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Así es el espectacular 'camping' en el que se alojaron Vargas Llosa e Isabel Preysler

Vanitatis Vanitatis 25/08/2016 E. B.

Así es el Camping Amanwana El camping Amanwana, en imágenes

Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa han elegido el sudeste asiático para sus vacaciones de verano. El premio Nobel y su novia visitaron Indonesia durante su viaje y disfrutaron de unos días de relax en la isla Moyo, donde se alojaron en un impresionante 'glamping', término inglés con el que se define al 'camping' con todo tipo de lujos. En el caso de la pareja, se hospedaron en Amanwana, un conocido resort cuyo libro de visitas cuenta con las firmas de Mick Jagger o Lady Di, y que ha tenido el 'honor' de ver a Preysler paseando de nuevo en bañador.

La principal ventaja de Amanwana es su reducido número de huéspedes: apenas 20 cabañas repartidas entre la jungla y la playa. Una tienda doble en primera línea cuesta unos 1.000 dólares por noche con el equipamiento completo: aire acondicionado, wifi y cama grande. Según se publicó, la cabaña de Preysler y Vargas Llosa tenía acceso directo a la playa.

Este 'glamping' es el único alojamiento de la isla y no es extraño que la fauna del lugar, principalmente los monos, se cuelen en sus instalaciones, tal y como relata a Vanitatis una persona que se ha alojado en él. "La experiencia de este tipo de alojamiento es la simplicidad, la naturaleza y experimentar vivir en una tienda de campaña colonial de época con todo tipo de lujos. Para ir a cenar, tienes que ir esquivando monos e incluso algún ciervo", explica esta persona. 

El 'camping' ofrece distintas excursiones, como la visita a los dragones de Komodo que tan poco gustaron al premio Nobel, tal y como reflejó en un artículo. También se pueden visitar las cataratas de Moyo o bucear en el mar de Las Flores, donde Vargas Llosa sufrió un pequeño percance durante su viaje.

© Externa

Un ejercito de "medusas infinitesimales" descargaron sus tentáculos sobre su cuerpo, pero no le dio mayor importancia. El problema surgió esa misma noche y fue cuando Isabel Preysler tomó las riendas de la situación, ejerciendo de enfermera al ver cómo su novio empezaba a sufrir los efectos del veneno que hasta ese momento no se había revelado.

Tal y como contamos en Vanitatis, la reina de corazones tuvo que suplir la carencia de medicamentos con cremas antimosquitos, alcohol y otros remedios caseros que no dieron resultado. "Parecía mas bien que en lugar de atenuarla, la excitaban y enfurecían. Nunca me he rascado tanto, nunca he dormido tan poco, nunca he pasado una noche más exasperante en mi larga existencia", cuenta el escritor en su crónica publicada en 'El País'. Y a su lado su "enfermera particular, intentando calmar la angustia del enfermo y la suya propia”.

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