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Cuatro días de oro para el emérito antes de su encuentro con Felipe VI

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 23/05/2022 Paloma Barrientos
El rey emérito ponía fin a sus cuatro días de estancia en Sanxenxo tras participar en la entrega de premios de la regata InterRías en la que participó y ganó. Recogió el trofeo y una placa y fue el momento en el que respondió brevemente a los medios. Al preguntarle si tenía ganas de encontrarse con el rey Felipe y la Reina, su respuesta fue: “Yo estoy aquí”. Quizá lo más significativo fue realizar el gesto de Victoria con sus dedos, en vez de responder a la pregunta: “¿Qué le va a decir al Rey?”. Esta fue su única comunicación con la prensa, salvo el saludo a la periodista Mariángel Alcázar, que lleva años cubriendo la información de Casa Real.

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N.Tiburcio

Lo que ha visto y sentido el monarca jubilado ha sido el baño de multitudes que le brindaban los ciudadanos que acudieron al club náutico, a sus alrededores y a la puerta del chalet de Pedro Campos, su anfitrión y amigo leal. Fuera de esas manifestaciones, que han sido espontáneas, estuvo la convocatoria del Bloque Nacionalista Galego, donde el alcalde de Sanxenxo no ha querido intervenir. “No vamos a polemizar, no hay nada que decir”, confirmaba a Vanitatis.

El rey Juan Carlos, en su últimos día en Sanxenxo. (EFE/Lavandeira Jr) © Proporcionado por Vanitatis El rey Juan Carlos, en su últimos día en Sanxenxo. (EFE/Lavandeira Jr) El rey Juan Carlos, en su últimos día en Sanxenxo. (EFE/Lavandeira Jr)

Días antes, sí había querido dejar clara cuál era su postura cuando nos confirmó que con su presencia “nos ha tocado la lotería”, entendiendo el premio virtual como la gran publicidad que ha tenido la ciudad que preside como responsable político en los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Don Juan Carlos no ha querido tener un trato directo con los medios salvo las pocas frases que lanzaba desde el coche en el que se desplazaba de la casa de Nanín al náutico. De ahí, vuelta al chalet. Sí quiso saludar directamente, como decíamos antes, a la periodista Mariángel Alcázar.

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La única variación en estos recorrido fue el sábado, cuando se trasladó a Pontevedra para ver jugar a su nieto Pablo Urdangarin, una invitación que le hizo directamente el hijo de la infanta Cristina, según contaron desde el propio equipo. “No había nada previsto y llegó cuando ya había entrado toda la gente. Fue un detalle bonito”. La demostración del aprecio que le tiene el joven fue el darle un abrazo que emocionó al monarca.

El rey Juan Carlos conversa con su nieto, Pablo Urdangarin. (EFE/Salvador Sas) © Proporcionado por Vanitatis El rey Juan Carlos conversa con su nieto, Pablo Urdangarin. (EFE/Salvador Sas) El rey Juan Carlos conversa con su nieto, Pablo Urdangarin. (EFE/Salvador Sas)

Un detalle que no pasó desapercibido fue la manera que tuvo Pablo de besarle la mano en señal de respeto, lo mismo que había hecho la duquesa de Lugo cuando recibió a su padre a pie de pista en el aeropuerto de Vigo. Primero hubo un abrazo y después una reverencia para señalar su condición de rey en el organigrama de la Familia Real.

Este domingo pasado finalizaba también la regata que ha sido la excusa para su vuelta a España después de dos años de alejamiento en Abu Dabi. Sirvió también para que don Juan Carlos volviera a participar con el Bribón en una regata. Si no hay impedimentos más allá de su propia salud, lo volverá a repetir en junio, cuando regrese para competir en la Copa del Mundo. El propio rey jubilado era quien comunicaba que estaría de nuevo en Sanxenxo el 10 de junio, aunque su encuentro con Felipe VI este lunes podría cambiar su agenda.

Igual que en Sanxenxo hubo pocas críticas a su presencia, no ha sido igual entre miembros del gobierno de Pedro Sánchez, de Podemos y de otros partido políticos. Si no hay cambio de rumbo, don Juan Carlos volverá a pasar tiempo en España.

El rey Juan Carlos, a bordo del 'Bribón'. (EFE/Lavandeira Jr) © Proporcionado por Vanitatis El rey Juan Carlos, a bordo del 'Bribón'. (EFE/Lavandeira Jr) El rey Juan Carlos, a bordo del 'Bribón'. (EFE/Lavandeira Jr)

Lo que aún se desconoce (tampoco quisieron dar información desde el grupo gallego) era dónde vivirá mientras no esté en los Emiratos y en Sanxenxo. “Aquí se encuentra feliz y tranquilo”, contaba Pedro Campos, que junto con su mujer, Cristina Franze, han sido sus anfitriones. Todos los encuentros privados se han desarrollado en el chalet de Nanín.

El mismo jueves de su llegada ya hubo una cena compartida solo con la unidad familiar. Ese día, la cena que se sirvió fue sopa de pescado, lubina y fruta. Al día siguiente, y como adelantó Vanitatis, se fueron sumando amistades como Pedro de Borbón, duque de Calabria, y el nieto del almirante Pita Da Veiga, que también acudieron a recibirle la tarde en que regresó de su primera travesía como patrón del Bribón. A ese grupo se añadieron el alcalde, Telmo Martín ,y el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Sanxenxo.

El menú se mantuvo en los mismos términos, con productos del mar: sardinas a la brasa, rodaballo y tres kilos de navajas recogidas esa misma mañana. Los periodistas también las pudieron probar en el bar Albino, que tiene al mismo proveedor.

El rey Juan Carlos recoge una placa. (EFE /Lavandeira) © Proporcionado por Vanitatis El rey Juan Carlos recoge una placa. (EFE /Lavandeira) El rey Juan Carlos recoge una placa. (EFE /Lavandeira)

La noche del sábado, en cambio, fue diferente respecto al menú anterior que se ofreció en el chalet de Pedro Campos. Esa vez hubo barbacoa de carne, aunque sin faltar la empanada de zamburiñas.

Don Juan Carlos estaba feliz después de haber podido abrazar a su nieto Pablo y en la cena contaba lo buen chico que es y cómo se esforzaba jugando a balonmano. Su equipo no ganó, pero para el abuelo rey lo importante fue estar con él.

Esa última noche estuvieron los amigos y tripulación, entre los que se encontraban Mauricio Sánchez-Bella, Peter Dubens, Francisco Botas, César Elízaga, Juan Carlos Escotet y algunos parientes directos de Pedro Campos. Pudieron compartir la cena con don Juan Carlos. Entre los asistentes se encontraba también Alicia Freire, armadora del Titia, el barco que ha competido contra el Bribón y en el que suele navegar la infanta Elena cuando participa en las regatas de Sanxenxo.

Los cuatro días de oro del monarca han servido para demostrar que al menos en las calles de Sanxenxo lo quieren. Y ese afecto le ha servido, según confirmaban a Vanitatis, para querer volver definitivamente.

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