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Renta fija: demasiado riesgo para tan poco premio

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 17/12/2016 Lorena Sacristán

La deuda soberana ha avisado en el último trimestre de 2016 de lo que puede estar por llegar: un auténtico cambio de ciclo en la renta fija. La victoria de Donald Trump ha despertado las expectativas inflacionistas, una consecuencia que ya ha castigado a los bonos en el tramo final en la recta final de 2016 y que amenaza con prolongarse durante 2017. Como poco, lo que está seguro es una considerable dosis de incertidumbre, que no es poco.

Sobre todo, si se tiene presente el punto del que parte ahora la deuda: una rentabilidad en mínimos históricos y, por tanto, unos precios en máximos históricos, ya que la primera baja cuando los segundos suben. Este escenario, imperante en los últimos años al calor de las extraordinariamente expansivas políticas monetarias de los bancos centrales, ha comenzado a mutar en los dos últimos meses de 2016. Y tiene un punto de inflexión evidente: la victoria electoral de Donald Trump.

Lo que apenas han conseguido los bancos centrales con sus tipos de interés al 0% y sus billones de euros en compras de activos, el republicano lo ha logrado casi de forma inmediata: fabricar expectativas de inflación. Y claro, eso lo cambia para todo la renta fija: los precios ya han empezado a desinflarse y los rendimientos han comenzado a subir, activando así lo que para no pocos amenaza con ser el fin de la enorme burbuja de deuda cebada en los últimos años.

Porque el mayor lastre para los rendimientos es la histórica montaña de deuda acumulada en el mundo, tal y como explican desde Fidelity. El endeudamiento de las economías desarrolladas está en máximos históricos, subrayan los expertos, por lo que lo que cuestionan es “cuánto puede soportar la economía mundial”. Por ahora, el mundo ya ha asistido a los primeros temblores en este terreno. “La volatilidad en los tipos de interés ha sido la mayor fuente de malestar para los inversores en renta fija y no se espera que 2017 vaya a ser muy diferente”, explica Bastian Gries, gestor de Oddo Meriten AM.

EEUU MARCA EL CAMINO

Lo que sí parece claro es que, tras lo visto en el remate de 2017, el comportamiento de la renta fija en 2017 estará marcado por lo que se diga y se haga en EEUU. A corto plazo, la expectativa generada por las compromisos de Trump de acudir a políticas de gasto y rebajas de impuestos puede mantenerse, lo que podría prolongar el hundimiento del precio de la deuda. A medio plazo, el aumento en las rentabilidades de los bonos representa un evidente incremento en el coste de capital, justo en un momento de claro retroceso en los retornos del capital, lo que afectará de forma negativa a la inversión y al Producto Interior Bruto (PIB). O lo que es lo mismo, un entorno complejo para los inversores en bonos, por un lado, y que representa un desafío para el crecimiento, por otro.

El riesgo que observan los analistas de Andbank es que la gran expectativa generada tras la victoria de Trump pueda seguir llevando las rentabilidades de los bonos estadounidenses hacia arriba, con la consiguiente pérdida para quienes tengan esos títulos en su cartera. El lado positivo es que los analistas de la entidad consideran que las rentabilidades de los bonos no deberían ir mucho más allá del 2,8% en el caso del bono estadounidense a 10 años.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU han repuntado de forma drástica desde los resultados de las elecciones, subraya igualmente Jim Leaviss, responsable del equipo de renta fija minorista de M&G Investments, quien espera que “continúen aumentado de una forma más modesta y gradual”. Hay que tener en cuenta que desde el triunfo de Trump la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años ha saltado del 1,85% al 2,6% en apenas seis semanas.

Por su parte, desde Abante consideran que los mercados de EEUU están descontando de una forma clara que Trump conseguirá elevar el crecimiento económico y la inflación. Así, los bonos han sufrido un fuerte retroceso en su precio. Sin embargo, este movimiento no parece que sea muy sostenible, según los analistas de la entidad financiera, ya que un dólar y unos bonos más altos podrían suponer un menor impulso para la economía y para el crecimiento de los beneficios de las empresas estadounidenses.

