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Ana de Rojas: hija de falangista, republicana, Ciudadana y ecologista

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 13/11/2016 Ana Sánchez Juárez

Aunque la mezcla del titular les resulte explosiva, si algo transmite Ana de Rojas Pardo de Villena (72) –la hija pequeña de los cinco vástagos del V Conde Montarco, Eduado de Rojas, y de María Pardo Manuel de Villena es serenidad y curiosidad. Para tener estas privilegiadas sensaciones juntas, que implican conocer la vida de alguien que ha crecido muy ligada a la vida política española en los albores de la Transición y que se labró su propio camino profesional como escritora, publicista, jefe de prensa de VISA España y editora de 'La Gaceta Rural', hay que desplazarse sin prisa por una lengua empedrada hasta una aldea salmantina en la raya con Portugal llamada Guadapero.

Ana de Rojas, junto al busto de su madre María Pardo Manuel de Villena (dansanpto.com) © Proporcionado por Vanitatis Ana de Rojas, junto al busto de su madre María Pardo Manuel de Villena (dansanpto.com)

Sus 94 habitantes censados, con una media de edad de 70 años, conocen bien (y protegen) a su vecina más ilustre, que vive en la localidad rodeada de recuerdos y en compañía de sus dos perros y ocho gatos. No en vano llegó a ser alcaldesa durante un año y mantiene una concejalía en una localidad vecina por Ciudadanos. "Siempre he tenido mucha simpatía por el PSOE, pero he encontrado mi sitio en el centro, con Albert Rivera", explica esta mujer habituada desde la infancia a tratar con la élite de Francoy con el entonces príncipe Don Juan Carlos y su entorno (sus cuatro hijos se han criado con los de Doña Pilar de Borbón)

Eduardo de Rojas con su hija Blanca, hermana mayor de Ana © Proporcionado por Vanitatis Eduardo de Rojas con su hija Blanca, hermana mayor de Ana

La vida y las pasiones de Ana no se entienden sin la figura de su padre. Eduardo de Rojas, un aristócrata que murió a los 96 años en 2005 y su vida ocupó tanto páginas en la sección de política de los principales diarios como en el papel cuché. Se volcó en la agricultura, fue el fundador en 1944 de la mítica Gaceta Rural, que hoy su hija mantiene como blog, fue miembro del Consejo Privado de Don Juan en el exilio y tuvo su propio yerro en el mundo equino, la gran pasión que ha transmitido a su hija. De sus muchos cargos políticos dimitió a su regreso como voluntario de la División Azul y se dedicó a la actividad comercial e industrial y trabajó en el germen de lo que es actualmente la CEOE. En los años cuarenta, el conde y María Pardo de Villena formaron su familia, con seis hijos.

 La mayoría del tiempo lo pasaron en el Palacio Montarco de Ciudad Rodrigo, a quince minutos en coche de Guadapero, una joya renacentista propiedad -desde 2008- de Antonio Terol, que fue uno de los responsables del proceso de integración de Andersen y Deloitte en todo el mundo y actual Consejero de OHL, que explota la propiedad para bodas y con el que Ana mantiene una relación cordial, aunque no comulgue con los estilismos actuales del palacio migrobriguense. 

Su apego al edificio seguía hasta hace poco, ya que parte del servicio del que ella disfrutaba de joven seguía encargándose de esta fabulosa propiedad, cuya venta presagiaba el declive de la familia. "Ahora yo personalmente no tengo un duro, no me avergüenza decirlo y estoy orgullosa de todo lo que hice, hago y haré. De lo único que me arrepiento es de no haber sido una madre un poco más tradicional con mis queridos hijos. Por suerte tengo siete nietos maravillosos para ejercer de abuela", detalla.

