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Así descubrió Pepe Navarro a la Veneno

Vanitatis Vanitatis 12/11/2016 Amparo de la Gama

El equipo que compuso el programa de Pepe Navarro coincide en afirmar que la Veneno inventó el 'Mississippi'. Ese es el epitafio inconcluso que ella inmortalizaría en el madrileño paseo de Camoens (parque del Oeste), donde le hubiera gustado que reposasen sus cenizas. La Veneno ya estaba inventada en ese parque desde siempre, pero fueron los ojos de Pepe Navarro los que la vieron primero.

[Lea AQUÍ Pepe Navarro: "El final de la Veneno ha sido muy injusto"]

Corría el año 95, los redactores del programa –entre los que me incluyo– andaban ocupados buscando reportajes de esos que rompieran con la mala racha del 9% de 'share' con el que empezó el programa 'Esta noche cruzamos el Mississippi'. Iban de un lado a otro para romper los malos datos del arranque. Los temas de prostitución siempre funcionaban en ese tipo de magacines. Así que, noche tras noche, los equipos buscaban personajes peculiares por toda la geografía madrileña. El parque del Oeste era un lugar privilegiado para este cometido, ya que se daban cita los travestis más variopintos de la noche.

El programa de Pepe Navarro empezó con vocación de culto llevando en los primeros programas temas de investigación y cultura, pero eso no funcionaba. Las primeras semanas solo se lograba la atención de un 9% de la audiencia y ya empezaban a dar toques desde arriba. Y sin saber cómo una noche cualquiera llegó la salvación del programa envuelta simplemente por un paño rojo. Apergaminada por el frío, allí estaba ella, como una 'belle de jour' de Kessel, de tacones engullidos por el asfalto y con los pechos al aire solo sostenidos por un tul. Era ella, la Veneno, frugal efebo de la 'nuit' que estaba haciendo la carrera en el paseo de Camoens y que no dejaba de lanzar improperios y gritos. “No me grabéis, maricones”, esa fue la primera frase que ofreció al equipo que la grabó por primera vez.

La Veneno junto a Pepe Navarro en un programa de Antena 3 © Proporcionado por Vanitatis La Veneno junto a Pepe Navarro en un programa de Antena 3

Era ella, la salvación. Los periodistas no la hicieron ni caso y continuaron grabando. Cuando se hizo el visionado en la redacción, Pepe Navarro dilataba sus pupilas con el material: “¡¡¡Salid a la calle y traédmela!!! La quiero ya, en el directo. Es lo mejor que he visto en mucho tiempo”. Dicho y hecho. Todo el batallón del 'Mississippi' salió en tromba a buscar a aquella diva de la calle. No fue fácil. El equipo tardó un par de semanas en dar de nuevo con ella. Cuando Cristina tenía un buen cliente se perdía y no aparecía por el parque del Oeste. Fueron unas cuantas las guardias que tuvo que hacer el equipo para dar con ella. Incluso Pepe realizaba llamamientos durante el programa poniendo su imagen para que acudiera...

El día que se la localizó hubo que ofrecerle 'cash' para convencerla y llevarla a los estudios de Fuencarral (Telecinco). Fue entonces, mucho más dócil, cuando reveló que se llama Cristina. Ahí nacía el ángel caído que salvaría las audiencias del 'Mississippi' y, por ende, la cabeza de Pepe Navarro.

Se convirtió en la reina de Telecinco

Portada de la biografía de la Veneno © Proporcionado por Vanitatis Portada de la biografía de la Veneno

En menos de una semana, Cristina se convirtió en la reina, no solo del plató de 'Cruzamos el Mississippi', sino de todo Telecinco. Pepe Navarro no cabía en sí de gozo y lo transmitía en pantalla, el presentador esculpió a la Veneno como un personaje diez, su fetiche en la trastienda no estaba a la venta de la cultura 'kitsch' de aquellos tiempos y la blindó. Poco costó edificar al personaje, porque Cristina lo daba todo. “Es un animal de cámara”, rezaba siempre Pepe.

Solo había que limarla un poco y así se fue edificando a la heroína de su magacín. Los primeros vídeos que se realizaron fueron una reconciliación con su antigua vida. La Veneno viajó hasta su tierra, Adra (Almería), con un megacochazo para que llegara como una reina y abrazar a su familia, con la que no se trataba desde hacía años. Hija de José Ortiz y María Jesús Rodríguez, Cristina, o Joselito como la llamaba todo el mundo, se dio cuenta de que era diferente a los demás chicos y una vez llegó la adolescencia descubrió que era transgénero. El pueblo nunca la aceptó. Durante varios años sufrió agresiones y malos tratos por parte de familiares y vecinos del pueblo porque no aceptaban su identidad sexual. Hasta que llegó en aquel coche, erigida en la reina de televisión. Entonces sí, el pueblo la aceptó como una triunfadora. Salía en la tele y al lado del gurú de la época. Aquello ya era mucho.

Reconciliación en plató

La Veneno durante la presentación de sus memorias. (Twitter) © Proporcionado por Vanitatis La Veneno durante la presentación de sus memorias. (Twitter)

Cristina fue Míster Andalucía con solo 24 años de edad. Y eso también lo explotó su mecenas. En plató llevó a su novio Andrea, un italiano con el que andaba por aquel entonces y se lo presentó a sus padres, a los que dejó atónitos con una precipitada boda que iban a hacer. “Papá, mamá, que yo no me he metido ni un porro en la vida… Que me tenéis que querer y ahora vais a tener otro hijo más, que es mi Andrea”. Otro de los vídeos más codiciados fue el de su casa de la Castellana. Allí se le grabaron sus artilugios sexuales con los que trabajaba con los clientes. “Digoooo –decía la Veneno– me hago un cinturón con el tiburón, pero como no puedo meterlo porque no lo tengo, con esta estatuilla de escayola le pongo un condón y hago gozar al cliente”. La casa de la Veneno era auténticamente gore. El día del famoso 'tiburón' abrió su nevera y lo que allí había es mejor no recordarlo.

Era habitual oír a Cristina decirle a Pepe: “Andaaaa, que todo esto te pone cachondo, maricón”. Navarro siempre se reía. A los que no les hacía tanta gracia era a Pepe Ribagorda y JJ Santos, los presentadores de los informativos por aquel entonces, con los que compartía cada noche la sala de maquillaje.

Para aquel entonces Cristina ya era un fenómeno social. Gracias a sus desquiciadas apariciones, el programa nocturno subió la audiencia a casi ocho millones de personas. Posteriormente, cuando Pepe Navarro dejó Telecinco, se la llevó a 'La sonrisa del pelícano', en Antena 3, pero ya nunca la Veneno fue lo mismo.

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