron por Metrovacesa, fusionó esta empresa con Bami, una operación que dio lugar a la entonces primera inmobiliaria de España y una de las primeras de Europa. La compañía fortaleció aún más su liderato cuando en 2005 compró la mayoría del capital social de la patrimonialista francesa Gecina. No obstante, un año después arrancaría la referida 'guerra' de OPA's entre Rivero y la familia Sanahuja en el seno de Metrovacesa, que finalmente concluyó en 2007, en vísperas de la crisis, con la división entre ambos de la empresa.

En cuanto a la parte de la inmobiliaria que se quedaron los Sanahuja, finalmente pasó a manos de la banca acreedora de familia. Los bancos que aún quedan en el capital de la empresa, actualmente controlada por el Santander, acaban de acordar su fusión con Merlín para dar lugar de nuevo a la mayor inmobiliaria del país.

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