Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

En Madrid hay un 'mar de mariposas' y está amenazado

Logotipo de Eslang Eslang 02/02/2017 Cecilia Marín & Miguel Luque & Miguel Luque

Se celebra el Día Mundial de los Humedales. Doñana, la Albufera, el Delta del Ebro o el Mar Menor son los que te suenan, y es normal: monopolizan la atención pública a raíz de su importancia ecológica y medioambiental, sin embargo, en España hay 74 espacios protegidos por el Convenio de Ramsar. Ninguno es el Mar de Ontígola, una reserva natural en el límite entre la Comunidad de Madrid y Toledo. Este desértico paisaje alberga una de las mayores concentraciones de mariposas de toda Europa y un humedal artificial del siglo XVI que hoy en día está totalmente naturalizado

Mapa del siglo XVIII donde aparecen tanto el Mar de Ontígola como el Regajal © Proporcionado por Taller de Editores SA Mapa del siglo XVIII donde aparecen tanto el Mar de Ontígola como el Regajal © Proporcionado por Taller de Editores SA

El estado del Mar de Ontígola es consecuencia de la indefinición de titularidades sobre el terreno. Tal como comenta la concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Aranjuez, Elena Lara, todo el territorio está en manos privadas, solo que algunas zonas, como el mariposario del Regajal o los lugares de paso, están cedidas a la Comunidad de Madrid. Lo mismo ocurre con el humedal, que está gestionado por la Dirección General de Medio Ambiente. “Los técnicos vienen una vez por semana, pero les pedimos que aumenten su frecuencia o que se incrementen las actuaciones para que la zona esté más conservada”, asegura Lara.

Carlos Muñoz/ Eslang

ontigola3 © Proporcionado por Taller de Editores SA ontigola3 © Proporcionado por Taller de Editores SA

El problema, según explica la concejal, radica en la gestión de la presa, construida en el siglo XVI bajo el principado de Asturias de Felipe II y proyectada por el ingeniero Juan Bautista de Toledo (también hubo modificaciones del arquitecto del Monasterio de El Escorial, Juan de Herrera). Como consecuencia de la falta de recursos por parte del Ayuntamiento ribereño, el consistorio decidió devolver al Estado la titularidad del dique, pero aún no ha habido respuesta desde la Confederación del Tajo.

“En su momento hubo un proyecto de restauración de la presa, pero no se llevó a cabo. Estamos pendientes de si se aclara definitivamente de quién es la propiedad y, en todo caso, continuar con las conversaciones con la Confederación para poder llevar a cabo la reparación de la presa”, afirma.

Mapa topográfico del siglo XVIII donde aparecen tanto el Mar de Ontígola como el Regajal/ Wikipedia Commons

A pesar de todo, los problemas del mal mantenimiento de la infraestructura no son nuevas para los vecinos de Aranjuez. En el año 1996, la colmatación del humedal provocó que este se desbordara e inundara algunas calles de la localidad. Según explican los papeles de la época, de no ser por los diques que se dispusieron y del aliviadero que se había construido previamente, se podría haber producido una catástrofe mayor.

En esta línea también opina la abogada especializada en derecho de aguas y vecina de la localidad, Pilar Esquinas. “Nadie se ha hecho responsable de la gestión: ni el Estado, ni Patrimonio. Lleva más de dos décadas sin mantenerse y la zona guarda bastante peligro”, asegura a Eslang.

Según explican los técnicos ambientales del Ayuntamiento de Aranjuez, la valoración ambiental del entorno del Mar de Ontígola es buena, pero el paraje necesita de unos mayores cuidados de limpieza debido a la existencia de basuras y escombreras en los alrededores.

Unas condiciones particulares

Flamencos en el Delta del Ebro/ Wikipedia Commons © Proporcionado por Taller de Editores SA Flamencos en el Delta del Ebro/ Wikipedia Commons

Alrededor de la laguna, las condiciones del suelo crear un entorno favorable para la presencia de avifauna. La composición del entorno físico ha permitido que crezcan un tipo de plantas a orillas de la laguna que no se dan en otros lugares. “Al lugar acuden aguiluchos laguneros, somormujos y una gran variedad de especies de patos”, explica José Luis Viejo, catedrático en zoología por la Universidad Autónoma de Madrid.

