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Este curso, tus hijos sufrirán en el colegio el doble de días calurosos que tú en tu época

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 24/09/2018 Antonio Villarreal
Montaje: El Confidencial sobre una imagen de Marcelo del Pozo (Reuters) © Externa Montaje: El Confidencial sobre una imagen de Marcelo del Pozo (Reuters)

Hace menos de tres años, 195 países celebraron la firma del Acuerdo de París contra el cambio climático, uno de cuyos objetivos principales era "perseguir esfuerzos para limitar el incremento de temperaturas a 1,5ºC por encima de niveles preindustriales". Lamentablemente, en España y otros países de Europa ese límite ya ha sido superado según revela 'Europe One Degree Warmer' una investigación exclusiva realizada por el European Data Journalism Network y en la que ha participado El Confidencial.

Un análisis de más de cien millones de datos procedentes del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio muestra que, a la cabeza de las ciudades más afectadas por el cambio climático en Europa están varios municipios andaluces como Córdoba, Granada, Málaga o Linares. Su media de temperaturas en lo que llevamos de siglo XXI ya supera en 1,5ºC a la media del siglo XX y es probablemente mayor si tomamos como referencia los llamados niveles pre-industriales, es decir, las temperaturas que hubo entre los años 1850 y 1900.

Los efectos negativos del cambio climático son muchos. Algunos, como las muertes provocadas en las —cada vez más frecuentes— olas de calor tienen un efecto directo, pero el aumento de las temperaturas puede afectar a los europeos de otras formas, no siempre tan evidentes. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Chicago en 2017 muestra que los estudiantes tienen un peor rendimiento, especialmente en matemáticas, cuando la temperatura media diaria supera los 22ºC. De las 539 ciudades analizadas en esta investigación, en 415 (es decir, en el 77%) el número de días escolares al año con esta temperatura subió en comparación con la media del siglo XX.

Esto afecta particularmente a nuestro país. En Sevilla se registraron 12 días escolares con más de 22ºC durante el siglo pasado. En los 17 años completos que llevamos de siglo XXI esta cifra ha aumentado hasta los 24 días.

Ya en junio de 2017, los trabajadores de varias escuelas madrileñas de educación infantil denunciaron a través del sindicato CSIT-UP que estaban soportando semanas con temperaturas superiores a 31ºC durante ocho horas al día, lo que incumplía varias normativas relativas a la seguridad laboral. La Comunidad de Madrid permitió en aquel momento reducir o suspender las clases para paliar una situación de altas temperaturas que no tiene visos de mejorar en los próximos años.

Contra el cambio climático suelen blandirse dos estrategias: mitigación y adaptación. La primera significa reducir las emisiones, la segunda prepararse para lo que nos viene, porque muchos de los efectos del aumento de temperaturas son ya una realidad que no hará sido incrementarse a lo largo del siglo.

A pesar de los múltiples efectos que el aumento de temperaturas está teniendo en las 300 ciudades europeas analizadas, sigue siendo difícil ver esfuerzos de adaptación concretos y concertados. En la UE, algunos planes nacionales de cambio climático combinan la lucha contra el cambio climático con la adaptación a las temperaturas más altas pero, ¿es el caso de nuestro país?

¿Se está adaptando España a más calor?

Hemos preguntado eso mismo a Valvanera Ulargui, la directora de la Oficina Española de Cambio Climático. "España, por su situación geográfica y más importante, por sus características socioeconómicas, es uno de los países más vulnerables al cambio climático en el contexto europeo y en el Mediterráneo", reconoce.

Los problemas ambientales de nuestro país que se van a ver reforzados por el calentamiento son conocidos: "Disminución de recursos hídricos disponibles, regresión de la costa, pérdida de biodiversidad de ecosistemas, aumento en procesos de erosión en el suelo porque un 37% de la superficie de nuestro país está en un riesgo de desertificación alto o muy alto", explica la directora de la OECC.

La directora de la OECC, Valvanera Ulargui (EFE) © Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. La directora de la OECC, Valvanera Ulargui (EFE)

"Si no actuamos sobre la base de la evidencia científica que manifiesta que somos vulnerables a estos impactos, por mucho que intentemos avanzar en una economía baja en carbono, las políticas de adaptación son ya necesarias".

España fue pionera al aprobar un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático en 2006, sin embargo, doce años más tarde ha quedado claro que centrarse sólo en reducir emisiones —objetivo francamente mejorable dado que éstas aumentaron tras la crisis— trabajando en los sectores de la energía o el agua "no es suficiente", dice Ulargui, "porque nuestra responsabilidad como Gobierno es trabajar con todos los que se puedan ver afectados: turismo, automoción o naturaleza".