Loyola, Hitler y una bisabuela de la India

Pero Ana no siempre ha vivido en el campo charro. Hace casi una década abandonó El Escorial para disfrutar cerca del lugar donde pasó los mejores años de su infancia y adolescencia. En el palacio de los Condes de Montarco que, aunque está ya fuera de la familia, Ana siente como suyo. "No porque sea un gran palacio, sino porque es la casa de mi infancia, donde están mis recuerdos", recalca. La propia Ana de Rojas recuerda que allí o se alojaron Manuel Fraga -que tenía su habitación-, Loyola de Palacio, o el matrimonio formado por el duque de Windsor y Wallis Simpson. Éstos dos últimos estuvieron en el Palacio durante cuatro semanas "tentados por la promesa de que si Eduardo VIII conseguía un acuerdo entre Gran Bretaña y Alemania, Hitler les devolvería el trono". 

Ana de Rojas en la librería familiar en Guadapero, Salamanca (dansanphoto.com) © Proporcionado por Vanitatis Ana de Rojas en la librería familiar en Guadapero, Salamanca (dansanphoto.com)

Y enseña sus fotos más queridas que penden de la librería familiar, el hogar de más de mil libros que quiere donar a Ciudad Rodrigo. "A ver si se dan prisa porque si no voy a ir yo también en una caja con ellos", bromea, mientras se enciende un cigarrillo tras otro. En un primer plano el busto de su madre; su hija Adela (tiene otros tres más) que falleció en 2000 y está enterrada en esta tierra; su suegra y madre de su exmarido Luis Lazcano y Juana María Anareta, que es madre de su abuela paterna y es de origen indio, algo que se ocultó para no estropear la 'pureza' heráldica familiar y que a ella le gusta revindicar "por jorobar". Y apaga otro cigarro, mientras enciende su Mac que contrasta con el entorno histórico de sus salón. Un espacio por el que es difícil no encontrar un gato descansando en los rincones más insólitos de esta casa museo. 

Ana de Rojas, con su inseparable perro Otto, en su piscina (dansanphoto.com) © Proporcionado por Vanitatis Ana de Rojas, con su inseparable perro Otto, en su piscina (dansanphoto.com)

La historia familiar está llena de episodios prohibidos que a la hija del fundador de la Falange, junto con José Antonio Primo de Rivera, le encanta contar. "Mi abuela paterna, Blanca Ordóñez Lecaroz, la que tenía origen mestizo, era un torbellino. Blanca se fugó con el diplomático extremeño Francisco Marroquín. Abandonó a sus tres hijos -entre ellos el padre de Ana de Rojas- para vivir en París con el amor de su vida y renegó hasta su muerte de su madre por ser india."

Su madrastra y los nobles sin nobleza

Ana de Rojas no es una mujer de medias tintas. No oculta su poca simpatía por la segunda mujer de su padre, Charo Palacios, con la que Eduardo de Rojas contrajo matrimonio en 1968, tres años después de la muerte de la madre de Ana.

El Conde tuvo dos hijos con ella: Julio, que pasa de puntillas por la prensa del corazón, a diferencia de su hermana Alejandra de Rojas, que es una habitual de los saraos de alta sociedad y que consiguió un nombre fuera de un árbol genealógico gracias a su extinta relación con Luis Medina, duque de Feria e hijo de Naty Abascal

Ana no necesita hablar de sus (nobles) familiares para que la conversación sea fascinante. Tal vez porque tiene una curiosa percepción sobre el estamento al que pertenece. Ana es una mujer bajita que no se calla: son 160 centímetros de menudez inconfromista, que la llevan tanto a alzar su voz contra los políticos nacionales del Partido Popular, como Mariano Rajoy Dolores de Cospedalsin olvidar sus 'zascas' a Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, como a dejarse la piel por los derechos de un discapacitado de Guadapero cuyo hermano se estaba lucrando de su pensión y que le ha llevado a tener una querella criminal abierta.

Detalle del salón de Ana Rojas (dansanphoto.com) © Proporcionado por Vanitatis Detalle del salón de Ana Rojas (dansanphoto.com)

Una monarquía de 'Sálvame'

Como biógrafa familiar -es coatura del libro 'Los Condes de Montarco'- siempre ha ejercido de portavoz de la familia y fue encargada de comunicar a esta publicación la razón por la que el légitimo conde actual de Montarco, Rodrigo Zuazo de Rojas, no es el hijo primogénito de su hermana Blanca (Eduardo Zuazo de Rojas) y por qué renunció al título nobiliaro, como ya contamos en Vanitatis. La hija de Eduardo, Paula, será la futura condesa de Montarco.

