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Anna Allen, la vida inventada que ya tiene su propia obra de teatro

Vanitatis Vanitatis 01/04/2016 J. Madrid

Se abre el telón y aparece la actriz Mónica Macfer. El teatro se llama Almería y pese a su nombre está situado en Barcelona. En el proscenio, la intérprete refleja la vida de otra intérprete. La obra se llama 'Todos somos Anna Allen' y es obra de los hermanos Pau y Joan Olivé. Uno ha hecho el texto y el otro dirige esta parodia basada en la chica que se inventó una carrera en Hollywood a base de mucho Photoshop y muy poco miedo y que, desde que fuese descubierta por la prensa, está en paradero desconocido. Su teléfono sigue “apagado o fuera de cobertura” a día de hoy. Según han declarado los autores, es una “parodia hecha con cariño”. Y lo cierto es que el teatro se llena cada tarde. La premisa de esta especie de 'biopic' apócrifo de la joven que formó parte del reparto de 'Cuéntame' es que la mentira forma parte de la vida de todos.

Una imagen de la protagonista de la obra © Proporcionado por Vanitatis Una imagen de la protagonista de la obra

Más de un año ha pasado ya desde que la actriz saliese a los medios. Fue un domingo 22 de febrero cuando el representante de la actriz se ponía en contacto con varios medios, entre ellos Vanitatis, para 'sugerir' una entrevista con motivo de su asistencia a la gala de los Oscar. La joven parecía tener su modelo, diseñado por Vicky Martín Berrocal, perfectamente preparado. Sin embargo, pocos días después se descubría que no había pisado la alfombra roja del Kodak Theatre y que muchas de las cosas que relataba a través de sus perfiles en las redes sociales eran, nunca mejor dicho, puro teatro. Un ejemplo: la fotografía de su supuesta invitación a los premios era una copia de la que subió la actriz Lupita Nyong'o a Instagram. Además, en sus redes también había espacio para fotomontajes chapuceros con los que fingía participar en la serie 'White Collar' al lado de Matt Boomer u otros en los que se la veía junto al reparto de la serie 'The Big Bang Theory'. Hasta la cadena Ser había mordido el anzuelo y había entrevistado a la actriz creyendo sus demenciales historias.

Inmediatamente después, casi todos los medios se pusieron a la caza y captura de la propia Allen (algo que resultó ser imposible) o de gente que la conociese. Vanitatis contactó con Diana Aller, la que fuese su casera. “Le alquilé un piso que tengo en Chueca. Nos conocimos a través de un amigo y el día que me la presentó me pareció encantadora”, dijo la dueña del inmueble. Sin embargo, la cordialidad se terminó cuando la joven empezó “a pagar tarde. Siempre tenía excusas”. La casera llegó a definirla como una “embaucadora profesional”, añadiendo que todavía siguen llegando cartas a su nombre. Un año más tarde, el paradero de Anna Allen sigue siendo un misterio alimentado por el tiempo que ha pasado desde entonces. La obra rescata a esta “embaucadora” con un registro totalmente distinto, haciendo visible el hecho de que cualquiera de nosotros, que vivimos de cara a la galería y exponiéndonos en las redes sociales, podríamos haber vivido una historia parecida.  

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