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Los 8 momentos más Mark Wahlberg de la carrera de Mark Wahlberg

Logotipo de Fotogramas Fotogramas 07/08/2017 Noel Ceballos
Los 8 momentos más Mark Wahlberg de la carrera de Mark Wahlberg © Copyright © 2017 Hearst Magazines, S.L. Los 8 momentos más Mark Wahlberg de la carrera de Mark Wahlberg

Criado en Boston, católico, familia numerosa, pasado turbio de adicciones y delincuencia juvenil, estancia en prisión, pequeño paso por la iglesia local antes de decidir emprender el camino del hombre recto. Los años de juventud de Mark Wahlberg podrían ser los de cualquiera de los personajes en los que se ha especializado, aunque en la última etapa de su carrera le ha dado por jugar en contra de las expectativas y encarnar, por ejemplo, a un científico en 'Transformers: La Era de la Extinción'. El jugador es otro de sus papeles atípicos: para meterse en la piel de Jim Bennett, un profesor de inglés aficionado a quemar el dinero que no tiene en la mesa de blackjack, Wahlberg tuvo que perder más de 27 kilos de pura masa muscular.

La película, remake de un clásico de 1974, la ofrece la oportunidad de medirse contra el recuerdo de James Caan (protagonista de la original) y de poner sus impulsos autodestructivos al servicio de una buena causa. Pero... ¿hay algo más en él, además de autodestrucción, bíceps y acento bostoniano? Investiguemos los ocho momentos esenciales para comprender por qué Mark Wahlberg sigue siendo una de las presencias más carismáticas (y lucrativas) en pantalla grande.

1. Marky Mark and the Funky Bunch

Él y su hermano Donnie fueron dos de los miembros originales de los New Kids on the Block, pero Mark abandonó la música temporalmente por una cuestión de edad (sólo tenía 13 años) y porque, bueno, la calle le llamaba. Tras superar su temporada de líos con la autoridad, se dio cuenta de que ya era conocido como, básicamente, el hermano de Donnie Wahlberg. Así que su manera de enmendar ese error fue fundar Marky Mark and the Funky Bunch, una boy band hiphopera más de principios de los 90 que... Maldita sea, no hay nada más de principios de los 90 que este grupo. Su mayor éxito fue Good Vibrations, una oda a las gorras hacia atrás, los samplers de divas disco, no llevar parte de arriba nunca jamás, los pantalones talla XXL y fliparse creyendo que rapeas bien. Suma atención a esto: para las escenas del videoclip en las que Marky Mark debía boxear, la discográfica contrató como coach al veterano del ring Micky Ward. Décadas más tarde, Wahlberg lo interpretaría en The Fighter.

2. Boogie Nights

Poco antes de dejar la música, Marky Mark se empezó a hacer un nombre como cachas oficial de la zona de Massachusetts. Anuncios de ropa interior para Calvin Klein y su propio vídeo de fitness (¿sus tres claves para estar sano? Concentración, forma y determinación) no parecían demostrar una ambición más allá de ganar mucho dinero con su físico, pero entonces empezó a tomarse en serio esto de actuar. Uno de los primeros en darse cuenta fue Paul Thomas Anderson, quien decidió ofrecerle el papel central en su relato épico sobre la industria del porno en la California de los 70 y 80. Sin Boogie Nights y su colosal (en todos los sentidos) Dirk Diggler no habríamos tenido al Wahlberg que conocemos ahora. Su monólogo frente al espejo uno de esas secuencias que forjan una estrella. Ya sabes qué monólogo. No hace falta que te lo describamos.

