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Santander toma el 10% de Abengoa y el control de la operación más rocambolesca de la Bolsa de Madrid

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 31/03/2017 Rubén J. Lapetra

Por fin, la reestructuración de Abengoa ha llegado a su desenlace con aparente final feliz. La compañía sevillana de ingeniería y energías renovables inunda este viernes la Bolsa española con la mayor emisión que se recuerda el parqué ibérico. Está previsto que comiencen a cotizar 17.800 millones de títulos de nueva emisión, que se suman a las 941 millones que ya tenía en mercado, según explicó la empresa a la CNMV. No le saldrá gratis. Abengoa tendrá que pagar un millón de euros entra tasas e impuestos a CNMV, BME, notarios y despachos de abogados por el registro de la macroampliación de capital. Las acciones de Abengoa se derrumbaron este viernes de nuevo otro 80%.

Tras la operación, los canjes, aportaciones de capital y conversiones de deuda en acciones, Banco Santander llevará la voz cantante de la nueva compañía con un 9,6% de la propiedad, por delante de Credit Agricole (8,7%), Caixabank (4,9%), Bankia (4,6%), Banco Popular (4,5%) y Banco Sabadell (3%). Ni rastro, de momento, de los grandes fondos que controlaban sus bonos y su deuda con la excepción de DE Shaw y Arvo Investments, que tendrán sendos paquetes del 3,6% y 3,5% de Abengoa una vez fusione sus acciones A y B. Su cotización en bolsa ha vivido un movimiento de acordeón en los últimos días, que le ha llevado a dispararse hasta un 120% para luego caer por debajo.

Según explicaron fuentes financieras a Bolsamanía, el resto de fondos y acreedores tienen presencia, pero por debajo del 3%. Entre ellos se situarían grandes firmas como KKR, Centerbridge y Oak Tree que han participado en el largo, larguísimo, proceso de reestructuración de la compañía que supondrá que el accionariado anterior pase a representar apenas un 5% de la nueva Abengoa. El 95% estará en manos de los bancos y ‘hedge funds'. La familia Benjumea y los accionistas minoritarios, el resto.

En total, Abengoa ha recibido cerca de 1.200 millones de euros de sus nuevos dueños en el marco de un acuerdo que se gestó entre un grupo de bancos acreedores encabezados por Santander, Caixabank y Credit Agricole, junto a otro grupo de fondos de inversión integrado por Abrams Capital, The Baupost Group, Canyon Partners, The D.E. Shaw Group, Elliott Management, Oaktree y Värde. El acuerdo de rescate de Abengoa ha supuesto para los acreedores aceptar quitas de hasta el 97% en algunos casos a cambio de una porción de acciones y el pago con bonos de nueva emisión.

© Proporcionado por Bolsamanía

NUEVO EQUIPO GESTOR

El nuevo núcleo duro de la nueva empresa se articula en torno a Santander y los bancos españoles, que cuentan con el 26,6% y han diseñado un consejo de administración de prestigio para dirigir Abengoa. La confianza es, precisamente, uno de los grandes valores a recuperar más allá de la propia cotización. Al frente de la empresa se sitúan tres hombres de la industria del acero y siderúrgica como Gonzalo Urquijo, presidente de Arcelor Mittal España, que se ha sumado a su colega Ramón Sotomayor, consejero delegado de ThyssenKrupp, y Javier Targhetta, primer ejecutivo de Atlantic Copper.

También se encuentra en la nueva Abengoa José Wahnon Levy, con experiencia en la también reestructurada Ezentis, así como Manuel Castro, jefe de riesgos en BBVA durante la crisis financiera (2009-2015); y Pilar Cavero, socia del bufete de abogados Cuatrecasas. Pero por encima de todos ellos destaca José Luis del Valle Doblado, exdirector de estrategia de Iberdrola y uno de los responsables de la resurrección de la eólica Gamesa, que allá por 2012 estuvo al borde de la quiebra, cotizando a poco más de un euro. Cinco años después ha llegado multiplicar por 20 su valor en bolsa hasta integrarse con Siemens.

MÁS DE 16 MESES DE PROCESO

El kafkiano camino de Abengoa hacia su salvación no hubiera sido posible sin el compromiso en firme del Santander, el más expuesto a la deuda de Abengoa, que tendrá unos 5.800 millones de euros en pasivos una vez eché a rodar la nueva empresa, según los datos de uno de los doce folletos de emisión de acciones que Abengoa ha enviado a la CNMV para su reestructuración final. Se trata de algo no visto en la Bolsa española y el tamaño de la emisión de acciones coloca a esta empresa al nivel del rescate a Bankia.

De hecho, las pérdidas contables en que incurrió la compañía sevillana en 2016 son las más altas de una empresa española no financiera y sólo la supera el banco nacionalizado. El grupo con sede en Sevilla perdió 7.629 millones de euros en 2016, seis veces más que los 1.213 millones que también registró en su cuenta de números rojos durante 2015.

El agujero puso contra las cuerdas a la empresa, cuya caída hubiese supuesto un duro golpe para el empleo en Andalucía y Sevilla. En la comunidad que dirige Susana Díaz, Abengoa tenía 4.000 de los 7.000 empleados con que contaba en España antes de su crisis. La línea directa entre la presidenta andaluza y la responsable del Santander, Ana Botín, ha sido otra de las claves de la mayor implicación del banco en el rescate de Abengoa frente a otras entidades con mayor responsabilidad en la región como Caixabank, dueña de Cajasol, que se ha puesto de perfil y en línea con el resto de acreedores, según explican fuentes de la región.

La compañía sevillana -que el pasado 25 de octubre finalizó el proceso de adhesiones con sus acreedores financieros- ha dejado a un lado un obstáculo de última hora para culminar el proceso: el concurso de su filial en México y la oposición allí del Banco Base, uno de las principales entidades del país, que ha criticado voz en alto el oscurantismo y opacidad con que se está desarrollando el proceso. Por las mismas razones, tanto S&P o Fitch han retirado sus calificaciones sobre la deuda la compañía española, cuyos ratings estaban en situación de impago selectivo y en su punto de riesgo más alto. Moody's, sin embargo, mantiene todavía un rating de Ca -el segundo más bajo posible- para la compañía. Abengoa debe a los acreedores en México del orden de 2.000 millones de pesos (apenas 90 millones de euros). Un proceso por resolver.

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