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Tres retos que deberemos afrontar si queremos que la revolución de las máquinas mejore la sociedad

Bolsamanía Bolsamanía 04/02/2016 redaccion@bolsamania.com
© Proporcionado por Bolsamanía

Hemos analizado profundamente los cambios que nos traerá la siguiente evolución de la inteligencia artificial y como afectarán al mercado laboral e industrial que tenemos hoy en día en occidente, sin embargo, también hay que tener muy en cuenta otros ámbitos y sectores ¿De qué sirve la aparición de los robots inteligentes si hay zonas del planeta en la que no hay ni siquiera electricidad? ¿De que sirve tener herramientas avanzadas de conocimiento sino se pueden poner al servicio de la mayoría de la gente?“Estamos en el punto en el que tenemos que decidir la forma en que se definirán estas tecnologías"Estas y otras cuestiones se han contestado desde la Fundación Innovación Bankinter a través la XXIV publicación del Future Trends Forum. En concreto, Carlota Pérez, profesora de la London School of Economics, ha analizado la llamada 'segunda edad de las máquinas' y advierte “Estamos en el punto en el que tenemos que decidir la forma en que se definirán estas tecnologías. Creo que podemos tener una edad dorada global y sostenible, pero tenemos que abordarlo. Tenemos que hacer que suceda. No va a pasar dejando solo al mercado”.Para ello, Carlota Pérez establece tres escenarios a través de los cuales se podrían solucionar los problemas globales que afectan a toda la sociedad y a los que nos enfrentamos en esta revolución de las máquinas.1. Acceso barato y universal a todas las principales tecnologías de la información y la comunicación. Esta será una forma de extender el conocimiento de forma exponencial a lo largo del mundo. Un Smartphone cualquiera con conexión a internet contiene más datos y conocimiento que la biblioteca más extensa imaginable en el siglo XIX. El potencial de conectar a todo el mundo a esta gigantesca fuente de conocimiento que son las TIC es infinito. Esta medida, además, no será un acto de mera caridad, ya que extender lo más posible estos mercados es algo que va en beneficio de los países más desarrollados, que se podrán beneficiar también de las inmensas inversiones en infraestructuras que serán necesarias para implantar estas tecnologías de forma efectiva en todo el globo. 2. Un crecimiento y un desarrollo obligatoriamente “verde” y sostenible. Lo recursos de la Tierra son limitados no es imaginable una expansión del modelo económico occidental a todos los países y a todas las sociedades, ya que para ello harían falta los recursos y las materias primas de varios planetas tierra más. En este sentido, la amenaza (real) del cambio climático ha de jugar el papel de facilitador. No es que éste problema sea bienvenido, sino que ha de servir de catalizador del necesario cambio económico-productivo que nos lleve por fin hacia una economía más sostenible en términos medioambientales. Afrontar con la seriedad debida el desafío del cambio a una economía verde implica a su vez un montón de nuevos desafíos: serán necesarias múltiples innovaciones en todo tipo de sectores (transporte, logística, etc) para de verdad alcanzar la consecución de un modelo sostenible. 3. Economía de lo intangible. Esta nueva economía implicará también el cambio en hábitos culturales y de consumo de forma profunda. Se acabarán progresivamente conceptos como la adquisición de bienes de consumo privados y desechables y se irán generalizando otros como el alquiler, el reciclaje o el mantenimiento de bienes duraderos. Nuevos conceptos que limiten de alguna forma la producción desenfrenada de bienes que iguales para todos. Las nuevas actividades económicas surgidas de esta nueva cultura podrían bien sustituir aquellos puestos de trabajo que se destruyan con la caída del actual modelo. También hemos de tender con más decisión aun hacia una economía de los intangibles en detrimento de una economía de lo tangible. Ir de la masificación y la homogeneidad a la diversidad y la adaptabilidad. Esta nueva realidad generará, según los expertos, un inmenso abanico de posibilidades laborales de cara al futuro. Empleos que a día de hoy no nos imaginamos.Carlota Pérez nos recuerda que, como casi todas las cosas en la vida, depende del uso que le demos que sean buenas o malas, por lo tanto está en nosotros las responsabilidad de afrontar los cambios de cara a la mejora de toda la sociedad y no de sólo algunos sectores.Visite la página web de la Fundación Innovación Bankinter para descargarse la publicación y todo el contenido relacionado con esta tendencia. https://www.fundacionbankinter.org/es/web/fundacion-bankinter/segundaedadmaquinas

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