Para Viejo, la laguna puede desaparecer y perder el valor como ecosistema que tiene si no se acometen las medidas necesarias. Además, afirma que existe un riesgo real sobre la seguridad de la presa. “La laguna necesita un dragado ya y que quién sea se encargue del mantenimiento de la presa”, afirma.

Detalle del Mar de Ontígola/ Wikipedia Commons

Por otra parte, las condiciones calizas del suelo y del clima hacen que toda la reserva adquiera unas condiciones que solo se dan en el norte de África y en algunas zonas del sureste peninsular. “Actualmente existen más de 600 especies vegetales repartidas que componen una proporción similar a la existente en toda Suecia“, asegura. La mayoría de las plantas no son muy llamativas y muchas de ellas son subterráneas, sin embargo, esto permite que haya una gran concentración de lepidópteros en el lugar: se cree que rondan hasta las 700 variantes de mariposas.

El aguilucho lagunero, el somormujo y la mariposa zerynthia rumina son especies comunes en la zona

A pesar de todo, el profesor se muestra contrariado por el problema que causan ciertas infraestructuras a la altura de la reserva. El paso de la A-4 y de la AP-4 supone, a su juicio, un efecto barrera que impide el desarrollo natural de la biodiversidad que presenta la zona.  “Los cerros de Ontígola tenían unas características similares o superiores a las que tiene ahora mismo la reserva, pero distintas recalificaciones del suelo acabaron con ellas”, lamenta.

El riesgo sigue patente

Una de las virtudes que tienen estos ecosistemas es la de albergar una gran cantidad de avifauna y por ello, la importancia que le dan ciertas organizaciones ecologistas. En un informe presentado en 2012 y actualizado este año por la Sociedad Española de Ornitología, la gestión del agua supone la amenaza más destacada para todos los humedales, seguida de las actividades agrícolas y de la caza. Como malas prácticas de la gestión hidrológica, la organización cita la contaminación puntual,  la sobrexplotación de los acuíferos o la presencia de especies invasoras. Otro de los aspectos es la colmatación de las masas de agua por sedimentos, tal y como ocurre en el Mar de Ontígola.

Según el coordinador de la campaña ‘Alas sobre Agua’ de SEO/BirdLife, Roberto González, las cifras oficiales de los 90 estimaban que en todo el siglo XX se había perdido un 60% de la superficie de los humedales costeros, aunque considera que esta proporción es superior debido al paso de los años hasta hoy.

Humedal_del_Mar_de_Ontigola © Proporcionado por Taller de Editores SA Humedal_del_Mar_de_Ontigola

Flamencos en el Delta del Ebro/ Wikipedia Commons

“Las aves acuáticas encuentran en estos una heterogeneidad de hábitats: desde las aguas más profundas a las más superficiales”, comenta. La presencia del agua, además, permite que se cree una cadena trófica esencial para que las aves acuáticas de toda Europa encuentren un refugio en su trasiego migratorio. De hecho, los humedales son ricos en vegetación acuática, invertebrados e incluso anfibios, que sirven como alimento para la avifauna.

En casos como el de Doñana, la existencia de pozos ilegales, la utilización del subsuelo de las áreas colindantes al Parque Nacional como reserva de gas natural o el uso de pozos ilegales, han amenazado a la preservación de una de las zonas húmedas más importantes a nivel mundial como son las marismas. El riesgo ha llegado a tal punto que la UNESCO está valorando incluir al enclave en la lista negra del Patrimonio Mundial.

Para González, todas las actividades o sectores que puedan afectar a la conservación de un espacio protegido de carácter universal, deben estar supeditadas al propio espacio, por lo que no ve posible la compatibilidad de usos. “El acuífero está en un estado de alerta ya que Doñana está rodeada de un sector agrícola muy potente”, comenta. Según estima la organización, hay más de 1.000 pozos y más de 1.500 hectáreas ilegales en el entorno del parque.

Esta situación de riesgo afecta igualmente a los principales humedales españoles: en la Albufera, la presencia de excesivos nutrientes generados a raíz de vertidos, ha llenado sus aguas de microalgas que reducen el equilibrio ecológico de la zona. De hecho, el color de sus aguas ya no es cristalino como antaño, sino que se ha vuelto más verdoso y turbio. Solo La Albufera, Doñana y el Delta del Ebro albergan más del 25% de las aves acuáticas invernantes que están presentes en España, o lo que es lo mismo, una media de 600.000 ejemplares.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Eslang

image beaconimage beaconimage beacon