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Álvarez-Pallete, un corredor de maratones y devorador de donuts que preside Telefónica

Vanitatis Vanitatis 01/04/2016 Paloma Barrientos
José María Álvarez-Pallete y César Alierta en una imagen de archivo (EFE) © Proporcionado por Vanitatis José María Álvarez-Pallete y César Alierta en una imagen de archivo (EFE)

Cuando César Alierta dimita de la presidencia de Telefónica en el consejo de administración que está previsto para el 8 de abril, su sillón lo ocupará José María Álvarez-Pallete, el actual consejero delegado de la multinacional. Álvarez-Pallete rompe con el esquema de directivo agresivo de gran empresa donde el poder y la apariencia suelen ser el santo y seña de la carta de presentación. No conduce Ferraris, ni tiene yates ni mansiones como los que decoran la vida de los Pujol, ni tablao flamenco como el que se montó Mario Conde cuando el mundo económico y social le hacía la ola.

Los que le han tratado lo definen como un hombre de gran rigor, capaz de rebajar la tensión en momentos complicados, divertido, deportista, buen esquiador y al que le gusta participar en maratones, como el de Nueva York. Pero sobre todo es solidario, una de sus facetas menos conocidas. Cuando estuvo como responsable del área internacional de la multinacional en Europa y América, una etapa en la que viajaba constantemente y apenas tenía tiempo libre, se involucró en la Fundación Proniño. Su mayor reto fue conseguir la escolarización de 200.000 menores. Y dicen que no solo lo logró, sino que visitaba las escuelas y los colegios para contrastar a pie de calle que no eran números, sino realidad. Sus amigos y familiares saben que uno de sus momentos de ofuscación fuera del ámbito laboral es cuando pierde su equipo del alma, el Real Madrid.

Otra de las cosas que choca con su papel de gran ejecutivo son sus preferencias gastronómicas, muy alejadas de tener mesa reservada en los restaurantes de lujo de dentro y fuera de España porque 'paga la empresa'. Álvarez-Pallete siente querencia por las hamburguesas y la pasta en todas sus variantes. Y le chiflan los dulces; le gustan los donuts, de chocolate a ser posible y, sobre todo, la leche frita y las torrijas en Semana Santa.

La familia de Álvarez-Pallete pasaba los veranos entre Almería y Guadarrama, el municipio de la sierra de Madrid. Ahora, con su mujer, Purificación, y sus tres hijos suele descansar en las Baleares. Todos los miembros sienten mucha devoción por la Virgen del Mar de Almería, una tradición que viene de la abuela materna.

Los que han trabajado con él le catalogan como un hombre de gran honestidad y con un sentido de la justicia importante. Cuentan que le costó asimilar la contratación a dedo por parte de César Alierta de Iñaki Urdangarin, con el que mantuvo un buen trato mientras el yerno preferido del Rey Juan Carlos simulaba trabajar en Washington. Siempre ha estado acostumbrado a rodearse de grandes currículums y el del actual imputado no era brillante.

Iñaki Urdangarin en un acto promocional de Telefónica en Las Vegas (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Iñaki Urdangarin en un acto promocional de Telefónica en Las Vegas (Gtres)

Nació el 12 de diciembre de 1963 en Madrid, en la clínica de la Milagrosa. Es el segundo de cinco hermanos. Dos mujeres, la mayor y la pequeña, y dos varones. Mantiene una relación espléndida con todos ellos porque es muy familiar. “Cuando hay algún problema ahí esta José para centrar las historias”, aseguran sus amigos. La madre, Paquita, es del sur y el padre, José María, de Guadarrama.

Por motivos relacionados con el trabajo del padre, que llegó a ser subdirector de aduanas y autor de varios libros relacionados con la Unión Europea, la familia vivió en Bruselas desde el año 1977 hasta el 1986. Mientras el resto de los hijos permanecían alli, José María volvió a Madrid para estudiar en la universidad y vivió en un colegio mayor en el barrio de Moncloa. Hizo grandes amigos que ha mantenido a lo largo del tiempo, aunque hayan tomado caminos diferentes.

Cuentan personas cercanas a Alierta que se emocionaba cuando veía a su presidente su dedicación absoluta a su mujer cuando le diagnosticaron el cáncer, enfermedad que la llevó a la muerte. Álvarez-Pallete es esa nueva imagen del hombre serio, trabajador capaz de dividir su tiempo laboral, de ocio y familiar en la presidencia de Telefónica.

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