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Anne Igartiburu pone el broche de oro a su año más especial dando las campanadas

Vanitatis Vanitatis 30/12/2015 M. Bolonio
Anne Igartiburu con su hija (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Anne Igartiburu con su hija (Gtres)

Presentar las Campanadas en TVE, la cadena que más fieles congrega a la hora de tomarse las uvas, es solo el colofón a un año repleto de alegrías para Anne Igartiburu. En la Puerta del Sol, vestida con un precioso vestido de Caprile que no ayudará con las gélidas temperaturas de la última noche del año, la presentadora dirá adiós al que puede considerarse uno de los años más pletóricos de su vida. En lo personal y en lo profesional.

Un vez más la de Elorrio gritará eso de 'Feliz Año Nuevo' junto a su tradicional compañero de balcón, Ramón García, y en esta ocasión su sonrisa será más verdadera que nunca y sus deseos para el nuevo año más sinceros. Sin embargo, en su caso, hay poco que pedir y sí mucho que agradecer.

Este 2015 a Anne le ha traído mucho más de lo que hubiera imaginado hace 365 días en el mismo escenario. La estabilidad emocional ya la conocía de la mano de su enamorado director de orquesta Pablo Heras-Casado con el que empezó a salir en 2014, pero por entonces no podía sospechar que acabaría el año que comenzaba casada y embarazada del que será su tercer hijo (aunque será madre por primera vez de forma biológica, ya que tiene dos niñas adoptadas).

Ella, que siendo conductora de un programa de crónica social sabe que se puede ser personaje público y tener una vida discreta, no ha podido evitar que trascendiera su boda secreta con el músico. Secreta no porque quisiera ocultarla, pero sí porque pilló por sorpresa a todos. Anne acudía un lunes (30 de novimebre) y de vestida de manera informal al Ayuntamiento de Elorrio, su pueblo natal, a darse el 'sí, quiero' con Pablo. Nada de pomposos vestidos, desfile de invitados y banquetes de alto postín.

MADRID © Externa MADRID

“Ya habíamos hecho la celebración hacía tiempo. Fuimos a echar la firma y ya está”, explicaba la vasca pocos días después de su boda.

Con su inesperado enlace Anne se convertía en el foco de los medios de comunicación. Su experiencia le decía que el revuelo dura unos días y así fue, pero en su caso, cuando empezaba a amainar el temporal se desencadenó su segundo bombazo: estaba embarazada de su primer hijo biológico. Hasta la fecha Igartiburu no ha dicho esta boca es mía sobre su estado de buena esperanza, pero una foto en su Instagram titulada “Campanadas y nuevas ilusiones” acaparaba decenas de felicitaciones a las que ella respondía agradecida. Además, aprovechando que era el Día de los Inocentes ella quiso recordar la gala que presentaba con una simpática imagen de una ecografía cuyo feto era el muñeco típico de este dedicado a los más ingenuos.

Ante tan buenas noticias, la audiencia espera que la presentadora haga un guiño a su felicidad frente a la Puerta del Sol. “Tenemos que pedir muchas cosas a este 2015”, le decía a Ramón García el año pasado enfundada en un precioso vestido rojo de Caprile. Sus palabras han resultado ser más premonitorias que nunca. Ella debe saber que este año lo que diga se mirará con lupa. No debería preocuparse. Hablar de las cosas bonitas siempre suena bien. 

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