Eduardo y su hija Paula Zuazo, futura condesa de Montarco © Proporcionado por Vanitatis Eduardo y su hija Paula Zuazo, futura condesa de Montarco

Pregunta: ¿Cree que debería desaparecer la nobleza?

Respuesta: No, en realidad ya no es casi nada, no hace falta erradicarla, es un clan en extinción. La nobleza ha perdido su razón de ser. Los primeros nobles recibieron el título de algún rey por haber hecho alguna acción gloriosa y que resaltaba la virtud extraordinaria de la nobleza. Hoy pocos nobles tienen esa nobleza primigenia. Antes los gobernantes era de origen aristocrático porque en teoría estaban en posesión de esa virtud. Las familias de la nobleza eran un referente importante en la vida de la sociedad hasta el siglo XX. Todo estaba en sus manos: la política, el dinero, la educación, la cultura, la vida social, por lo tanto, como eran o lo que hacían tenía mucha trascendencia y (nobleza obliga) cumplían con el código. Hoy ya nadie cumple con ningún código con lo que la nobleza, como secta ejemplarizante, debería desaparecer, porque ya no tiene ningún sentido. Hoy en día un título nobiliario representa una marca registrada, como Coca-Cola, pero casi nada más (y nada menos). 

P: ¿Reniega de entonces de la nobleza?

R: Me siento muy orgullosa de pertenecer a una de las familias de la más alta nobleza de España, por parte paterna con una larga lista de antepasados inteligentes, honrados políticos y buenos empresarios, y por parte materna de los más ilustres títulos y descendiente de reyes . Pero nada más. Un título no engrandece a la persona, es la persona la que engrandece el título.

P: Se le adivina algo de resquemos...

No, simplemente creo que es una clase social dormida. Ya no son el Ibex35 y no han sabido reconvertirse en una clase social que sirve de ejemplo. La nobleza nos la hemos cargado los propios nobles. En general, los hijos de los nobles nunca tuvieron que luchar para mantener los valores por los que se les concedió a sus antepasados el título. Personalmente lo único que me queda es ser un poquito de los que fueron mis antepasados para no perder la nobleza. Por eso intento ser una mujer cristiana y ejercer esos valores. No hablo aquí de ir a misa o de comulgar con la Iglesia. No soy católica. 

P: Y la monarquía, ¿debería extinguirse en España?

R: Yo estoy a favor de un gobierno republicano. Cuando se pensaba que el Rey era Dios esto tenía más sentido, pero ahora...Cuando se normaliza la realeza y esto se convierte en una monarquía de 'Sálvame'... todo se cae al suelo. La hemos democratizado tanto que le hemos quitado la base de su poder.

P: ¿Se siente republlcana?

R: Pienso que una República es un sistema político más lógico hoy en día. La legitimidad por herencia de sangre es demasiado restrictiva para una sociedad democrática. Además, la monarquía tenía sentido si estaba rodeada del halo casi sagrado de lo inalcanzable. Una figura lejana, todopoderosa, inasequible para el resto de los mortales, pero esa estúpida idea de "democratizarla" lo único que ha hecho es convertir el más allá en un más acá de atrezzo. Como la Iglesia Católica, en el momento en que a esas dos instituciones del más alto nivel político y espiritual se les quita su paraferalia...han perdido la magia y el sentido de respeto. Ambas debían conservarse en su concepto original, "bajarlas a la tierra" es un error para los que quieran seguir conservando su poder y estado.

