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Bosé: "Bimba tiene un valor admirable. Toda nuestra familia está al cuidado de ella"

Vanitatis Vanitatis 21/10/2016 Jose Madrid

Es abrumadoramente alto, estrictamente puntual, estrecha la mano de forma enérgica y, a sus 60 años, sigue teniendo esa mirada profunda que enamoró a varias generaciones de españoles y españolas. A estas alturas, Miguel Bosé se puede considerar, sin miedo a la hipérbole, leyenda viva de este país. El cantante y actor se ha citado con Vanitatis en un restaurante del barrio de Huertas para hablar de la Gala Sida, que ha traído a Madrid en su labor de director de la misma y embajador de la fundación. El evento, que se celebra el próximo 22 de noviembre, es y debe ser el 'leitmotiv' de la conversación. Son las reglas que ha de respetar el redactor pero, pese a ese 'cascarón' del que él mismo habla a lo largo de la charla, Bosé es capaz de saltarse su férrea autoprotección para hacer comentarios 'ad hoc' sobre la vida, los amigos, los inicios de su carrera, su familia o la enfermedad de su sobrina Bimba.

Nos recuerda, tras mostrar su optimismo sobre este último tema, que el de Bimba no es el primer caso de cáncer en su familia. “Somos discretos los unos con los otros, pero nunca olvidamos que somos un clan. Los clanes actúan con absoluto blindaje y absoluta solidaridad con la persona afectada. Estamos todos ahí cuando ella nos necesita. Nos turnamos y nos dividimos los tiempos y las tareas. Hay que decir que Bimba es admirable porque estas enfermedades te sacan un valor determinante. Ella tiene ese valor que puede cambiar la dirección de las cosas”, asegura con templanza. Hijo de Luis Miguel Dominguín y Lucía Bosé, su familia es un eje importante de la conversación, ya que sale a relucir en momentos muy puntuales, incluso cuando le recordamos sus inicios musicales o su amistad de aquella época (los 70) con la fallecida cantautora Cecilia. “Su muerte fue la primera gran tristeza de mi vida por la sensación de haber perdido a un personaje de los que jamás tendrían que irse, con una preparación única porque hablaba hasta mandarín. Cuando todo el mundo me consideraba un niñato de 19 años 'hijo de'; cuando era muy denostado por la crítica, que me consideraba de tercera, ella siempre estuvo ahí”.

Miguel Bosé en una imagen de Vanitatis (Foto: Enrique Villarino) © Proporcionado por Vanitatis Miguel Bosé en una imagen de Vanitatis (Foto: Enrique Villarino)

A mediados de aquella década, Bosé era un espécimen único, un efebo de androginia llamativa, una especie de adolescente salido de una película de Visconti que movía a hordas de fans y cantaba 'Linda' a una nueva generación de adolescentes. “Gracias a mi familia era una de las pocas personas con tanto acceso a la cultura y a viajar. Era un privilegiado que se codeaba con personajes que estaban integrados en mi normalidad pero que eran extraordinarios. Eso me daba problemas, me hacía sentir acomplejado. Yo quería ser normal y no lo era. Para mí tener todo lo que tenía era como una maldición, hasta que he ido asumiéndolo y haciéndolo parte de mí a través de la música y de otras cosas. En este país, que es de una enorme crueldad, el que seas mono, guapo y objeto del deseo de hombres y de mujeres, que además tengas cultura o educación… ¡Es demasiado! Ortega y Gasset lo resumía muy bien con aquel diálogo: “¿Pero usted quiere lo que él tiene para usted? Y la réplica era: “No, ¡lo que quiero es que no lo tenga!”, cuenta al recordar las zancadillas que asegura le pusieron por marcar la diferencia en un país en plena ebullición política y social, pero con muchos resquicios del ayer.

Miguel Bosé en una imagen de Vanitatis (Foto: Enrique Villarino) © Proporcionado por Vanitatis Miguel Bosé en una imagen de Vanitatis (Foto: Enrique Villarino)

Sin embargo, lo que ha movido a ofrecer una entrevista a alguien tan privado, a un hombre al que no le duelen prendas a la hora de cortar preguntas personales, es el sida. Para él, es muy placentero luchar por que se siga investigando (“Mi sueño es poder decir que la vacuna contra el sida es española”, dice un par de veces) y enfrentarse a la realidad de una enfermedad que, tristemente, aún no es historia pasada. “A nuestra generación, el sida nos cortó los pies; nos cortó las relaciones sexuales y el amor. Te enamoras de alguien, sabes que te vas a acostar con esa persona y piensas que eso puede tener consecuencias, por lo que todo desemboca en una enorme soledad emocional. Aquello supuso más de una década de miedo”, asegura rememorando los 80 e indicando que la prevención y la recaudación de la gala que promueve es fundamental. “En estos años hemos recaudado más de 3 millones y medio de euros. Este año debemos recaudar más aunque tengamos menos mesas”.

Además, resalta lo importante que es que la causa se mediatice. “Terminando la gala del año pasado yo propuse a la fundación viajar, ya que había ciudades que estaban levantando la mano para acoger el evento. Trasladarlo a Madrid es mediatizar la causa y de rebote hacer que haya más información sobre la enfermedad con la ayuda de los medios y las 'celebrities'. También es importante a la hora de la recaudación. A los ejecutivos y sus señoras les encanta estar con Elena Anaya, Laura Sánchez… Y nosotros hablamos de la causa con ellos, que nos apoyan económicamente”.


Su implicación es total no solo por el carácter solidario que siempre ha caracterizado a su 'clan', sino porque la enfermedad le afectó de forma personal. Y no solo por ver cómo destruía a muchos de los de su generación. “Yo fui 'acusado' de tener sida dos veces y una de ellas incluso me mataron. A mí este problema me tocó a nivel personal y en aquel momento la sociedad era peor que la enfermedad, porque esa sociedad te daba de lado. Además, fue una enfermedad que les vino muy bien a los sectores más represores porque les tocaba a los homosexuales o drogadictos. Y eso ellos lo consideraban un castigo divino”, critica duramente. Sin embargo, en Bosé prevalece el optimismo por encima de los titulares engañosos: la finalidad solidaria de la gala y de su labor. Lo demuestra cuando se le ilumina la cara a la hora de hacer recuento de los premios que entregarán en esta edición. “Este año le damos el premio al doctor Douglas Richman, que es el primero que estudió la enfermedad, y a Room Mate Hotels por su campaña 'Time to act. Room to help', con la que han recaudado más de 50.000 euros. El año que viene estamos planteando dar cuatro premios en lugar de dos. Toda la recaudación va hacia la investigación”.

© Proporcionado por Vanitatis Miguel Bosé en una imagen de Vanitatis (Foto: Enrique Villarino) © Proporcionado por Vanitatis Miguel Bosé en una imagen de Vanitatis (Foto: Enrique Villarino)

Este 'bandido' que desde pequeño estuvo rodeado de personajes como Hemingway, Orson Welles o Juan Antonio Bardem se va del restaurante igual que llegó, abrigado hasta el cuello y con una cordialidad que parece de otros tiempos. Lo que no es de otros tiempos es la lucha contra el sida, la única capaz de sacar de su escondite y privacidad a esta 'águila real' que, muy de cuando en cuando, rompe su duro cascarón para intentar hacer este mundo un poco mejor.

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