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¿Qué es el síndrome alcohólico fetal?

¡Hola! ¡Hola! 14/02/2016 hola
© Proporcionado por Hola

Y sobre todo, nada de beber alcohol en el embarazo. Es un mantra que suena a tópico de lo mucho que se repite, desde en consultas de ginecología hasta en las advertencias sanitarias que se dan en televisión o incluso en pleno diálogo en una película de cine. Sin embargo, las cifras apuntan a que el mensaje no cala tanto o tan hondo como debería. "Aún a día de hoy, con todo lo que sabemos, no es una máxima de todas las mujeres el abandonar completamente el alcohol", explica el Dr. José Luis Neyro, especialista en ginecología y obstetricia. "Aunque en los últimos seis años ha aumentado la percepción general de la peligrosidad del tabaco y alcohol, el alcohol sigue considerandose menos importante que cualquier otra droga. Y esto implica también a las embarazadas".

Sin embargo, el alcohol "es un tóxico, y en el tema de los tóxicos en España nos movemos en el terreno de lo mítico". El problema, se calcula, afecta a más mujeres de lo que uno podría pensar en un principio: una de cada trece embarazadas bebe alcohol sistemáticamente. Ni siquiera eventualmente: sencillamente, no lo abandona. "Existe la creencia de que consumir pequeñas cantidades de vino es beneficioso para la salud cardiovascular, lo que da como resultado que la gente beba alcohol sin noción de peligro", puntualiza el doctor. "En realidad, en personas adultas, no embarazadas, la ingesta de una copa de vino tinto fabricado a la manera bordelesa, es decir con denominación de origen de Burdeos o La Rioja, médicamente se considera como no perjudicial para las personas sanas si se consume en un ratio de una copa al día en las mujeres, y dos entre los hombres. Pero esto no significa que se recomiende a personas enfermas".

La principal consecuencia del consumo de alcohol en el embarazo es lo que se denomina síndrome alcohólico fetal, o, más recientemente, desórdenes del espectro alcohólico fetal, y que reúne una serie de condiciones que pueden presentar los niños a causa de ingerir alcohol 'de segunda mano' a través del consumo materno. "Un síndrome significa que las cosas son algo menos precisas que en una enfermedad. No todos los niños que reciben alcohol en la gestación tienen las mismas secuelas, sino que hay un gran espectro de actuación", explica el doctor Neyro.

Es importante puntualizar que todo el alcohol que bebe la mujer durante el embarazo llega al bebé, ya sea feto o embrión, porque la placenta no filtra el alcohol. "Ningún tipo de alcohol es bueno para el bebé, por saludable que pensemos que sea. Ni siquiera una copa de orujo de hierbas naturales". La cantidad exacta de alcohol ingerida por la mujer embarazada pasa de manera directa al bebé, con los daños consecutivos que pueda tener que la dosis de alcohol consumida por un adulto la consuma un organismo que mide sólo unos pocos centímetros. Estas cantidades, además, se cree que el feto podría llegar a consumirlas dos veces, "primero a través de la madre y después a través del líquido amniótico, cuando el propio feto ha digerido ese alcohol y lo ha expulsado."

Pero, ¿cuál es es exactamente el índice de mujeres que beben en el embarazo? Depende un poco de la edad y procedencia social, aunque puede decirse que a día de hoy hay mujeres embarazadas de cualquier espectro que beben. "Del total de mujeres no embarazadas, se estima que bebe el 51,5% de la población femenina". Cuando reducimos el círculo a las mujeres gestantes, las cifras bajan pero siguen siendo mucho más altas de lo que deberían. "Según las cifras estadísticas sobre morbilidad y mortalidad durante el embarazo del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el 7,6% de las embarazadas de aquél país afirma haber bebido en el mes anterior a preguntarles; de ellas, el 1,4%, reportaba haber bebido en exceso, con una media de 2,5 consumiciones excesivas de alcohol al mes".

Estas cifras son correlativas con las que manejan los pediatras españoles en torno al síndrome alcohólico fetal. "El cuadro afecta a entre seis y nueve niños de cada mil. Son cifras brutales", añade el doctor Neyro. "Fundamentalmente porque el acohol en el embarazo es una de las causas más reconocibles de retraso mental, que en este caso es perfectamente evitable. Incluso la microcefalia, de la que se ha hablado tanto últimamente a consecuencia del virus Zika, aparece en niños que presentan este síndrome". Las diversas condiciones que presentan los bebés que han sido expuestos al alcohol durante el embarazo incluyen problemas en el crecimiento y desarrollo, problemas conductuales e incluso características faciales reconocibles, como el pliegue del labio superior, que aparece prácticamente plano y sin hendidura, los labios muy finos, el mentón muy pequeño y las fisuras cortas en los párpados.

¿CUÁNTO ALCOHOL SUPONE UN RIESGO?

Una bebida alcohólica se caracteriza por el número de grados, que es el número de gramos de alcohol puro por litro de sustancia. "El riesgo de desarrollar síndrome alcohólico fetal es muy elevado cuando la madre ingiere mas de 70 gramos de alcohol, o sea, varias botellas de vino al día. El problema es que por debajo de esos 70 gramos, el síndrome no es dosis-dependiente". Es decir, se puede dar independientemente de si nos bebemos una copa de vino o tres. "Una mujer embarazada que toma una copa de vino con la comida, y una caña cuando sale del cine el domingo, tiene riesgo de que su feto desarrolle algún trastorno del espectro. Porque con pequeñas cantidades también puede producirse".

La conclusión inmediata es la de no ingerir nada de alcohol en todo el embarazo. "Nunca, de ninguna manera". Si estamos buscando el embarazo, el alcohol no debería consumirse ni siquiera en las dos semanas posteriores a la ovulación: cuando dejamos de hacer uso de un método de control de la natalidad, es recomendable planificar el no beber más que la mitad del mes, entre la llegada de la menstruación y el inicio de la ovulación, y eliminado el consumo de alcohol desde ese momento y hasta que llegue la confirmación o no del embarazo. "Nos tomamos muchas molestias con el control del ácido fólico y sin embargo se pasa por alto algo tan imprescindible como el control del consumo de alcohol desde el primer momento del embarazo y hasta el final de la lactancia".

"Personalmente, y esto ya es cosa mía", comenta el doctor, "yo suplicaría a las mujeres que hagan lo que los ginecólogos llaman la visita preconcepcional, dos o tres meses antes de iniciar la búsqueda del embarazo. En estas visitas se hace una revisión completa, una analítica, se elabora una dieta o se mandan suplementos, y se comenta todo lo relativo al consumo de alcohol, el tabaco, el yodo o el ácido fólico". La visita preconcepcional a día de hoy no se cuenta como una prestación dentro del sistema de salud pública español. "A pesar de todo, los ginecólogos la creemos imprescindible, y es extraordinariamente útil para preparar un embarazo".

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