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Niño Becerra advierte: 'Si estuviésemos en 1830 ya habría estallado una revolución'

Bolsamanía Bolsamanía 23/06/2016 Bolsamanía

Santiago Niño Becerra vuelve a ser noticia este jueves por sus opiniones. El economista ha hablado del colapso del modelo económico y se ha referido al "expolio de las clases media y baja por parte de una fracción de la clase alta" que, según dice, se ha producido no a través de la explotación de la clase obrera como en el siglo XIX, sino a través del endeudamiento privado. "Se hizo negocio con la población a quien nadie le daba un crédito con algo imprescindible: la vivienda".

© Proporcionado por Bolsamanía

En su último artículo en La Carta de la Bolsa, el catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramon Llull señala que uno de las peores herencias que nos ha dejado la crisis en la que estamos sumidos desde 2008 es "la concesión de una enorme capacidad de endeudamiento a cualquiera que la solicitase o a cualquiera que se le ofreciese". "El último nicho que quedaba para hacer negocio era la parte de la población -pobre o casi- a quien nadie le daba un crédito; y se le dio, y se tomó como base algo imprescindible: la vivienda", dice.

El problema es que con todos esos créditos "se hicieron paquetes imposibles, se trocearon, se aseguraron y se vendieron", y mientras que muchos brokers "empezaron a cambiarse de Porsche Carrera cada año", la población entró en una dinámica de consumo sustentada en un "endeudamiento infinito" mientras que recibía unos salarios "a todas luces insuficientes para sostener ese nivel de deuda".

POBLACIÓN HIPERENDEUDADA

Con ese panorama, cuando llegó la crisis "lo que quedó fue una enorme masa de población hiperendeudada; un montón de empresas que se les acabó el recorrido y también endeudadas; unos bancos cargados de porquería; y unos Estados que quisieron continuar utilizando las mismas herramientas que se habían usado en los años 60". Y para solucionar los problemas, dice Niño Becerra, se optó por lo que llama "medicinas curalotodo", es decir, por lo que los gobiernos llamaron medidas de 'consolidación fiscal' y 'reformas estructurales': "recortes de gasto público y deconstrucción del modelo de protección social" a la vez que se rescataban bancos y entidades que, irónicamente, dice que "no podían quebrar porque hubiese sido el fin del mundo".

En un escenario como ese "los pobres son más pobres y los muy ricos mucho más ricos porque tienen posibilidades de moverse, porque saben hacerlo y porque las legislaciones les bendicen", y, obviamente, la desigualdad aumenta. En su opinión, "si estuviésemos en 1830 ya habría estallado una revolución" porque la gente no aceptaría lo que está ocurriendo. "¿Cómo no ha estallado ninguna revuelta social cuando el 1% de la población del planeta controla en 50% de la riqueza y el 99% restante la otra mitad?", se pregunta Niño Becerra.

"¿Cómo están tan tranquilas las cosas en España cuando uno de cada tres españoles se halla en riesgo de exclusión social?". Muy sencillo, explica el economista: porque "el poder aprendió de los follones generados por el movimiento obrero en las décadas de 1870 y 1880 y, por un lado, aunque no da expectativas, subsidia a la vez que por otro mejora y aumenta los instrumentos de control policial: los mismos instrumentos que sirven para perseguir a un grupo terrorista islámico pueden servir para perseguir a un grupo de reivindicación obrera o ciudadana".

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