EUROPA VS EEUU

Los efectos de la victoria de Trump han alcanzado a la deuda europea, por mucho que el Banco Central Europeo (BCE) haya insistido en sus medidas expansivas en la última reunión de 2016. La corrección de los precios ha llegado igualmente a la deuda europea, una tendencia que los expertos creen que permanecerá en 2017.

Andbank establece una rentabilidad objetiva del ‘bund' alemán del 0,7% y de los bonos periféricos de Italia, España, Portugal e Irlanda del 2,1%, 1,9%, 3,3% y 1,4%, respectivamente. Ahora el bomo alemán se encuentra en el 0,31% y el español, en el 1,42%.

EXTREMAR LA CAUTELA

Ante esta perspectiva, Gries recomienda mantener un enfoque basado en los fundamentales. “La prudencia dicta incrementar la diversificación, adoptar un perfil de riesgo moderado y reducir la exposición a la duración”, indica el analista, quien explica que “ante la posibilidad de nuevas subidas en los tipos de interés, es posible que los segmentos que ofrecen mayores diferenciales superen a los bonos con diferenciales más estrechos”.

Dentro de los mercados occidentales de deuda soberana, Reino Unido y Alemania parecen más interesantes, mientras que Italia mantiene un elevado riesgo de cola debido a la abultada derrota del gobierno en el reciente referéndum, indica Fabrizio Quirighetti, responsable de inversión y de multiactivos de SYZ Asset Management.

Desde Ahorro Corporación favorecen las apuestas por el estrechamiento de diferenciales de crédito corporativo, especialmente los de los bonos bancarios senior, sector industrial y los de consumo cíclico, y por la ampliación de la pendiente de la curva.

Los bonos de alta calidad crediticia son el segmento preferido de Fidelity, si bien los bonos de alto rendimiento mantienen su atractivo desde la perspectiva del ‘carry', mientras que Abante mantiene una posición corta, vendedora, en el bono alemán a 10 años en sus carteras.

© Proporcionado por Bolsamanía

OPTIMISMO EN LOS MERCADOS EMERGENTES

En cuanto a los mercados emergentes, Andbank establece para China un objetivo para el bono a 10 años del 2,8%, en el caso de India lo incrementa hasta el 5,7%. Eso sí, la volatilidad desencadenada por las elecciones de EEUU hace a los analistas de Fidelity ser “cautos” sobre la deuda de estos mercados.

Por su parte, Renta 4 recomienda comprar por la reciente sobrerreacción en los mercados de deuda emergente. Las perspectivas macroeconómicas siguen siendo positivas y la volatilidad actual puede persistir en el corto plazo, por lo que la entidad sobrepondera las inversiones en renta fija a corto plazo en ‘harry currency' (divisa fuerte, moneda no local), que no están tan expuestas a las oscilaciones del corto plazo y ofrecen un atractivo ‘carry' (rentabilidad).

Los mercados emergentes en divisa fuerte (México, Sudáfrica y Turquía) parecen ligeramente más “atractivos” dentro de los diferentes segmentos de bonos, explica Quirighetti. En concreto, los bonos turcos a 10 años en dólares estadounidenses, por ejemplo, se encuentran a un nivel superior al observado después de la fase de agitación que vivieron los mercados con al retirada gradual de estímulos de 2013 y están muy cerca del rendimiento observado durante la ola de ventas de los mercados emergentes de 2011.

En general, Fidelity espera una combinación de políticas monetarias expansivas en todo el mundo y una reafirmación de las fuerzas a largo plazo que actúen como tope para los rendimientos de la deuda pública en 2017, aunque las señales a corto plazo apuntan a subidas de los rendimientos. No obstante, la mayoría de los expertos no son muy optimistas a la hora de invertir en renta fija y mantienen una clara preferencia por la renta variable. La renta fija “no resulta un activo atractivo”, en especial en EEUU, subrayan los analistas de Ahorro Corporación.

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