3. Cuatro hermanos

Un actor tan streetwise como Wahlberg necesitaba un papel donde pudiera poner de relevancia que, ey, él se crió en la calle. ¿Sabes cómo era la calle? Déjame que te cuente cómo era la calle: era dura. Había movidas en la calle que no te creerías en la vida, ¿y sabes por qué? Porque tú no estuviste ahí, tío, no estuviste en la calle. Bobby Mercer, su personaje en este thriller con alma de western gélido, representa un momento de transición entre Marky Mark y Mr. Wahlberg, Actor de Prestigio. Sí, se metió en líos en el pasado, pero ahora es un hermano mayor modélico que no va a dejar que el asesinato de su madre quede impune. Bobby Mercer está para muchas cosas, pero desde luego que no está para tonterías, como demuestra en la cancha de baloncesto.

4. Infiltrados

Si a Martin Scorsese se le hubiese olvidado reservar un papel para nuestro hombre en su remake de Infernal Affairs, no es muy arriesgado suponer que habría ardido Troya: el sur de Boston, católicos irlandeses con mala leche, trapicheos juveniles con la mafia local, estallidos de violencia, más palabrotas que en una obra de teatro de David Mamet. Es el guión más Mark Wahlberg que se ha escrito jamás, y quizá la mayor prueba de ello es que (¡spoiler!) el suyo es el único protagonista masculino que sobrevive a la escabechina del tercer acto. Hay un momento en que parece que los malos se van a salir con la suya, que el tipo sin escrúpulos va a irse de rositas al final, pero entonces llega Wahlberg con dos bolsas de plástico en los pies y su cara oficial de No Estar Para Tonterías™. El personaje de Matt Damon comprende au-to-má-ti-ca-men-te que se le ha acabado lo que se daba.

5. Mark Wahlberg Talks to Animals

Una de las mejores imitaciones recurrentes de Andy Samberg durante su estancia en el SNL. El formato del sketch siempre era el mismo: Mark Wahlberg recorre una granja y entabla conversación con los animales, dejándoles claro que respeta su estilo de vida y ofreciéndoles detalles sobre su propio día a día ("Produzco El séquito, burro") para, al final de todo, sugerirles que saluden a su madre de su parte. O proponerles hacer una película juntos. Samberg captó a la perfección el Estilo Wahlberg: nervioso, callejero, siempre a la defensiva, siempre al borde de estallar (aun cuando está siendo amable). Te retamos a ver este vídeo sin reírte.

6. Shooter (El tirador)

A ver, un momento. Mark Wahlberg puede pasar por alto el hecho de que le tiendan una trampa dentro de un complot para cometer magnicidio. Tampoco es tan grave; logrará exonerarse y limpiar su nombre antes de que aparezcan los créditos. También puede aceptar que los malos entren en su casa y la pongan patas arriba. Ey: es sólo una casa, ¿vale? Pero hay un momento clarísimo en que esos malnacidos cruzaron la raya. En Shooter, los malos matan al perro de Wahlberg. Y, como él mismo recalca en varias escenas, "era un buen perro". Nadie puede decir que los ríos de sangre y justicia que corren a partir de ahí no queden justificados: estamos hablando de unas personas que cometieron, posiblemente, el mayor error en las conspiraciones para asesinar a un político estadounidense. La regla en estos casos es muy sencilla: jamás mates al perro de Mark Wahlberg.

7. The Fighter

Marky Mark va a los Oscar. No lo nominaron a él por su papel de Micky Ward, pero sí a la película. Y los Globos de Oro no fueron tan rácanos con su nominación a Mejor Actor en un drama. Sin embargo, la película de David O. Russell evitaba algunos de los lugares comunes de los biopics al uso y le ofrecía a Wahlberg auténticos momentos de oro para desarrollar su personaje, un hombre que siempre parecía estar guardándose algo (en el ring y en la vida real). En su proceso de madurez y de aceptación del amor, el actor encontró uno de sus papeles más emblemáticos.

8. Dolor y dinero

He aquí uno de esos papeles que te permiten cerrar el círculo. Wahlberg volvió a sus orígenes como amante del fitness en los 90 con esta sátira de Michael Bay, una de las películas más autoconscientemente excesivas de los últimos años. ¿Cuál es su momento definitivo dentro de ella? Dejemos que hable la magia inmortal de los gifs.

© Proporcionado por Fotogramas

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