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Cómo preparar al hermano mayor para la llegada de un hermanito

¡Hola! ¡Hola! 24/02/2016 hola
© Proporcionado por Hola

Cuando Disney estrenó la película 'Inside Out' el año pasado, el título pasó a ser uno de esos filmes 100% made in Pixar, que se cuelan inmediatamente en el corazón de los niños, a pesar de tocar uno de los temas más delicados y de los que más nos cuesta hablar a los mayores: latristeza infantil. No es algo nuevo: con 'Up', la factoría de animación ya había explorado el duelo y el dilema de hacerse mayores, y con 'Brave', los nuevos roles femeninos donde no todas las princesas buscan un príncipe azul. 'Inside Out', además, partía de una situación muy habitual: uncambio vital que trastoca por completo el universo del niño, y que, si no se gestiona bien, puede desembocar en esa tristeza que tanto cuesta procesar a los padres.

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Pero, ¿por qué nos cuesta hablar de la tristeza infantil? ¿Y cómo podemos preparar a los niños para un cambio importante? "Los cambios de etapa vital son ciclos naturales de la vida y muchas veces requieren de una adecuada gestión emocional para poder afrontarlos", explica Verónica Rodríguez Orellana, terapeuta y directora de Coaching Club. "En los niños y en los adultos estos cambios influyen en la vida personal y también se reflejan en la vida profesional; en los niños, en el colegio". Algunos ejemplos de cambio vital en los niños serían el pasar del gateo a caminar, cuando los niños dan el salto del jardín de infancia a Primaria, la temida mudanza, un cambio de 'cole', el fallecimiento de una persona cercana, o lallegada de un nuevo hermano a la familia.

Es precisamente este último caso el que genera más desconcierto en los papás y mamás, que a menudo tienen que dividir sus emociones entre la ilusión de tener un nuevo bebé en casa, y la preocupación por cómo afectará este cambio al hermano mayor. Al contrario que el resto de escenarios, la llegada de un hermanito puede crear una separación emocional entre padres e hijos, que procesan la noticia desde dos puntos de vista diferentes y a menudo opuestos.

"En los cambios de etapa vital, las emociones funcionan como informantes de lo que sucede, como la alegría, la gratitud, la confianza o la solidaridad, y naturalmente son emociones agradables", explica Verónica. "Otras nos informan acerca de algo que nos falta, como la tristeza, el miedo, la envidia o la culpa. Estas emociones son, sin duda, dolorosas, y solemos llamarlas 'negativas', cuando en realidad no lo son". Todas las emociones dolorosas, puntualiza, son en realidad valiosísimas señales que nos remiten a problemas que estamos experimentando. "Por ejemplo, la tristeza se define como una emoción universal porque todos los adultos y niños la hemos experimentado".

"Es muy común que los adultos nos empecinemos en que los niños deben ser seres extraordinariamente alegres; en muchas ocasiones no les permitimos que vivan con tranquilidad su momento de tristeza. La buena calidad de vida del niño no depende sólo de las capacidades que haya dentro de cada 'peque', sino de la forma en que les enseñemos a utilizarlas". Es decir: guiarles para que sepan identificar las diferentes emociones, incluidas las mal llamadas 'emociones negativas', para que aprendan a vivirlas y experimentarlas, y puedan asimilarlas poco a poco.

CÓMO GESTIONAR LA LLEGADA DE UN NUEVO HERMANO

"Con la llegada de un nuevo hijo a la familia, la mayor dificultad para el niño es aceptar que ocupará el papel de hermano mayor, y que dejará de ser el centro de la escena familiar. Inicialmente, lo más complejo y doloroso es aprender a compartir a mamá y a papá". Sin embargo, aquello que puede convertirse en una desventaja puede a la vez proporcionar ciertos privilegios al pequeño, relacionados con la nueva posición que adquiere dentro del núcleo familiar. "Todo depende de la actitud que empleen los padres. Una recomendación importante es mostrarle al hijo mayor que ese nuevo hermano no va a quitarle el espacio que le pertenece a él; que cada hijo tiene un lugar y ese lugar no es intercambiable".

Algunas pautas para los papás y mamás que estén preparando la llegada de un nuevo miembro a la familia:

1. APRENDER A GESTIONAR EL TIEMPO: "Ayudar al niño a darse cuenta de que él va a ser el más grande, y que podrá hacer un montón de cosas que el hermanito aún no, tratando de incluir al hermano mayor en tareas que puedan acercarlo al bebé, dedicando tiempos exclusivos para cada uno".

2. PACIENCIA: "No es un proceso sencillo, lleva tiempo, y no se puede exigir al niño que, instantáneamente, 'quiera' a su nuevo hermanito. Lo lógico es que se de un proceso de adaptación, lento, con idas y venidas entre un gran amor y un 'odio' natural. Que el niño pase de la indefensión a sentirse un superhéroe. Todas estas sensaciones y cambios son normales, como en todos las relaciones humanas donde están en juego el amor y la necesidad de no perderlo".

3. ACEPTACIÓN: "Es recomendable que los padres abran un espacio para expresar estos sentimientos". Por ejemplo, facilitando situaciones como estas:

  • Entiendo que estés preocupado porque mamá no juegue todo el tiempo contigo, pero quiero que sepas que te quiero mucho y que pienso en ti.
  • Te propongo jugar a algo, en cuanto el bebé se duerme jugamos juntos, ¿sí?
  • ¿Qué te apetece comer? ¿Me ayudas a preparar algo rico?
  • Sé que has tenido que esperar, pero mamá también tenía muchas ganas de estar contigo a solas. ¡Ahora es el momento!

"Se trata de garantizar al niño que el amor no está en juego, y que mamá está igualmente atenta y disponible, aunque no pueda estar tanto tiempo como antes con él y en el momento exacto que demande".

4. CUIDAR LO QUE SE DICE: "El desequilibrio que produce un cambio de este tipo puede traer asociadas algunas frases o actitudes hacia los niños mayores que no hacen más que incrementar su sensación de pérdida. Por ejemplo, las comparaciones o burlas refiriéndose al hijo mayor cuando intenta parecerse al bebé como 'pareces un bebé', o 'mira lo que estás haciendo, eres aún más pequeño que tu hermano'. Los hermanos mayores muchas veces quieren copiar o recuperar conductas de bebé para identificarse con el lugar que ya no tienen. En ese juego de rol es imprescindible no poner juicios de valor con frases como 'ya no eres un bebé, pareces tonto con el biberón de tu hermano, te has hecho pis y ya no eres un bebé', etc."

5. SER MAYOR NO SIGNIFICA SER MÁS RESPONSABLE. "Es importante que los padres comprendan que no es ni bueno ni malo ser el mayor, tan sólo se trata de aceptar que es un nuevo rol que merece ser vivido con todos sus matices, y que en ningún caso debemos impregnarlo de una responsabilidad extrema, que no sea adecuada al tiempo y maduración del niño".

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