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El matrimonio real que rompió moldes cumple 50 años

Logotipo de Vanity Fair Vanity Fair 11/01/2017 Vanity Fair
© RVD / Anko Stoffels

La princesa Margarita de Holanda celebra medio siglo de amor junto a su marido Pieter van Vollenhoven, el profesor plebeyo en el que nadie creía.

La princesa y el profesor celebran sus bodas de oro. Una de las parejas más atractivas de la casa real holandesa, la que forman la princesa Margarita –tercera hija de Juliana y Bernardo– y el profesor Pieter van Vollenhoven, han cumplido cincuenta años de feliz matrimonio a pesar de lo malos augurios que aventuraron contra su unión.

Margarita y Pieter se conocieron en la Universidad. En 1965, año en el que se hizo público el compromiso, la sociedad no era lo suficientemente madura para entender el matrimonio entre una princesa y un ciudadano que, por mucho que viniera de una familia con posibles, tenía sangre roja corriendo por las venas. Puede que el pretendiente de la princesa no fuera un noble, sino solo el hijo de un fabricante de aparejos para embarcaciones deportivas. Pero sí atractivo y culto, dos características que conquistaron a Margarita.

La pareja mantuvo el noviazgo en secreto protegiéndose de los focos de la prensa. Sin embargo, al confirmarse el romance, surgieron muchos detractores contra la boda dentro y fuera de la familia real, que como pájaros de mal agüero, aventuraban las desgracias del matrimonio. Incluso la reina Juliana y la princesa Beatriz, hermana de Margarita y futura reina de los Países Bajos, se pronunciaron contra la pareja.

La novia pertenecía a una casa reinante y eso significaba que el “sí, quiero” no debían pronunciarlo únicamente los contrayentes. Se requería también la aprobación del Parlamento y, sobre todo, de la madre de la novia, la reina. Por fortuna, a pesar de las dudas de que un plebeyo pudiera formar parte de la familia, la reina consintió. Juliana debió reflexionar sobre el amor, ella sabía bien lo que era sufrir en el matrimonio. Su vida junto al príncipe Bernardo no podía calificarse precisamente como un camino de rosas.

En una entrevista concedida al diario holandés Volkskrant por este aniversario, Pieter van Vollenhoven aseguró que “la reina Juliana jugó un papel importante en el consentimiento, si se hubiese posicionado en contra, el matrimonio no se habría celebrado. Era la reina”.

No fue un error

La boda religiosa oficiada en la iglesia de San Jacobo de La Haya se celebró el 10 de enero de 1967. Fue una ceremonia de carácter familiar porque la crisis que afectaba al país exigía una ceremonia austera. Las carrozas de oro de los Orange quedaron guardadas en las cocheras.

1 © Proporcionado por Vanity Fair 1

Margarita eligió la tiara de las margaritas, una pequeña diadema de diamantes, reformada un año antes con la incorporación de cinco broches de perlas y diamantes con forma de margarita –tiempo después las perlas se sustituirán por estrellas de diamantes, dando paso a la tiara que Máxima lució el día de su boda. La novia llevaba también un vestido blanco acampanado con cola de cinco metros adornado con dibujos de margaritas. El novio, uniforme de las Reales Fuerzas Aéreas y sus características gafas de pasta que siempre le han conferido el aire de seductor intelectual.

La noche anterior había caído una gran nevada en la ciudad y las calles eran tan blancas como el vestido de la novia. Sin embargo, a pesar del carácter familiar de la ceremonia, fueron muchos los ciudadanos que se lanzaron a la calle a vitorear a la pareja formada por una princesa de la casa reinante de los Orange y un plebeyo sin título nobiliario alguno pero sí académico y, por primera vez en mucho tiempo en materia de matrimonios reales, de la misma nacionalidad de la novia.

"Nuestro matrimonio puede leerse como un cuento, pero es un cuento que nunca antes había leído ", declaró Pieter van Vollenhoven hace diez años sobre su relación recordando a sus padres, a quienes gustaba la princesa pero no creían en los cuentos de hadas y, por lo tanto, no estaban convencidos de que aquel noviazgo pudiera terminar en boda.

Las tensiones acerca de la posibilidad del fracaso del matrimonio les unió aún más, aunque suscitará desazón y algunas peleas. "Al echar la vista atrás nunca he lamentado nuestro matrimonio. No fue un error, y si lo fue, se trata del mejor error que haya cometido jamás”, ha declarado a Volkskrant el profesor van Vollenhoven. “Nosotros fuimos los primeros en santificar un matrimonio desigual, después han llegado muchos otros, los propios hijos de Beatriz y los míos se han casado con mujeres de la sociedad civil”.

El paso del tiempo le da la razón. Fueron una atractiva pareja en su juventud y lo siguen siendo cincuenta años después, enamorados como el primer día tras una vida juntos, cuatro hijos, 11 nietos y un intenso pasado de compromiso social y en asuntos vinculados con la justicia internacional.

Mucho más que figurar

La princesa, nacida en Otawa en enero de 1943, no perdió su título ni condición de miembro de la Familia Real tras la boda con el profesor. Por eso ha dedicado parte de su vida al compromiso social a través del comité paralímpico Internacional y como miembro activo de la Cruz Roja de Holanda en los países y situaciones difíciles que han requerido su presencia.

El profesor, Presidente de la Junta de Seguridad holandesa, supervisó en 2006 la investigación del incendio en un centro de detención para inmigrantes ilegales en el aeropuerto de Schiphol que causó la muerte de 11 personas. Su informe presentaba conclusiones tan devastadoras que provocó la renuncia de los ministros de Justicia y Vivienda. A

Aunque no ha sido el único caso en el que el profesor ha dirigido una investigación a favor de las víctimas de una tragedia en el sector del Transporte. Su recorrido profesional fue reconocido por Barry Sweedler, de la Junta de Seguridad de Transporte Nacional de Estados Unidos, al cumplir 70 años: "El mundo es un lugar más seguro debido a su trabajo y liderazgo", fue la doble felicitación de Sweedler.

Van Vollenhoven es también pianista. En 1986 formó el trío Winged Amigos junto a Pim Jacobs y Louis van Dijk, dos de los mejores pianistas de Holanda. Los Winged Amigos regalaban conciertos por el país para colaborar con el Fondo de Apoyo a las Víctimas. Este colectivo también obtuvo sustanciosos ingresos gracias a otra de las aficiones del profesor, la fotografía. En 2008 y 2009 vendieron calendarios con fotografías del marido de la princesa.

1 © Proporcionado por Vanity Fair 1

Un aniversario esperado

Cincuenta años después de su boda, la pareja ha posado junto a todos sus hijos –Maurits, Bernhard, Pieter-Christiaan y Floris–, nueras y nietos ante el mismo carruaje que utilizaron tras la ceremonia nupcial y que ahora se exhibe en el museo del palacio de Het Loo en Apeldoorn, donde residen. La casa Real ha presentado nuevos retratos de la pareja con motivo de este aniversario.

La pareja celebrará estas bodas de oro junto a toda su familia, hijos, nueras y nietos en un crucero por el Caribe a final de año. De momento, el profesor, con cuenta en Instagram, ha agradecido las felicitaciones recibidas a través de la red social con un mensaje: "Gracias por las cálidas felicitaciones", y una vieja foto de él y la princesa en las que bromea: "¡Mis gafas ha cambiado!”.

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