Del globo de Franco al Seat 133 en Moscú

Ana es la mujer de las mil anécdotas. Y su actividad profesional le ha dejado tantas como su pasado familiar. De 1965 a 1995, Ana ejerció como publicista, una vez abandona su etapa como jefe de prensa de VISA España. Organizó eventos singulares como las cinco ediciones de 'La Kermess de las Estrellas' para Mercedes Benz y Cruz Roja, y la Primera Regata Internacional de Globos de Madrid", organizada para El Corte Inglés

Ana relata que en aquella época Franco tenía prohibido volar en globo. Pero la idea de hacer una regata en globo en Aranjuez le parecía fascinante y convenció a Ramón Areces, que tenía una buenísima relación con su familia y "que era un hombre generosísimo", del proyecto. "Haciendo pruebas con el globo, tuvieron la mala suerte que perdieron altura encima de la cabeza de Franco, que estaba en su campo de golf en El Pardo. Sería 1972", relata.

Relato en 'ABC' de la aventura moscovita de Ana de Rojas. © Proporcionado por Vanitatis Relato en 'ABC' de la aventura moscovita de Ana de Rojas.

Al final sacó adelante el proyecto, aunque le costó una llamada a su admirado Adolfo Suárez a Moncloa porque uno de los pilotos de la regata- un alemán. quedó atrapado en el aeropuerto. "No te confundas. Suárez me atendió sin saber quién era. No lo olvidaré jamás. Esa vocación de servicio al ciudadano ya no existe en ningún presidente de España", relata. 

También cruzó el telón de acero en 1974 en coche para un evento publicitario -sin precedentes- con un Seat 133. "En Madrid me reuní con el agregado cultural de la antigua URSS, Ivan Ivanov que resultó ser el jefe de la KGB con el que enseguida sintonicé. Nos facilitó hacer un Madrid-Moscú en 133 horas. Eso sí, cada vez que intentamos salirnos de la ruta teníamos a la policía haciéndonos retomar el camino. Fue divertidísimo. Volvimos a España con todas las banderas de los países que habíamos atravesado puestas en la carrocería del coche. Los exilados españoles en Francia se quedaban boquiabiertos de ver la bandera rusa con la hoz y el martillo y la española, con 'el pollo' franquista, juntas", ríe y cuenta que Seat ha utilizado hasta hace poco en sus publicidades la foto que hicieron del coche en la plaza Roja de Moscú.

En contra de la caza y la doma de caballos

Salimos a pasear a las a fueras de Guadapero. No hay vecina que no se pare a saludarla y la recriminan que no sale de casa. Se cruzan rebaños de cabras y ovejas y Ana siempre tiene mimos para los ejemplares maltrechos y una visión crítica de cómo el hombre ha cuidado históricamnente a los animales. Ana de Rojas es enemiga de la caza y le "espanta" la doma de caballos que considera "una salvajada, la tortura a las que se le somete al animal para que el 'capullo' del señorito de turno se siente arriba de un caballo".

Actualmente está muy vinculada a la Fundación Naturaleza y Hombre. Se trata de proyecto trasnacional que pretende recuperar la tierra y devolverla a los usos antes de la acción del hombre. Esta entidad opera en la bahía de Santander, en la montaña pasiega y en la raya española y portuguesa con epicentro en Salamanca. Es las 500 hectareas de la Reserva biológica de Campanarios de Azaba donde Ana quiere contribuir a presentarles mecenas latifundistas que quieran aportar sus tierras para este proyecto y favorecerse con ello de la biodiversidad que asombrosamente recupera la naturaleza en poco tiempo. 

Yeguas Montarco © Proporcionado por Vanitatis Yeguas Montarco

"Hasta a los cotos intensivos de caza les interesa donarnos partes de sus tierras. Están sobreexplotados y a ellos vuelve la riqueza de especies animales y vegetales. Les hacen incluso lagunas nuevas respetuosas con el entorno y les permite renovar las antiguas, que en su mayoría tienen aguas muy contaminadas para el ganado", dice. De momento, fortunas como la familia suiza Bayern (los de la aspirina) y la Fundación Botín han sido mecenas de sus proyectos. "Mi labor es que más terratenientes se interesen y dar visibilidad a esta entidad que ya ha conseguido que haga las delicias de los fotógrafos de National Geografic". La aristócrata nos invita a visitar las instalaciones de esta ecofinca, donnde incluso uno se puedo alojar en grupo. La historia da para otro viaje. El proyecto y la apasionante vida de Ana.

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