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Tú eliges: los diferentes caminos para invertir en bolsa

Bolsamanía Bolsamanía 19/11/2016 Marta Gracia

Cuando decides invertir en bolsa hay numerosos productos para hacerlo. De lo que más se habla es de las acciones, pero hay otras opciones que pueden dar rentabilidad, como por ejemplo los fondos de inversión, o los fondos cotizados. Una regla básica a la hora de comenzar es diversificar sectorialmente, pero también por distintos activos. Lo más importante es siempre marcarse un ‘stop loss', es decir, cuánto estás dispuesto a gastar.

“La verdadera clave del éxito es informarse y formarse antes de ponernos a ello. Eso es ni más ni menos lo que ocurre en el mundo de la inversión, en el que podemos triunfar si tenemos la formación adecuada y la práctica suficiente, sin despreciar otras virtudes como la intuición y una buena dosis de prudencia”, explica Victoria Torre, responsable de desarrollo de contenidos, productos y servicios de Selfbank.

Daniel Pigarrón, analista de IG, explica que después de formarse "es conveniente pasar un tiempo invirtiendo en simuladores o cuentas Demo". Avisa de que una vez que se decide dar el paso hay que hacerlo con una pequeña cantidad de dinero. "Y sólo cuando se atraviesen con éxito las tres etapas anteriores, un inversor o 'trader' puede considerarse como realmente capacitado para invertir activamente en los mercados", asegura Pingarrón.

Hay que tener en cuenta una serie de ‘reglas' antes de ponerse a invertir. La primera de ellas es diversificar adecuadamente: “No debemos olvidarnos de la renta fija y es importante dejar siempre un porcentaje de la cartera en liquidez”, apunta Torre. De hecho, añade que si se dispone de liquidez, siempre se contará con un “refugio”. "Podremos aprovechar fuertes caídas para entrar en valores de calidad castigados, sin tener que deshacer otras posiciones en pérdidas”, añade.

No obstante, cuando se quiere invertir en corto plazo hay que cuantificar cuánto se está dispuesto a perder e introducir una orden automática de venta en caso de que el valor caiga a ese nivel: “Así se evitan sustos, sobre todo en un mercado bajista”. Avisa Victoria Torre. Además, aconseja sólo invertir el dinero que no se vaya a necesitar en un corto plazo.

INVERTIR EN ACCIONES

Invertir en acciones significa convertirse en dueño de una parte de la empresa, con todo lo que ello supone. En este sentido, “si la empresa va bien, participaremos de las ganancias y si se reparten beneficios, los cobraré en forma de dividendo”, explica la experta.

La renta variable lleva consigo un mayor riesgo que la renta fija. No hay asegurado ningún pago periódico, ni tan siquiera la devolución de la inversión. El precio va variando cada día debido a muchos factores que incluso pueden ser externos a la propia acción: políticos, sociales, macroeconómicos. Y a factores internos: ganancias, pérdidas, inversiones, deuda... “Ante esta gran incertidumbre que nos encontramos, estamos incurriendo en mayores riesgos, pero también hay que tener en cuenta que podemos obtener mayores rentabilidades (así como mayores pérdidas)”, explica Victoria Torre.

Según la analista, otro factor que hay que tener en cuenta a la hora de invertir en acciones es la liquidez, es decir, “la facilidad para encontrar un comprador en el mercado”. Así, explica que si una acción tiene poca liquidez quiere decir que si se quiere vender se tendrá que aceptar un precio menor que si tuviera mayor liquidez. “Ésta va a la par con el riesgo: mayor liquidez, menor riesgo y viceversa”, puntualiza.

En conclusión, “la renta variable está dirigida para inversores que son capaces de afrontar mayores riesgos con el objetivo de poder recoger mayores ganancias, por eso es más recomendable para inversores agresivos”, explica Victoria Torre.

INVERTIR EN FONDOS DE INVERSIÓN

Los fondos de inversión son un producto financiero de inversión colectiva. Es decir, diversos ahorradores ponen en común sus ahorros para constituir un patrimonio mayor que será gestionado por una entidad profesional que invertirá ese fondo común en diferentes activos financieros (acciones, bonos, materias primas), según ciertos criterios de inversión conocidos de antemano.

