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¿Cómo se distribuye el peso que ganamos durante el embarazo?

¡Hola! ¡Hola! 22/01/2016 hola
© Proporcionado por Hola

¿En qué consiste exactamente el peso que se gana durante el embarazo? ¿Y por qué es importante controlarlo? La ganancia de peso y volumen durante la gestación no debería centrarse en el dilema estético post-parto que a menudo se convierte en el origen de muchas conversaciones, si no en la manera en que esos kilos pueden complicar el embarazo si no se hace un seguimiento meticuloso de ellos, tanto en casa como en la consulta del ginecólogo.

"Hoy en día el peso que ganan las madres lo tenemos perfectamente medido, etiquetado y estipulado. Por tanto se pueden afirmar cosas contundentes sobre él", explica el Dr. José Luis Neyro, del servicio de Ginecología del Hospital de Cruces, en Bilbao. "En un embarazo único y normal, en el que la mujer esté sana, una ganancia ponderal que pase de los 15 kilos puede decirse que supone un riesgo incrementado sobre el resto de pacientes que no superan ese límite".

Un correlato con el que entender muy bien la relación entre peso y salud maternal: el embarazo de la mujer está íntimamente ligado a sus vasos sanguíneos, y si están sanos, el embarazo será sano. Si en cambio la mujer tiene alguna enfermedad vascular, el embarazo tiene más posibilidades de complicarse. "Hay un proceso que se llama neoangiogénesis, o creación de nuevos vasos sanguíneos, que en los hombres sólo ocurre dos veces: con la reparación de heridas y lamentablemente durante la creación de tumores", puntualiza el Dr. Neyro. "Sin embargo, en las mujeres se dan cuatro tipos diferentes de neoangiogénesis de manera natural y espontánea al margen de esas dos: el desarrollo folicular, la ovulación y menstruación, la implantación embrionaria y la formación de la placenta". Todos estos procesos dependen de la salud vascular de la mamá: si no se llevan a cabo correctamente, por defecto o por exceso, evolucionan en una serie de problemas, algunos muy peligrosos, y entre los que se engloban lostrastornos hipertensivos del embarazo y por extensión la eclampsia. Muchos de estos trastornos, además, no se detectan hasta varias semanas despues del inicio del embarazo.

"Todo esto son situaciones de patología pero que vienen a decir que el control del peso de la mujer es fundamental, ya que nos da una idea de si la embarazada va a desarrollar algún un problema o no". El control de la tensión arterial va ligado al control del peso: a lo largo de esos nueve meses, si hay algo que no falla en cada visita al ginecólogo es la toma de la presión arterial y la cita con la báscula. "El ginecólogo es el médico que más veces mira la presión arterial de sus pacientes", bromea el doctor.

Entonces, ¿cómo se distribuye el peso al final del embarazo? "Si tomamos como ejemplo un embarazo único, en una mujer sana, que no presentaba sobrepeso antes del embarazo, que es no fumadora y que se queda embarazada en una edad en torno a los 28 o 30 años, el peso ganado a lo largo de los nueve meses suele distribuirse de la siguiente manera":

  • El peso del bebé: en torno a los 3.400 gr.
  • El peso de la placenta: 750 gr. aproximadamente.
  • El líquido amniótico: entre un litro y medio y 2 litros de líquido, que, con densidad similar al agua, podríamos decir que tiene un peso en kilos más o menos equivalente (1,5-2 kg.)
  • El peso del útero: el útero pasa de pesar unos 70-80 gr. antes del embarazo a pesar unos 2 kilos al llegar al final de la gestación.
  • El peso del pecho: la madre gana alrededor de un kilo en cada glándula mamaria

A este total habría que añadir unos dos y tres kilos extra de 'modificaciones maternas', donde entran otros cambios que se dan habitualmente en la madre, como por ejemplo la retención de líquidos de las últimas cuatro o cinco semanas, provocados por los cambios hormonales. Sumados, la cantidad total de peso ganado se situaría entre 11 y 13 kilos.

Al margen quedan los kilos que se ganan por los cambios que se hacen en la dieta en estos meses, no siempre de la manera adecuada. "Desde el punto de vista dietético, hay que aumentar las calorías que se consumen cada día en unas 250 o 300. No se trata de comer por dos, sino de comer para dos", especifica el Dr. Neyro, que subraya la importancia de mantener el peso bajo control, precisamente para evitar ponernos en situación de riesgo. Y añade "los ginecólogos solemos pesar a las mujeres cada cuatro semanas más o menos. En ese tiempo hay que engordar entre un kilo y un kilo y medio, pero no más".

Esto no quiere decir que no haya que hacer modificaciones en la dieta a lo largo de esos nueve meses. "Hay que hacer muchísimas modificaciones sobre lo que ingeriríamos normalmente. Hay que aumentar muchísimo la ingesta de proteínas, porque un organismo nuevo se fabrica a base de proteínas; idealmente que provengan del pescado azul, dando prioridad a los peces pequeños, como la como caballa, el jurel o el bonito, sobre los grandes, para evitar las altas concentraciones de mercurio que se dan por ejemplo en el pez espada o el atún". También se incrementa el consumo de hierro (con suplementos a partir de la semana 20) y calcio, que ayude a formar el esqueleto del feto "sin tener que 'robarlo' de la masa ósea de la madre", además de yodo y diferentes vitaminas imprescindibles, como el ácido fólico.

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