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Así es la misteriosa Orden de Malta, de la que son miembros los Reyes Felipe y Juan Carlos

Vanitatis Vanitatis 15/12/2015 Andrés Guerra

Este pasado jueves, Felipe VI se reunía con el príncipe Frey Matthew Festing, Gran Maestre de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta, más conocida como la Orden de Malta. Antes, el noble caballero fue recibido por el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. En el encuentro de la Zarzuela, además del Gran Maestre y de su canciller, estuvieron el secretario de Estado para la UE, su embajador en España y el delegado español ante la Orden, Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga, que también es embajador ante la Santa Sede. Una reunión a un nivel altísimo, con rango de Estado, y que, sin embargo, no aparecerá en los titulares de la prensa diaria. La Orden de Malta, casi mil años la contemplan, ha aprendido a actuar con una discreción proverbial. Nosotros les desvelamos sus misterios.

Frey Matthew Festing, Gran Maestre de la Orden de Malta con el Rey (Casa Real) © Proporcionado por Vanitatis Frey Matthew Festing, Gran Maestre de la Orden de Malta con el Rey (Casa Real)

Aunque de sus 13.500 miembros no todos son príncipes y alta nobleza, en los estratos más altos figuran solo aristócratas. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿'Networking' a un nivel inimaginable? Hoy, los aficionados a las conspiraciones descubren en sus nueve siglos de historia el tejido de una conjura para dominar el mundo. Si bien en esos círculos de poder privado cuesta discernir lo real de lo esotérico, existen algunas pistas que excitan la imaginación: la Orden custodia desde tiempos inmemoriales fragmentos del ‘lignum crucis’, la cruz de Cristo; el 'halcón maltés' de John Huston y Humphrey Bogart fue un ave muy real; el fin de la Guerra Fría (1989) se firmó en la Cumbre de Malta; en cuanto dimitió Benedicto XVI, fue nombrado presidente del Banco Vaticano (IOR) el alemán Ernst von Freyberg, caballero de la Orden; algunos de sus miembros más relevantes han pertenecido al mismo tiempo a los todopoderosos Club Bilderberg, la Comisión Trilateral o el CFR; en Aventino, una de las siete colinas de Roma, existe una misteriosa estancia: desde el ojo de su cerradura puede verse la propia Orden, Roma y la cúpula de San Pedro. El poder terrenal y el poder celestial, a un golpe de vista.

De izquierda a derecha: Jean-Marie Musy, embajador de la Orden de Malta en España; Albrecht Freiherr von Boeselager, gran canciller de la Orden; el Gran Maestre, Frey Matthew Festing; el Rey Felipe VI; el secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Eguidazu Palacios, y el embajador de España ante la Santa Sede y la Orden de Malta, Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga © Proporcionado por Vanitatis De izquierda a derecha: Jean-Marie Musy, embajador de la Orden de Malta en España; Albrecht Freiherr von Boeselager, gran canciller de la Orden; el Gran Maestre, Frey Matthew Festing; el Rey Felipe VI; el secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Eguidazu Palacios, y el embajador de España ante la Santa Sede y la Orden de Malta, Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga

Separando la verdad del mito

La película ‘El halcón maltés’ está basada en una novela de Dashiell Hammett que lleva al detective Sam Spade a tratar de recuperar una valiosa estatuilla que representa a un halcón de oro macizo. La figura resulta ser tan falsa como la leyenda, si bien hace dos años el halcón de plomo que se usó en el filme fue subastado en Nueva York por la nada despreciable cifra de cuatro millones de dólares. En realidad, el hecho histórico es que los caballeros de Malta debían entregar cada año al rey español un halcón entrenado en el arte de la cetrería como tributo por haberles cedido la isla de Malta.