Hay algunas ventajas en la inversión de estos productos. Por ejemplo, se puede acceder a carteras adecuadamente diversificadas y con un buen equilibrio entre diferentes mercados financieros desde una cantidad de dinero muy reducida. Además, se tiene acceso a sectores y mercados en los que podría resultar especialmente dificultoso (e incluso en determinados casos, imposible) invertir de manera directa. Tal y como explica el analista de IG, los fondos de inversión "van dirigidos a inversores con elevada aversión al riesgo o sin los conocimientos necesarios para tomar decisiones de inversión más complejos".

Victoria Torre apunta que con los fondos de inversión se puede acceder a una inversión gestionada profesionalmente sin tener conocimientos avanzados en mercados financieros. Asimismo, los traspasos de fondos de inversión están exentos de pagar impuestos, siempre que se cumplan los requisitos marcados en la ley (fundamentalmente, que el fondo tenga más de 500 partícipes).

Al tributar únicamente cuando se rescata el fondo de inversión, se puede planificar el momento de la venta cuando convenga, por lo que es una inversión que encaja en una adecuada planificación fiscal del ahorro.

Una importante diversificación, y un respaldo experto en la selección de los valores que componen el fondo figuran, por tanto, entre sus principales características. Normalmente, "los fondos de inversión resisten mejor la volatilidad, y tienen objetivos menos ambiciosos en los que lo más importante suele ser preservar el capital", explica Pingarrón.

La oferta de fondos de inversión es muy extensa, según los datos de la patronal Inverco, el universo de fondos existente es España supera los 3.000 productos.

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INVERTIR EN ETF

Los fondos cotizados son productos indexados que replican el comportamiento de un fodo. Estos productos permiten operar de la misma forma que las acciones, en tiempo real, con total transparencia, mientras que los fondos solo te permiten tramitar órdenes antes de una determinada hora de corte, con un único valor liquidativo al día.

Además, los ETFs son un instrumento idóneo para seguir determinados sectores, de difícil acceso a través de otros instrumentos. “Son un producto idóneo para formar una cartera diversificada en cuanto a sectores y zonas geográficas”, asegura la experta.

Una de las ventajas que tienen los ETFs es que tienen menores costes administrativos por lo que, en periodos de volatilidad e incertidumbre como el actual, pueden marcar la diferencia en rentabilidad respecto a un fondo tradicional.

Por tanto, “los bajos costes y la simplicidad de los ETFs resultan muy atractivos para todo tipo de inversores. Dadas todas estas ventajas, su crecimiento parece que seguirá aumentando”, explica Torre.

INVERTIR EN CFDs

Son productos de inversión que se establecen en mercados extrabursátiles (OTC), donde se liquida la diferencia entre el precio de un activo entre un momento de apertura y otro de cierre de la posición, con apalancamiento. A través de CFDs o contratos por diferencia se pueden tomar posiciones sobre cualquier activo que cotice en un mercado regulado (acciones índices, divisas, materias primas, bonos), con pequeñas inversiones, y con posiciones largas (alcistas) o cortas (bajistas)

"Los CFDs van dirigidos a inversores acostumbrados a operar con apalancamiento, que es la característica más significativa del producto", explica el experto de IG. El apalancamiento minimiza los tiempos de la inversión e incrementa considerablemente el potencial de beneficios y de pérdidas. "Y aquí es donde se encuentra la clave de la inversión en CFDs: más que acertar con la tendencia del mercado, resulta crítico saber gestionar las operaciones abiertas, especialmente, si van generando pérdidas", apunta.

En estos momentos, los CFDs no se explican si no es con plataformas de trading online, o con la versión de la plataforma para los smartphones. Pingarrón explica que los inversores que apuestan por los CFDs son conscientes del funcionamiento y los riesgos del producto, "que en gran medida basan sus decisiones de inversión en el análisis técnico y en el corto plazo, y que destinan una parte limitada de sus recursos a la inversión en CFDs".

También apunta que es muy típico que el usuario de CFDs tenga su capital diversificado en otros instrumentos financieros más orientados al largo plazo, como acciones, fondos, depósitos, etc.

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