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Óscar Tarruella, el mosso que enamoró a Mónica Naranjo en la escena de un robo

Vanitatis Vanitatis 15/02/2016 Jose Madrid

Han tenido que pasar años para que 'salga del armario'. La presentación y la promoción previa de 'Lubna', el nuevo disco de Mónica Naranjo, ha permitido verla posando con el que lleva siendo su pareja durante 15 años. La cantante siempre ha sido como un caracol: discreta sobre su vida privada, envuelta en la aureola de diva hiperbólica, preservando con uñas y dientes la identidad del hombre con el que comparte su vida. Ese hombre se llama Óscar Tarruella y su aparición en la vida de la estrella del pop patrio fue casi surrealista. También muy apropiada para su vida sentimental: “Óscar llega en un momento en el que Mónica es muy diferente a lo que hoy es; una chica que no se callaba ante nada, que se rebelaba ante cualquier imposición de la discográfica y que, digámoslo claro, era bastante ingobernable. Digamos que él la ha calmado”, asegura una persona del viejo entorno profesional de la cantante, aquel que en los años 90 veía cómo la joven y su característica melena de dos colores impactaban a un país necesitado de nueva sangre musical.

En 1998, Naranjo comenzaba a triunfar en España, donde se le había dado la espalda profesionalmente hasta que apareció, casi de rebote, en el 'Sorpresa, sorpresa' de Isabel Gemio. Ese mismo año se casó con Cristóbal Sánsano, su representante, pero la relación fue breve a la par que intensa. “Eran dos remolinos. Aquello no podía durar”, aseguran desde el entorno de la cantante. La separación de ambos comenzaría a ser efectiva a principios del nuevo siglo y coincidió con la muerte de Enrique, su hermano. Malos tiempos para el trabajo y para el amor en una mujer que muchos definen como “un volcán de sentimientos bajo la capa de seguridad y fiereza”. Aquellos episodios la hicieron más fuerte: “En parte fue una lección vital. Había conocido un éxito desmesurado que le costó mucho trabajo y, apenas un par de años después, todo empezaba a ir mal. Alguna gente que se ha llevado mal con ella dijo que era una cura de humildad, aunque me parece un poco exagerado decir algo así. Simplemente evolucionó por culpa de una desgracia que no se le debe desear a nadie”.

A esas desgracias se sumó un robo en su casa para el que tuvo que contar con un mosso de escuadra, y alguien le recomendó el nombre de Tarruella. Así fue como el policía entró, literalmente, en la casa y en la vida de la cantante para quedarse. Y se quedó de manera tan firme que ella llegó a adoptar a Aitor, el hijo que él tenía de otro matrimonio. De hecho, siempre que Mónica Naranjo habla del adolescente en las entrevistas lo hace dando por hecho que es su verdadera madre. “A lo mejor da la casualidad que un día estás comprando vestida con unos jeans (y yo siempre intento ir lo más tirada que puedo porque soy muy rústica y me gusta ir cómoda) y estás con tu hijo y claro, él no tiene por qué vivir eso. Por eso muchas veces freno ese tipo de situaciones”, decía a Vanitatis a la hora de recordar episodios vividos con su hijo y una prensa que siempre la ha respetado.

Óscar Tarruella y Mónica Naranjo © Proporcionado por Vanitatis Óscar Tarruella y Mónica Naranjo

Un compañero fiel

Óscar Tarruella en su perfil de Twitter © Proporcionado por Vanitatis Óscar Tarruella en su perfil de Twitter

Mónica y Óscar se casaron en 2003 y él se convirtió, además, en su mano derecha, en el 'hombre para todo' en su vida y también en su mánager. En definitiva, una persona de confianza, esa utopía para cualquier artista. Sin embargo, pasarían años antes de que en la prensa se empezase a reflejar su presencia o apareciese siquiera su nombre al lado del de la cantante. “

Era parte de la mística de Mónica, el ser un personaje

, el que no se supiese nada de ella. Cuanto más se supiese de ella, menos creíble sería esa diva que es sobre el escenario”. Al frente de Alaia Productions, el expolicía ha acabado encontrando una nueva vía profesional en la representación artística. Además, parece que no le va nada mal. “Jamás se pierde un acto al que vaya Mónica. La suele acompañar en todo. Aunque pueda parecer agotador, Óscar está siempre ahí, en una esquina, junto a ella”.

Un repaso a la cuenta personal de Twitter de Tarruella da la razón a este viejo compañero de fatigas de la Naranjo: con su barba canosa y una perenne sonrisa, Óscar parece dedicado por completo a su esposa. También a Edurne, otra de sus representadas más significativas. No hace mucho los fans de Mónica ni siquiera conocían su rostro. Ahora, a él no le importa posar junto a ella (en contadas excepciones, eso sí) y a través de las redes sociales. El humor es su mejor arma para no tomarse demasiado en serio como 'marido de'. Siempre que la 'pantera en libertad' y él se hacen una foto para subirla a alguna red es habitual verles poniendo muecas, haciendo gestos cómicos o bufonadas. De nuevo, la antítesis de la aureola de diva que antaño se gastaba la intérprete de 'Desátame'.

Mónica y Óscar en Twitter © Proporcionado por Vanitatis Mónica y Óscar en Twitter

“Es evolución. Lo que Mónica ha hecho es evolucionar e igual le compensa aparecer de jurado en programas o parecer más accesible. Es como si hubiese matado el personaje de diva y Óscar ha tenido mucho que ver en eso”, confiesa su compañero profesional. Sea como sea, el expolicía ha taimado al terremoto musical de Figueras, a esta 'desatada' cuya vida, al parecer, se parece mucho más a la nuestra de lo que quisiéramos creer.

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