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Cómo ser mamá, desde el punto de vista de 16 madres 'imperfectas'

¡Hola! ¡Hola! 27/10/2016 hola

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© Proporcionado por Hola

El miedo que dan algunas cosas cuando nos llevamos a un bebé por primera vez a casa es algo común y universal, que en los últimos años se ha hecho un poquito más acusado por diferentes motivos. "Si te dicen que puedes saltar un gran charco de dos formas, 'a pelo', o cogiéndote yo con una cuerda, jamás lo harías sin mí", nos explicaba Maite Navarro, matrona en el hospital Sanitas La Zarzuela, al preguntarle por el primer baño del bebé. Ya entonces, Maite hacía extensible esta barrera mental a otros momentos de la maternidad, incluido el parto. "Si no valoras que existe esa cuerda, saltarías perfectamente tú sola. En el momento que sabes que esa cuerda existe, dejas de hacerlo".

"La mujer tiene que tener claro que el instinto y sentido común le llevarán siempre a buen puerto. El problema de la cultura del miedo en la que vivimos hoy es que muchas madres son hijas únicas, no tienen hermanos y a veces no tienen primos. Si con 40 años el primer recién nacido que coges en brazos es el tuyo, eso es un drama". Hoy en día, además, no existe una cultura de crianza tan extendida como la que existía antes. "Los niños están súper protegidos y se les recluye para cambiarles, para darles de comer... Los demás no ven cómo lo haces y tampoco pueden aprender de ello".

Un tercer culpable de esta disonancia entre expectativas y realidad de la maternidad es en el que ha fijado su atención la periodista Alicia Van Assche quien, arropada por un buen número de amigas, todas ellas mamás, acaba de editar un libro en el que cuenta historias reales sobre la maternidad, que se alejan mucho del escenario un tanto aséptico que muchas veces plantean los libros y las revistas sobre la familia y el embarazo.

"Cuando me quedé embarazada compré varios libros de embarazo que hablaban de situaciones y mujeres perfectas donde yo no me veía reflejada en absoluto. Hablando con una amiga de los miedos y los momentos de soledad, me comentó que era algo habitual pero que nadie hablaba de ello". Fue entonces cuando surgió la idea de relatar la experiencia de la maternidad en Livin'lavidamadre, el título que finalmente recoge 16 historias reales de madres 'imperfectas', que intentan cada día conciliar su vida laboral y personal "sin adornos y con mucho humor".

"Queríamos que nadie más se sintiese rara; mostrar la maternidad desde un punto de vista positivo, emotivo, pero sin paños calientes. Queríamos hablar de los problemas de pareja y de la conciliación laboral. Así que nos lanzamos al vacío, a contarlo tal y como lo sentíamos". Dicho y hecho: el libro abre con la experiencia de embarazo y parto de la propia Alicia, contada en primera persona. Desde los momentos de duda y miedo vividos por separado y en pareja, hasta cómo el parto puede llegar a prolongarse durante casi una semana con contracciones que no parecen llevar a ningún sitio, o la intensa felicidad que supone el tener al bebé encima por primera vez.

¿CUÁL ES LA PRINCIPAL DIFERENCIA ENTRE UNA MADRE 'DE LIBRO' Y UNA REAL?

"Las madres reales creen poder con todo: con la organización de una familia, con mantenerse en plena forma, con seguir teniendo su espacio y momentos para una misma, con la casa, con darlo todo en el trabajo para que no se note que una está sin dormir...en definitiva, con todo", explica Alicia. "Las madres reales terminan por estar superadas porque van a dos ruedas, y tienen la sensación de que todo lo hacen a medias. En libros y revistas aparecen madres que salen sin barriga del hospital, divinas y maravillosas, sin ojeras y en casas ordenadas e impecables, donde todo está bajo control. Nada que ver con la realidad".

La descripción seguro que resuena en los oídos de muchas mamás que se han visto alguna vez frustradas ante el reto que supone llegar a hacer todo lo que haríamos normalmente antes de quedarnos embarazadas, con el añadido de un bebé recién nacido, al mismo tiempo que se dominan los aspectos completamente nuevos de esta 'maternidad ideal' en la que hay que saber de todo: desde decorar la habitación infantil en tonos neutros que vayan con la paleta de moda, hasta recuperar la figura en tiempo récord o conocer las propiedades nutricionales de todos los alimentos. Todo ello, además, debe quedar pulcramente reflejado en Facebook e Instagram.

"Las redes sociales son un reflejo de la idea con la que hemos crecido: que tenemos que ser buenas profesionales y criar a nuestros hijos como lo hicieron nuestras madres, a pesar de que ellas no trabajaban; eso es harto difícil", explica Alicia. "No puedes llegar de trabajar a las ocho y pretender hacer un guiso como el que hacía tu madre. Nos han vendido que podemos hacerlo todo, y que hombres y mujeres estamos en igualdad de condiciones, pero no es cierto ni lo será mientras las politicas de conciliación laboral sean prácticamente inexistentes".

LA CONCILIACIÓN, UN PROBLEMA REAL PARA LAS MAMÁS

El tema de la conciliación es una de las espinas centrales de este 'manual' para mamás 'imperfectas', que deja claro por qué no hay que obsesionarse con la idea de llegar a todo. "En España puedes hacer carrera hasta que eres madre; después, ni siquiera multiplicándote consigues que tu maternidad sea un aspecto a valorar". Según coinciden muchas de las historias de Livin'lavidamadre, convertirse en madres es algo que tiende a verse bajo una luz negativa en el entorno laboral, y, muy especialmente, en los puestos que conllevan una cierta responsabilidad. "Es el momento de hablar de ello, aunque sea con humor, porque si no hacemos ruido las cosas nunca van a cambiar".

"El acoso laboral es un hecho en la carrera de muchas de las mujeres de Livin'lavidamadre. Desde una llamada el mismo día del parto en la que te despiden, hasta el tener que cambiar de sector porque hay profesiones que son directamente incompatibles con la maternidad, pasando por la penosa vida de la madre autónoma, que hace malabares para criar a sus hijos intentando que no disminuya la calidad de su trabajo". Las mamás que aparecen retratadas en el libro a menudo le roban horas al sueño, a los fines de semana, trabajan en el parque y en la sala de espera del médico.

"Los horarios de trabajo y las políticas laborales no contemplan la igualdad entre hombres y mujeres. Mientras esto no cambie, nuestros hijos seguirán creciendo en una sociedad donde la mujer sale perjudicada", explica Alicia. Un primer paso para mejorar la situación según esta autora sería igualar las bajas de maternidad y paternidad, y hacerlas obligatorias. "Así se valoraría unicamente el perfil profesional al contratar a un hombre o una mujer, y el padre entendería mucho mejor a la madre; ambos pasarían por lo mismo y sabrían que tenemos el mismo grado de responsabilidad en la crianza de nuestros hijos".

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