También es cierto que la Orden de Malta llegó a ser una potencia naval tremenda, que intervino en la batalla de Lepanto contra el turco y que a lo largo de casi mil años de historia han acumulado valiosísimas posesiones. Pero no es verdad que entre sus 13.500 miembros figuren la reina Isabel II, el Dalai Lama, George Bush o Boris Yeltsin. Jamás podrían serlo pues se exige pertenecer, de modo claro y demostrado, a la religión católica. Tampoco lo es la Reina Letizia. “No hay un interés en serlo. Te diría que, por ahora, no va a ser dama de la Orden”, nos aseguran fuentes internas. En cambio, sí son miembros los Reyes Juan Carlos I y Felipe VI como lo fue Don Juan, las infantas Margarita y Pilar de Borbón y Luis Alfonso de Borbón.

Audiencia del Papa Francisco con la Orden de Malta © Proporcionado por Vanitatis Audiencia del Papa Francisco con la Orden de Malta

Si bien algunos aficionados a las conspiraciones tratan de encontrar lazos entre los malteses y los 'bilderbergers', olvídense de hallar nada sólido. El escritor Javier Sierra nos sugiere que no perdamos el tiempo buscando entre sus miembros a conspiradores. “Sí me intriga su obsesión por coleccionar y preservar importantes reliquias para la cristiandad como fragmentos del ‘lignum crucis’, que ellos distribuyeron estratégicamente entre sus posesiones. En España la más importante estuvo en la Iglesia de la Veracruz, a las afueras de Segovia, pero se le perdió la pista hace siglos”.

Lo que dice la historia

Su máximo cargo, el británico Frey Matthew Festing, quien se entrevistó el pasado jueves con el Rey Felipe, tiene trato de Alteza Eminentísima y rango de cardenal. Si se cruzan con él no sabrán ni cómo deben saludarle. En su estratosférico nivel, solo debe obedecer al papa. Y es que la Orden de Malta es el único organismo internacional que funciona como un Estado soberano sin territorio en el que asentarse: dispone de embajadas, funcionarios, mantiene relaciones diplomáticas con 106 países, emite sellos, acuña moneda y tiene sus propios tribunales.

Hoy podemos encontrar al Gran Maestre entre Hermès y Jimmy Choo: su despacho está en el Palacio Magistral de Vía Condotti 68, la calle más cara de Roma. Su otra sede es la Villa Magistral, en la romana colina de Aventino.

Hablamos con la Orden

Felipe VI saluda a Frey Matthew Festing (Casa Real) © Proporcionado por Vanitatis Felipe VI saluda a Frey Matthew Festing (Casa Real)

En el consejo directivo de la Asamblea Española de la Orden de Malta se encuentran señalados nombres de la aristocracia: el conde de Villalcázar de Sirga, el conde de Orgaz, el marqués de Campo Real, la condesa de Villaflor, la duquesa de Maura, el conde de Santa Olalla, el marqués de Amurrio y la condesa de Rodezno, un hermano del ministro de Cultura y un miembro del señorío de los Coello de Portugal, entre otros. ¿Quién puede ser miembro de la Orden de Malta y a qué se dedican? Nos responde Jean-Marie Musy, embajador de la Orden en España: “Entre sus 13.500 miembros y más de 100.000 colaboradores, perteneciendo a muchas nacionalidades y categorías sociales, hay naturalmente representantes importantes del mundo de hoy y de ayer, pero se trata de una minoría. No comunicamos listas [de personajes], ya que este tipo de publicidad nos interesa menos que la información sobre nuestros proyectos humanitarios en los cinco continentes. Cada católico dispuesto a dedicarse a la ayuda de los demás (enfermos, discapacitados, pobres) puede entrar en la Orden después de unos años de prueba, durante los cuales tendrá que dar muestras de su implicación y trabajo en nuestros proyectos locales o internacionales”.

En efecto. Como bien dice su embajador en España, la Orden de Malta es la ONG más longeva de la Historia: coordina a 25.000 médicos y enfermeras, tiene 80.000 voluntarios y entre sus joyas está el hospital de San Juan Bautista en Roma y la maternidad de la Sagrada Familia en Belén. La Orden se financia a través de la cuotas de sus miembros, de generosas donaciones y cada embajador mantiene la sede con su fortuna personal. Católica hasta la médula, sus miembros “están dedicados al ejercicio de las virtudes y caridad cristiana y solo se es admitido por invitación, entre personas de moralidad intachable y práctica católica”, según rezan sus estatutos.

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