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Seis grandes desafíos para los bancos españoles en el 2017

Logotipo de Bolsamanía Bolsamanía 05/01/2017 Nieves Amigo
© Proporcionado por Bolsamanía

El año ha comenzado y los bancos siguen siendo protagonistas. A finales de 2016 los analistas auguraron que el sector financiero será uno de los que "brillarán" en 2017, y los inversores observan y esperan con paciencia que eso sea lo que finalmente ocurra.

La sensación en torno al sector, hoy por hoy, no es en absoluto tan negativa como la del año pasado. En Estados Unidos, la llegada de Donald Trump y el cambio en la política monetaria, que empezó a hacerse efectivo con la subida de tipos de la Reserva Federal (Fed) de diciembre, ha apuntalado a sus entidades financieras. Morgan Stanley, que tiene dudas sobre Trump y sobre sus promesas, y que ha reducido su consejo sobre el sector industrial tras las fuertes subidas, mantiene, sin embargo, su recomendación sobre el bancario en neutral. Fuera de Estados Unidos, la situación de los bancos en Europa parece que tiende a mejorar. Después de temer lo peor en Italia, el mercado se muestra 'satisfecho' con las soluciones que se van tomando allí (como el rescate de Monte dei Paschi, la ampliación de capital de UniCredit o la venta de tres bancos pequeños rescatados en 2015 a UBI Banca). A todo esto se suma que otras amenazas, como el posible rescate de Deutsche Bank debido a su complicada situación financiera, empiezan a remitir después de que la entidad alemana haya llegado a un acuerdo con las autoridades americanas por el que pagará 7.200 millones de dólares como multa por la venta de activos tóxicos, la mitad de lo previsto inicialmente.

¿Y EN ESPAÑA?

En nuestro país, los bancos afrontan un año en el que seguirán apareciendo obstáculos, aunque lo hacen inmersos en este contexto internacional en el que las sensaciones en torno al sector han cambiado a mejor. Las entidades españolas tendrán que hacer frente a considerables retos en 2017, algunos de ellos motivados por aspectos que afectan a la banca europea en general mientras que otros tienen que ver más con las propias fortalezas y debilidades de la banca nacional.

RENTABILIDAD, SOSTENIBILIDAD

1. Mejorar la rentabilidad del negocio tradicional y controlar la morosidad: la debilidad del negocio tradicional, y su impacto negativo en márgenes y rentabilidad, es el principal problema de la banca española, sobre todo porque da la sensación de que no se avanza lo suficiente. El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, dijo este año, en el transcurso de una comparecencia en el Foro Nueva Economía, que el actual entorno de bajos tipos de interés hace que el negocio tradicional no sea rentable, y apuntó que es imprescindible contar con otras actividades que sí lo son, como la aseguradora, los fondos de inversión o las tarjetas de crédito. Sin embargo, no se trata sólo de abarcar otras actividades sino también de reactivar el negocio tradicional, algo que parece se va consiguiendo, aunque poco a poco. Los créditos al consumo y préstamos personales subieron en casi 10.000 millones, hasta alcanzar los 173.485 millones, en noviembre del año pasado. Este incremento, sin embargo, lleva aparejada una contrapartida negativa, como es el incremento de la morosidad, advierten desde JP Morgan. Fitch recuerda que la banca española acumula un alto número de impagados que aún lastra los balances, aunque espera que este tipo de préstamos siga bajando en 2017.

REINVENTARSE

2. 'Redefinir' el negocio a futuro: "Un Alibaba, un Google o un Apple son grandes competidores. Ese es uno de los primeros problemas que tiene la banca", señala Jesús María Sanguino, experto del IIDC. La entrada de las empresas fintech, que utilizan las tecnologías de la información y la comunicación para crear y ofrecer servicios financieros, hace tiempo que cambió el escenario, y los bancos son conscientes de que deben moverse en esa dirección y evitar que el estancamiento se prolongue. La realidad actual plantea muchas incógnitas para los bancos considerados 'tradicionales' y esta 'amenaza' está muy presente también en las entidades españolas, que continuarán trabajando en 2017 hacia la digitalización total. De momento, los esfuerzos que han hecho los bancos españoles en esta materia han sido importantes, según valoran los expertos de Fitch.

