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Carmen Martínez Bordiú, Nieves Álvarez y Nuria González: las 3 edades del bótox

Vanitatis Vanitatis 21/12/2015 Carmen Raya

Ya lo decía Yola Berrocal, polifacético ser, cuando se postuló como alcaldesa de Marbella: ¡A por el Votox! Puede que su eslogan parezca fácil, vacío y frívolo, pero no lo es. Yolanda del Prado Pascual Berrocal es sabia, lo demostró leyéndose el libro de José María Aznar y yendo a la tele a contarlo. Solo ella y ASnar (como le llamaba Bush junior) sacaron pasta con ese libro. 

La ex Sex Bomb tenía razón; llega un momento en la vida de toda mujer y de todo hombre en el que te planteas luchar contra la madre naturaleza y no envejecer. Una guerra perdida de antemano, aunque se puede ganar alguna que otra batalla, todo depende de a qué edad empiece uno a recauchutarse. He aquí algunos ejemplos:

Nieves Álvarez y su cara © Proporcionado por Vanitatis Nieves Álvarez y su cara

Para prevenir como Nieves Álvarez (41)

Da igual lo estupendo que esté uno, la genética privilegiada con la que esté dotado o los baños de agua bendita y leche de burra que se dé. El invierno llega aunque no quieras. Por eso, durante el otoño, que viene a ser rondando los 40 años, uno tiene que contarle ya a las amigas que se ve mayor, que quiere salvar los muebles… En definitiva, pedirles que le recomiende un buen 'pinchabótox', ¿se dice así? Se suele tomar conciencia de esta cuesta abajo cuando uno se divorcia y se da cuenta de que es lo suficientemente joven para seguir en el mercado, pero lo suficientemente mayor para estarlo eternamente. 

Para curar como Nuria González (53)

En ocasiones no reparas en que hay que prevenir para curar y… acaba llegando Paco con las rebajas. Nos ha pasado a todos, quién no se ha dejado para el último día antes del examen dos temas, que quien dice dos temas dice la asignatura entera… o ha apurado tanto en la cama que tiene que elegir entre desayunar o ducharse para no llegar tarde al curro. Yo elijo ducharme no porque sea muy limpia, sino porque desayuno en el trabajo. El caso es que en ambas ocasiones hay salvación: en una te pasas la noche en vela estudiando o haciéndote chuletas, y en el otro te coges un taxi y llegas a tu hora y oliendo mejor. Te sale más caro que el metro pero no te despiden, compensa. Moraleja: hay solución para todo en esta vida.

Este es el caso de Nuria González © Proporcionado por Vanitatis Este es el caso de Nuria González

Esto ocurre cuando llegas a los cincuenta sin haberte tocado la cara, mejor dicho sin que te la haya tocado el … cómo se dice, ¡ah sí!, ¡el pinchabótox! Pincharse a uno mismo es peligroso, a no ser, ojo, que seas diabético. A esta edad, o un poco antes o un poquito después, es cuando nos entra el miedo al pensar que nunca recuperaremos el graciejo y la elasticidad facial de los 25. La cosa empeora si te casaste con alguien mayor y anteriormente divorciado porque te empiezas a comer el tarro pensando que te dejará por alguien más joven que tú. Que, oye, puede que no, pero lo mismo has sido solo un alto en su camino. Tranquilo, aún estás a salvo de salvar lo que queda, incluso de recuperar algo de elasticidad.

De perdidos al río, el caso de Carmen Martínez-Bordiú (64)

No, lo de 'más vale tarde que nunca' no sirve en estos casos. Si traspasas la sesentena sin haber pasado por el taller de inyección, no esperes recuperar el tiempo perdido. En el mejor de los casos acabas pareciendo un travesti, que no es lo que buscas, pero a quién no le gusta un travesti. 

Carmen Martínez-Bordiú e Isabel Preysler, dos jovenzuelas en la portada de 'Hola' © Proporcionado por Vanitatis Carmen Martínez-Bordiú e Isabel Preysler, dos jovenzuelas en la portada de 'Hola'


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