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Camila Alves: otra supermamá con una línea de productos 'baby' de origen orgánico

¡Hola! ¡Hola! 16/06/2016 hola

http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016061686521/camila-alves-comida-organica-bebes/0-372-875/ninos-camila-01-c.jpg © Proporcionado por Hola http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016061686521/camila-alves-comida-organica-bebes/0-372-875/ninos-camila-01-c.jpg http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016061686521/camila-alves-comida-organica-bebes/0-372-876/ninos-camila-02-a.jpg © Proporcionado por Hola http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016061686521/camila-alves-comida-organica-bebes/0-372-876/ninos-camila-02-a.jpg

Camila Alves es una mamá todoterreno: modelo, mamá a tiempo (casi) completo de tres niños y ahora también empresaria. La top brasileña ha seguido los pasos de otras celebrity moms que en años recientes han destinado parte de su tiempo a proyectos paralelos, relacionados con el cuidado de los niños y el universo infantil. Su idea: Yummy Spoonfuls, una línea de alimentos para bebés, sin aditivos ni concentrados, y de origen completamente orgánico, que ha lanzado en colaboración con la chef camerunesa Agatha Achindu. Se comercializa en Estados Unidos desde este mes de junio y ella misma ya se ha atrevido con algunas de las porciones individuales, como se aprecia en la imagen.

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La línea de alimentos baby de Camila Alves se parece mucho, al menos sobre el papel, a The Honest Company, la empresa de productos 'eco' de Jessica Alba, que incluye desde pañales repetuosos con el medioambiente hasta jabones sin parabenos y fragancias sintéticas; al igual que en el caso de la modelo, The Honest Company surgió después de que la actriz tuviese a su primer bebé. Y aunque no son exactamente lo mismo, la línea de Camila Alves también se centra en el cuidado de los niños, no tanto por fuera, sino por dentro: los alimentos están inspirados en la infancia de la modelo, que discurrió en la granja de sus padres en Brasil. "Cuando tuve a mi primer hijo", explicaba recientemente a la revista 'People' tras el estreno de su nueva aventura, "intenté preparar todas sus comidas desde cero, cada día. Y enseguida me frustré por la cantidad de tiempo y trabajo que requiere hacer estas papillas para bebé en casa".

Aunque en España la conocida como dieta mediterránea debería cubrir, si se sigue al pie de la letra, todas las necesidades nutricionales de los niños, el boom de los alimentos orgánicos no se vive de la misma manera que en otros países europeos, como Alemania o el Reino Unido. De hecho, España es el primer productor de productos ecológicos de la Unión Europea, pero somos quienes menos los consumimos: casi todo se exporta y, tal y como explicaba la directora de la feria BioCultura, Ángeles Parra, a EFE hace dos años, los españoles no nos gastamos más que 20 € por persona y año en este tipo de productos. Quizá sencillamente porque no conocemos en qué consisten (existe un gran debate en torno a ellos) ni, lo más importante, si son o no más benficiosos para los niños. Una miniguía para inexpertos: las tres etiquetas más habituales, 'ecológico', 'bio' y 'orgánico' no son idénticas, aunque pueden funcionar como sinónimos porque todas hacen referencia al origen de los alimentos, tanto en ganadería y productos lácteos como en agricultura. En estos alimentos va implícito que no se han utilizado pesticidas, sustancias químicas ni transgénicos, y para reconocerlos es fundamental fijarse que llevan el etiquetado correcto, incluyendo una referencia al organismo de control encargado de certificarlos.

Al margen del impacto que puedan tener en el medioambiente (en torno al que también existe cierta controversia: frente a una menor contaminación del suelo en este tipo se producción, están quienes se posicionan en contra de que un producto supuestamente ecológico viaje desde por ejemplo España hasta Dinamarca), que podemos inculcar a los pequeños grandes ciudadanos del futuro en casa, una cuestión fundamental es si lo productos orgánicos tienen o no un impacto definitivo en la salud de los niños. Como frente a cualquier producto procesado, que incorpore azúcares o almidones, un producto natural siempre ganará a uno industrial, y de ahí que los expertos en alimentación infantil sigan hablando con tanta insistencia de la necesidad de cambiar la dieta de los niños españoles, cada vez más anclada en los alimentos industriales, por platos y snacks que se preparan en casa.

"Hoy en día se utilizan diferentes términos en pos de informar sobre los diferentes alimentos que hay en el mercado, de forma poco concreta y muchas veces errónea", explica Yolanda Sala, vicepresidenta de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas. "Los alimentos llamados ecológicos, un concepto a veces utópico, no siempre son sostenibles, ni tampoco existen argumentos concluyentes que permitan afirmar de su mayor poder nutricional". Según ella, en los alimentos no sólo influye su producción, sino también los procesos de transporte, conservación y utilización. "Además, no siempre son asequibles para toda la población". Una alternativa sería la llamada producción integrada, a medio camino entre la agricultura ecológica y la industrial, que permite el uso de algunos abonos y pesticidas. "Es una producción a desarrollar por su calidad, proximidad y por el hecho de que se apliquen procesos repetuosos con el medioambiente".

¿PODEMOS LLEVAR UNA VIDA SANA SIN PRODUCTOS 'ECO'?

"El menú familiar debe ser adecuado a todos los miembros de la familia", puntualiza Yolanda, "para que proporcione los nutrientes necesarios, y en su cantidad adecuada. Ha de ser equilibrado, variado, apetecible y llevar cocciones esmeradas. El estilo de vida saludable no sólo está ligado a la alimentación si no también a una higiene y hábitos de vida".

¿Y qué pasa con los bebés? Los miembros más pequeñines de la familia requieren un esfuerzo extra en el terreno de la alimentación (como en muchos otros), al llevar ritmos distintos a los del resto de la familia, y también tener unas necesidades nutricionales distintas. De ahí la popularidad de los potitos, la versión indutrial de los purés que toman muchos bebés, y que en el caso de la línea de productos baby de Camila Alves no sólo es orgánica sino que viene en su mayor parte congelada al no contener conservantes. Sin embargo, según la nutricionista, no pasa nada por fiarse de los procesos de control de calidad de la industria.

"Hay que ser muy prudentes en la alimentación infantil por debajo del año de vida", explica Yolanda. "No sólo es importante la trazabilidad de los alimentos que consume el bebé, sino que es fundamental establecer cómo se incorporan los alimentos del bebé a su alimentación; seguir una progresión según tipos de alimentos y gramajes, que esté marcada por los profesionales, para impedir problemas graves de intolerancias o de alergias prematuras". Cualquier producción de potitos ha de sufrir una serie de procesos, a veces industriales, que aseguren una higiene escrupulosa de estos, y que no puedan generar intoxicaciones alimentarias. "La industria se rige por una legislación muy estricta que previene exceso o defectos de determinados ingredientes y nutrientes", puntualiza.

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