¿Qué se está haciendo a nivel regional y local?

Durante muchos años, las comunidades autónomas y los ayuntamientos se excusaban en que el cambio climático es un problema global que necesita de soluciones globales, una forma elegante de decir "a mí no me mires". Afortunadamente, hace unos años que estas instituciones están desarrollando sus propios programas para contribuir a paliar el cambio climático.

Pero de nuevo, la pregunta es: ¿están preparando además sus escuelas u hospitales para soportar unos cuantos grados más de calor?

Pese a estar privilegiada con un clima que no alcanza temperaturas tan altas como el sur de la Península, en Canarias el cambio climático también se hace notar: es el lugar de España donde más aumentó el número de días calurosos. Por ejemplo, en Telde (Gran Canaria) hace justo un siglo se registraban cinco días de calor al año, una cifra que aumentó a 42 entre 2010 y 2017. En el mismo periodo, Santa Cruz de Tenerife ha pasado de una media de 2,5 a 29,1 días calurosos por año.

Es un buen ejemplo para distinguir los esfuerzos de mitigación de los de adaptación.

Desde el Gobierno de Canarias nos explican que se están haciendo muchos esfuerzos al respecto. Además de situar a El Hierro como un ejemplo mundial en el uso de renovables, también están articulando una ley propia de Cambio Climático, están instalando estaciones meteorológicas propias para complementar a las de la Agencia Española de Meteorología o incentivando el uso del transporte público o la compra de coches eléctricos.

"Con ello, sin lugar a dudas, se puede tener un sistema con mayor capacidad de resiliencia y así, amortiguar de mejor forma el impacto de los ascensos de temperatura", explican. Sin embargo los esfuerzos de adaptación a los impactos durante los próximos años no están tan concretados.

El proyecto más específico que se está desarrollando es Adaptares, financiado por Europa y enfocado al uso eficiente del agua y su reutilización.

Central hidroeólica que suministra electricidad a los 10.000 habitantes de El Hierro (EFE) © Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Central hidroeólica que suministra electricidad a los 10.000 habitantes de El Hierro (EFE)

En Andalucía, la CCAA que más aumentos de calor ha registrado en comparación con el siglo XX, la adaptación es también un quebradero de cabeza.

"En este momento existe una línea de trabajo en la Red de Información Ambiental de Andalucía que tiene como objetivo conocer los impactos del cambio climático en la ciudades y cómo podemos adaptarlas para minimizar sus efectos", comentan desde la Junta. "Hay que tener en cuenta que las ciudades son un caso especial, dado que en estas se acoplan dos problemas medioambientales graves, como son el cambio climático y el efecto isla de calor".

La comunidad presidida por Susana Díaz es otra de las que está promoviendo una Ley de Cambio Climático propia, aunque desde la Junta advierten que, en cuanto a adaptación a las altas temperaturas, gran parte del esfuerzo debe proceder de los ayuntamientos: "En áreas urbanas sí es posible mitigar las temperaturas consecuencia del efecto Isla de Calor, incluso revertirlo", dicen. "Estas son políticas propias de gobiernos locales y que van en la línea de hacer un urbanismo que le dé mucho peso a los elementos vegetales como jardines, arboledas, etcétera".

La esperada Ley de Cambio Climático

Por lo que parece, todo el mundo está haciendo una Ley de Cambio Climático estos días. También el Ministerio de Transición Ecológica, que espera tener aprobada la norma que imperará a nivel nacional antes de que acabe este año, una vez haya pasado por el trámite de audiencia pública. Se acompañará del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima que Bruselas exige presentar a España antes del 31 de diciembre.

"Es una prioridad de este Gobierno", recalca Ulargui. "Entendemos que una de las necesidades para que la sociedad y los agentes se muevan es tener una certeza jurídica, por eso queremos que la ley sea una realidad pronto y que tenga objetivos claros, cuantificados y ambiciosos".

La pregunta es, ¿se ocupará la nueva ley de la adaptación y no sólo de reducir las causas? "Evidentemente, por supuesto", dice la directora de la OECC. "El objetivo fundamental es evitar esos impactos sobre la salud de las personas, y eso necesita instrumentos regulatorios que nos lleven a reducirlos".

"Si nos quedamos en un objetivo conservador, el riesgo será cada vez mayor y el coste de no actuar ahora será todavía mucho más elevado en el futuro: no solo el coste financiero sino también en la salud de las personas", concluye.

Hay pocas cosas previsibles en el panorama español de los próximos años. El calor y sus consecuencias son una de ellas.

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