TIPOS

3. Seguir lidiando con la política 'ultralaxa' en la eurozona: el actual entorno de tipos de interés bajos es el que está penalizando con fuerza el negocio tradicional de la banca. El Banco Central Europeo (BCE) anunció a principios de diciembre que extiende su programa de compra de activos nueve meses más. Las divergencias entre las políticas monetarias de la Reserva Federal (Fed) y el BCE van en aumento, algo sobre lo que alerta JP Morgan, quien lo identifica como uno de los principales riesgos de 2017. "Este sigue siendo (la política del BCE) un factor de debilidad para los bancos, al contrario de lo que ocurre en Estados Unidos", señala Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets. Los datos económicos que se han conocido en estas primeras jornadas bursátiles de 2017 han sido positivos y, según los expertos de Link Securities, "muestran que las principales economías desarrolladas terminaron el ejercicio 2016 'con fuerza' y que los precios, hasta ahora uno de los principales 'talones de Aquiles', también han comenzado a subir". Aun así, el objetivo de inflación del 2% fijado por el BCE aún queda lejos lo que hace que la posibilidad de una subida de tipos en Europa sea, por el momento, una quimera.

FUSIONES

4. Continuar con la reestructuración sectorial. ¿Llegarán las esperadas fusiones?: el año comienza, de nuevo, con el runrún de que habrá movimientos de consolidación sectorial... pero una cosa son los rumores y otra muy diferente que éstos acaben materializándose en realidades. Se ha hablado mucho sobre Popular, e incluso se le ha relacionado con BBVA, y también con Santander. Se habla también de BMN y de Bankia, aunque el ministro de Economía, Luis de Guindos, ya ha dicho que ve difícil que se pueda cumplir con la desinversión en ambos este año. Todo ello bajo la idea general de que, en España, hay más bancos de los que se necesitan. "De eso (consolidación sectorial) siempre se habla, pero lleva estando ahí mucho tiempo y el año pasado hubo 'cero' pasos en ese sentido", subraya Pingarrón. Lo que sí continuará este año es la 'otra forma' de adaptación del sector, que se materializa en cierre de sucursales y expedientes de regulación de empleo (EREs). De enero a septiembre del año pasado se cerraron 1.151 locales y se calcula que la cifra total del año incrementará a ésta en 800 más. El recorte de sucursales como una vía para la reducción de gastos mientras que fuentes del mercado mantienen que, en los dos o tres próximos años, se pueden cerrar más de 4.500 sucursales como mínimo (el 15% de las actuales).

REPUTACIÓN

5. Enfrentar los 'conflictos' con los clientes y recuperar la confianza: el mismo esfuerzo que lleva tiempo haciendo Bankia para conseguir mejorar su imagen y que los españoles dejen de vincularla con las 'tarjetas black' y las preferentes, es el que van a tener que hacer muchas entidades españolas una vez que los clientes han descubierto que reclamar está en su mano y que la justicia les da la razón cuando se considera que una determinada actuación de los bancos ha sido abusiva. El último varapalo en este sentido ha venido de la mano de las cláusulas suelo. La justicia europea ha dado la razón a los demandantes y los bancos tendrán que devolver todo el dinero conseguido por aplicar esta medida en las hipotecas. La relación entre bancos y clientes ha cambiado y los segundos se acercan ahora a los primeros 'sospechando' y desconfiando. Los bancos deberán hacer un esfuerzo extra este año para normalizar las relaciones porque, al final, los clientes son lo principal, algo que repite hasta la saciedad la presidenta del Santander, Ana Botín, en cada una de sus comparecencias.

POLÍTICA

6. Capear una incertidumbre política que amenaza la estabilidad financiera: el complicado mapa político para 2017, con elecciones aseguradas en Holanda, Francia y Alemania -y tal vez también en Italia e incluso Grecia- hace peligrar la estabilidad financiera de la zona euro, tal y como advirtió el Banco Central Europeo en su último informe semestral. "Las elevadas tensiones geopolíticas y el aumento de la incertidumbre política, con el calendario lleno de citas electorales en las principales economías avanzadas, tienen el potencial para encender de nuevo la aversión al riesgo global y desencadenar un 'shock' en la confianza", apuntaba el organismo. Esta situación afecta a los bancos de manera particular. El propio Monte dei Paschi afirmó, cuando confirmó el fracaso de su ampliación de capital para captar 5.000 millones, que la situación política del país le había penalizado y había 'espantado' a posibles inversores. Italia parece que avanza en la reestructuración de su maltrecho sector financiero, pero, tras el triunfo del 'no' en el referéndum, se ponía en duda este avance. El temor por lo que pueda ocurrir en las múltiples citas ante las urnas de 2017, por la posibilidad del triunfo de fuerzas consideradas radicales, supone un reto para el conjunto de Europa y, por supuesto, también para unos bancos siempre partidarios del establishment.

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