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¿Es diferente el parto en el agua?

¡Hola! ¡Hola! 08/11/2016 hola
http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016110789539/parto-en-el-agua-beneficios/0-401-760/ninos-banera-01-c.jpg © Proporcionado por Hola http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016110789539/parto-en-el-agua-beneficios/0-401-760/ninos-banera-01-c.jpg

Hasta hace muy poco, el parto en el agua era una rara avis en España. Sencillamente porque la inmensa mayoría de centros hospitalarios no disponían en sus instalaciones del equipamiento necesario: una bañera en la sala de partos, acondicionada tanto para proporcionar relax a las madres durante la etapa de dilatación, como para llevar a cabo la expulsión del bebé.

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"El primer hospital de Madrid en tenerla fue el de Hospital Universitario de Torrejón", explica Maite Navarro, matrona en el hospital Sanitas La Zarzuela. El de Torrejón es un centro hospitalario público pero de gestión privada: atiende a pacientes de Sanitas, pero también a pacientes que vienen por el Sistema Nacional de Salud. "Ellos fueron los primeros en tener un parto respetado con bañera, y precisamente por estar disponible para pacientes públicos y privados tuvieron una avalancha de demandas tal que el resto de hospitales se vieron obligados a tomar las mismas medidas". Desde entonces, más y más hospitales de Madrid y otras Comunidades Autónomas están ampliando la cartera de opciones que se dan a las madres a la hora de elegir como será el momento del parto.

"Lo que de verdad se está poniendo de moda en España no es tanto el parto en el agua como la tendencia del parto respetado", explica Maite. Los centros hospitalarios españoles cada vez cuentan con más herramientas para que la mamá pueda sentirse a gusto, elegir exactamente qué quiere en cada momento, e incluso cambiar de opinión en mitad del proceso si así lo desea. Una tendencia que se ha ido gestando en los últimos años después de que movimientos como el de la plataforma 'El Parto es Nuestro' cobrasen más y más fuerza entre las madres españolas.

"El hospital de la Zarzuela, por ejemplo, acaba de inaugurar una sala de partos con bañera, lianas, pelotas de parto para ayudar durante la dilatación, colchonetas con cojines... se intenta recrear un espacio que se acerque lo más posible a estar en casa". De los 71.711 nacimientos que se dieron en España en 2013, 711 niños nacieron en casa con la ayuda de una matrona. Este tipo de partos, hoy por hoy, no están cubiertos por la Seguridad Social y los padres tienen que pagarlos de su bolsillo, a pesar de que el coste entre un parto en casa y uno hospitalario es más o menos parecido. "El mensaje que mandan las madres, al final, es que quieren respeto, que las dejemos estar en su bañera o dar un paseo si eso es lo que necesitan". El objetivo de incorporar más herramientas como la bañera es el de crear un espacio seguro en el que las mujeres no se sientan presionadas (el parto ultra medicado ha sido una de las grandes luchas de movimientos como el de 'El Parto es Nuestro'), recreando un modelo de parto que se asemeje al del parto en casa, pero con la seguridad de estar en un hospital.

Los primeros centros en tomar la iniciativa a la hora de acomodarse a la demanda de las madres suelen ser privados, seguidos poco a poco por los centros concertados y públicos. Pasó, por ejemplo, con la walking epidural, y también con la adaptación de las bañeras que permiten un parto en el agua. "La bañera es una herramienta, no tiene más. A una mamá que llega de parto con tres centímetros de dilatación y quiere un parto natural, se le ofrece la bañera para que esté relajada, escuchando música y acompañada de su pareja. Si al los seis centímetros pide la epidural y se quiere salir, no hay que obligarla a que se quede. Si quiere hacerlo en el agua, perfecto." Es decir: el parto en bañera no debería ser, de por sí, más beneficioso ni menos para la embarazada ni su bebé. "Es únicamente una opción positiva en el caso de que la madre lo elija".

A pesar de todo, la bañera tiene alta demanda porque como herramienta es útil para las madres, tanto para sentirse más cómodas como para vencer el miedo. "El agua caliente dilata los tejidos, ayuda que la vulva esté más dilatada, más relajada... Cuánto más relajado esté el organismo, mejor será el parto", explica Maite. "Un cuerpo que está en alerta segrega hormonas como la adrenalina y el cortisol. No puedes hacer nada si tienes miedo". Pasar tiempo en una bañera con agua cálida puede ayudar a relajarnos durante la dilatación previa a la expulsión, y proporciona bienestar en un momento que en ocasiones puede plantearse difícil. "Cualquier hospital que se precie debería contar con ella", puntualiza Maite.

Para que un parto se lleve a cabo en el agua, debe cumplir unos requisitos, el más importante de todos ellos que se trate de un embarazo de bajo riesgo; no debe utilizarse, por ejemplo, en un embarazo gemelar, ni con aquél en el que la madre presente diabetes gestacional o hipertensión. Estos embarazos tienen un potencial más alto de complicarse durante el parto. "En muchos de estos partos es necesario tomar ciertas medidas (por ejemplo, coger una vía), que en el agua no se pueden tomar".

¿AYUDA A REDUCIR EL ESTRÉS DEL BEBÉ?

Muchos de los defensores del parto en el agua explican que la transición del bebé durante la expulsión es más suave y menos estresante en una bañera porque pasan del líquido amniótico a agua antes de hacer contacto con el mundo exterior. "Bajo mi punto de vista, la experiencia de parto es más o menos igual para el bebé, porque en algún momento van a tener que hacer la transición de pasar del agua al aire", explica Maite.

"Lo que sí es importante para que la transición de la vida intrautarina a la extrauterina resulte menos estresante es que se realice el pinzamiento tardío del cordón". Nada más nacer, y si no hay complicaciones, el recién nacido suele colocarse encima del pecho de la mamá para comenzar con el contacto piel con piel lo antes posible e incluso iniciar la lactancia. "Durante por lo menos cinco minutos tras la expulsión, el cordón sigue latiendo. Es decir, sigue transportando oxígeno al bebé. Cuando el bebé nace, respira poquito pero si permanece unido al cordón está oxigenado". El recién nacido puede de este modo adaptar su respiración a la carencia de oxígeno que le va quedando conforme deja de latir el cordón. "No de manera abrupta, que es lo que sucede si lo cortamos. Por eso surge en los bebés el reflejo de llorar".

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