Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

¿Cómo podemos llevar una vida más 'eco' con niños en casa?

¡Hola! ¡Hola! 10/02/2016 hola
© Proporcionado por Hola

De entre las muchas cosas que podemos enseñar a los niños en casa, una de las que más puede definir su futuro y la manera en que vivirán cuando sean mayores es la conciencia 'eco': es decir, estar al tanto de lo que significa dejar una huella ecológica, y de qué cosas podemos hacer en nuestra vida diaria que forman parte de ella y cómo podemos cambiarlas. Las restricciones que se han impuesto recientemente en ciudades como Madrid, donde ya es famosa la 'boina' de contaminación que sobrevuela la ciudad, afectan a la vida diaria de los ciudadanos en la forma en que se mueven, al reducir el número de coches que pueden circular por las calles, o a limitar la velocidad en las vías de acceso.

VER GALERÍA

Sin embargo, lo que plantean estas restricciones a largo plazo es la pregunta de cómo viviremos en el futuro, y qué otras posibles medidas se pueden ir tomando en los próximos años para reducir los efectos de la contaminación en el planeta, muy especialmente en los grandes núcleos urbanos. Los encargados de llevar a cabo estos cambios serán, claro, los niños de hoy, futuros ciudadanos del mañana.

En el centro de este debate, y quizá adelantándolo unos pocos años, se sitúa el documental de 2009 'No Impact Man', un proyecto de un matrimonio de Nueva York que decidió llevar una vida 100% sostenible durante un año, desconectando de todo aquello potencialmente contaminante. Un reto especialmente difícil si se tienen en cuenta la cantidad de factores que dejan huella en el medioambiente nuestra vida diaria, que todo el proyecto se desarrolla en una de las ciudades más bulliciosas de todo el planeta, pero sobre que la pareja contaba entonces con una niña de dos años (y un perro).

Reducir el impacto medioambiental hasta llegar a cero pasa por cosas tan difíciles como tener que rebajar al mínimo la energía que se consume en casa (incluidas la luz, la lavadora, la 'tele' y la calefacción), a otras más asequibles, como ir a todas partes andando o en bicicleta, o cambiar radicalmente la manera en que consumimos cosas, especialmente alimentos, buscando no adquirir en el día a día objetos que sean de usar y tirar, como bolsas de plástico y envases. El objetivo: que cuando llegue la noche, todos los restos que hayamos generado sean solamente orgánicos, sin papeles, tejidos o plásticos. Algunos ejemplos de cómo conseguirlo que se plantean en la película serían por ejemplo el comprar alimentos locales y de temporada, que no hayan sido importados y por tanto no contamine el llevarlos de un lado a otro, o alimentos que podamos adquirir llevando a la tienda o al mercado nuestros propios envases, incluso si se trata de arroz, leche, huevos o legumbres. Los envoltorios con los que nos envuelven el pescado y la carne en la pescadería y carnicería también estarían prohibidos, y lo mismo si vamos a un restaurante y nos ponen una servilleta de papel o algo tan inofensivo como una pajita de plástico.

Estos gestos del día a día, mucho más asequibles en zonas rurales, se convierten en una pequeña odisea en las grandes ciudades, que es precisamente donde se dan las mayores concentraciones de contaminación. Es por eso que resulte importante animar a los 'peques' a llevar una vida más 'eco' desde una edad temprana. Aunque no sea necesario llegar a extremos como los que se desarrollan en el documental, hay muchos pequeños gestos que podemos inculcar a los niños para que vayan desarrollando actitudes sostenibles desde que son pequeños, para que se conviertan en un hábito al hacerse mayores. Algunas pistas de por dónde empezar:

1. Enseñarles a separar la basura, especialmente los envases y plásticos, el papel o el vidrio, uno de los materiales más difíciles de degradar de cuantos podemos tirar a la basura normal.

2. Cambiar los pañales desechables por los de tela. Son 'eco' en todos los sentidos: ecológicos y económicos. Los bebés españoles gastan una media de seis pañales de usar y tirar cada día, lo que supone más de cinco mil pañales durante los dos primeros años y medio. O lo que es lo mismo: una tonelada de residuos. Si no son biodegradables, tardan además entre 300 y 400 años en descomponerse.

3. Lo que nos sobra se puede regalar o donar. Por ejemplo un abrigo que se queda pequeño, juguetes con los que ya no jugamos o los libros de texto que dejamos de usar de un año para otro.

4. Jugar al aire libre no sólo sirve para desconectar de móviles y tabletas: también ayuda a cortar la factura de la luz y el gasto enérgetico.

5. Cambiar el coche por la bicicleta y el transporte público siempre que sea posible, o convertirlo en una actividad regular que se disfruta en familia. Los pequeños ciclistas de hoy serán los conductores eco-responsables del mañana.

6. Consumir menos agua y energía, por ejemplo al lavarnos el pelo en la ducha o simplemente acordándonos de cerrar el grifo al lavarnos los dientes o enjabonarnos las manos. Esto también se aplica al gasto energético, dejando las luces apagadas cada vez que salimos de una habitación, subiendo por las escaleras en lugar de tomar el ascensor, cerrando las puertas si la calefacción está encendida o cambiando las bombillas tradicionales por otras de bajo consumo.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de ¡Hola!

Gestión anuncios
image beaconimage beaconimage beacon