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¿Cuándo necesitan los niños un teléfono móvil?

¡Hola! ¡Hola! 13/01/2016 hola

La generación Z o postmilenio (los niños y adolescentes nacidos entre mediados de los años 90 y 2010) ya no llegan con un pan debajo del brazo. Ahora lo hacen con un teléfono móvil, una tableta o cualquier otro dispositivo digital, y lo que es más, los manejan con mayor destreza que los pdres en un riempo record. Dar un teléfono móvil a los niños es un duda que suele depender más de la propia demanda de los niños que de la necesidad real de tener uno, especialmente si se tiene en cuenta que hoy en día los 'peques' tienen un móvil entre manos desde mucho antes de recibir el suyo propio: nos lo piden para jugar, para curiosear por él o para buscar cosas por Internet incluso en medio de una conversación.

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Uno de los debates que en los últimos años ha girado en torno a cuándo dar un teléfono propio a los 'peques' es el de la radiación no ionizate que emiten este tipo de dispositivos, más segura que otro tipo de radiaciones, pero que, al no haber estudios de largo recorrido suficientes par corroborarlo, siguen generando dudas entre algunos padres, recurriendo a medidas como usar el altavoz o auriculares para hablar, y no guardar el teléfono bajo la almohada. Aunque los teléfonos móvils y smartphones sean dispositivos seguros, hay otras cuestiones, pros y contras, que pueden ayudarnos a decidir si es necesario su uso o no entre lo niños. Hacemos una lista con algunos de ellos:

PRO: LOS NIÑOS SE COMUNICAN MÁS...

Espcialmente por Whatsapp, una aplicación tan popular entre los pequeños como los mayores, que les permite estar en contacto permanente con sus amigos sin necesidad de llamarles por teléfono. Una llamada o un sms son limitados. Whatsapp es un conversación constante, sin final a la vista, y de ahí su atractivo para los adolescentes, que a menudo encuentran en su círculo de amigos el nuevo entorno en el que socializar y sobre el que proyectar su identidad fuera del entorno familiar. El teléfono, además, en estos casos se convierte en un símbolo de estatus social dentro del grupo, y hay que saber diferenciar qué necesidades se esconden detrás del teléfono móvil cuándo nos piden uno. Otras redes sociales, como Instagram, también se utilizan principalmente a través del smartphone y dan respuesta a la necesidad de comunicarse y compartir de los niños.

CONTRA: ... Y MENOS

Este torrente de palabras e imágenes es solamente una de las caras de la monead: cuanto más absortos estamos en el móvil, menos atención prestamos a quienes están a nuestro alrededor. Esta 'epidemia', muy común entre los mayores, es aún más evidente entre los niños, que a menudo cambian las conversaciones con quienes están a su alrededor (especialmente las personas mayores), por las que viven a través de la pantalla del teléfono. Esta desconexión limita también el disfrutar de horas de juego 'reales' o experiencias que deberían vivir en primera persona y no a través de la pantalla.

PRO: FAMILIAS MONOPARENTALES

Uno de los mayores pros del uso el teléfono móvil se da en el seno de las familias monoparentales y las familias con padres separados, ya que la comunicación, tanto hablada como por escrito, del niño con el padre que no está cerca permite a ambos sentirse más unidos, y así participar de forma más o menos activa en la vida diaria del niño.

CONTRA: EL BULLYING

El cyberbulling ha aumentado exponencialmente en los últimos años, trasladando esta versión del acoso cibernético a la pantalla del teléfono móvil, a menudo a través de las redes sociales y también por Whatsapp. El ciberacoso es difícil de detectar y cortar de raíz por los padres, a menos que se haga un seguimiento de las conversaciones que mantienen los niños (algo casi imposible cuando están solos o fuera de casa), tanto online como offline. Es más: las geolocalizaciones de muchos dispositivos pueden desvelar dónde se encuentra el pequeño exactamente, haciéndolo más vulnerable. De ahí la importancia de hablar con ellos sobre seguridad en Internet y en concreto en el uso del smartphone, y limitar al máximo posible el tipo de datos que emite el teléfono, por ejemplo, al enviar una foto a otro dispositivo, o hacer una actualización de estado en una red social como facebook o Twitter.

PRO: SABER DÓNDE ESTÁN

Especialmente a medida que se hacen mayores y comienzan a disfrutar de su tiempo de ocio con los amigos en vez de con su círculo familiar más cercano: saber que están a una simple llamada de distancia, que si les pasa algo pueden hacérnoslo saber de forma inmediata, que tienen el acceso a un servicio de emergencia al alcance de los dedos, o que incluso podemos intentar contactar con ellos a través de otros niños que también tengan teléfono móvil es un alivio para muchos padres.

PRO Y CONTRA: RESPONSABILIDAD Y GASTOS DEL TELÉFONO

Especialmente si no se limita la tarifa de datos, que permite conectarse a Internet, o de llamadas: los niños tienen que ser consicentes de los gastos que supone tener un teléfono móvil, y saberse responsables de ello. Este tipo de responsabilidad adquirida, que se traslada a otros aspectos de tener un dispositivo de este tipo (no perderlo, evitar que se rompa, evitar que se moje, etc.), puede ser muy ventajosa si aprenden a gestionar su propio teléfono y sus gastos desde el principio, aunque de no ser así puede convertirse en un pequeño agujero inesperado en el presupuesto familiar.

CONTRA: NUEVOS PATRONES DE ALIMENTACIÓN Y SUEÑO

Sentarse a la mesa con el teléfono móvil o irse a la cama con él encendido puede alterar los patrones de sueño y los hábitos alimenticios de los niños. Si están distraídos mintras comen, por ejemplo, respondiendo mensajes o mirando vídeos, comerán más despacio (o más deprisa, para acbar antes), o se dejarán comida en el plato, además de desconectar de lo que está sucediendo a su alrededor, disfrutar de las converaciones a la mesa y de los alimentos. Lo mismo sucede con la hora de irse a la cama: el teléfono, si está encendido, retrasa la hora de irse a dormir incluso cuando los niños ya están entre las sábanas. Establecer normas al respecto, como apagarlo a determinadas horas, o directamente guardalo en un cajón, puede solventar este problema.

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