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Así es la Rusa, la extravagante mujer que iba de copiloto en el Ferrari de Alfonso Rus

Vanitatis Vanitatis 26/01/2016 Mayka Paniagua

Dicen que Begoña Ricart rompe con el significado de la expresión 'una imagen vale más que mil palabras'. Y se lo vamos a explicar. Habrán visto las numerosas fotografías que existen de la esposa de Alfonso Rus, exalcalde Xátiva y presidente de la Diputación de Valencia detenido este martes en una operación anticorrupción y a la que todos conocen como la Rusa. Flequillo interminable. Ojos rasgados y muy maquillados. Grandes pendientes. Ostentosos complementos. Trajes ceñidos y de colores fuertes. Melena cardada y rubio platino teñido al más puro estilo de Las Supremas de Móstoles, de quienes se ha confesado fan en numerosas ocasiones. Su estilo es extravagante. Estrambótico. Estos son los calificativos que escuchamos cuando preguntamos por ella a personas que la conocen.

Begoña Ricart y Alfonso Rus, en un acto del partido (Flickr del PP) © Proporcionado por Vanitatis Begoña Ricart y Alfonso Rus, en un acto del partido (Flickr del PP)

Begoña es la única autora de sus estilismos. Encarga a una modista los trajes que ella misma diseña. Se dice que le gustan las marcas de lujo que ve en las revistas de moda o en desfiles. También se ha escrito que ha acudido a la tienda taller que tiene la conocida diseñadora Amparo Chordá en Valencia. “La conocí en Tendencias (una feria valenciana). Es encantadora y muy simpática. Me dijo: ‘Me encanta lo que haces’, pero nunca ha comprado en mi tienda ni le he diseñado ningún vestido. Mis tejidos son muy cuidados y mis diseños elegantes”, dice la diseñadora cuyos vestidos han desfilado en Nueva York.

Pero en Begoña solo es excesiva su imagen. Según fuentes políticas, “es una mujer discreta, simpática, siempre saluda y siempre tiene una sonrisa en la boca. Todo lo contrario que su marido, grosero y brusco”. ¿Quién no recuerda algunos de los exabruptos de Rus? Llamó 'gilipollas' a los profesores que utilizaban expresiones valencianas o 'burros' a los vecinos de Xátiva cuando le revalidaron en el puesto por haber creído su promesa de hacer llegar la playa a la localidad.

Begoña Ricart y Alfonso Rus en un acto del PP (Flickr del partido) © Proporcionado por Vanitatis Begoña Ricart y Alfonso Rus en un acto del PP (Flickr del partido)

De la tienda de ropa a primera dama

Begoña es hija de una familia acomodada y tradicional. José Ricart, su padre, era un agricultor con muchos terrenos y un almacén que cultivaba y vendía el producto por excelencia de la tierra: las naranjas. Su destino se cruzó con Alfonso, un joven espontáneo y un tanto brusco, del que ya no se separó. Ama de casa, sin estudios, mientras Rus hacía carrera política en el consistorio ella se puso al frente de Stefano Russini, un 'comercio de ropa' (que no tienda de moda) en el que se vendían trajes de diseño italiano y confección china ideado en 2003 por Rus y Emilio Llopis.

El matrimonio en los toros (Flickr del PP) © Proporcionado por Vanitatis El matrimonio en los toros (Flickr del PP)

Begoña también ejerció de primera dama al estilo Viri: muy discreta. Sí, es cierto. Su presencia llama la atención, pero nunca hacía nada para cobrar protagonismo. “Le acompañaba a todos los actos, pero siempre en un segundo plano. Tenía un perfil muy bajo”, aseguran estas mismas fuentes. Sin declaraciones. Sin protagonismo. Recuerdan en el ayuntamiento su habitual presencia en los actos de cuestación contra el cáncer sentada en la mesa presidencial o en los actos falleros. Con la misma discreción se trasladó a Valencia mientras Rus presidía la Diputación. No hacía corrillos políticos. No se le recuerdan especiales amistades con otras 'mujeres de' y prefería acudir a actos más sociales como desfiles de moda.

Dejó la tienda en manos de su hija Bárbara y de su marido, Elio Boils (aficionado a la marca Ducati y a quien su suegro le dio empleo en la empresa Imelsa, que se investiga desde el pasado mes de mayo). Dicen que los trajes son sencillos y cómodos y se vendían a buen precio. “Siempre han tenido dinero: les ha tocado la lotería varias veces”, dicen en el pueblo. Ella pilota un Mercedes SLK más discreto que el Ferrari que conduce su marido (y que dejó de llevar al ayuntamiento, aunque se dice que acudió a recoger con él al aeropuerto al propio Mariano Rajoy) o el Porsche de su hija Bárbara.

Cuentan que cuando en una ocasión Rus eligió como destino de vacaciones el Caribe, pese a que ella prefería un destino en el Mediterráneo, la compensó llevándola a Jerusalén cuando fue invitado a las Jornadas de Ciudades Históricas del Mediterráneo. Ahora espera en su domicilio el destino judicial de aquel joven abierto del que se enamoró.

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