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Cinco formas de llevar un cárdigan (y no parecer tu abuelo)

Logotipo de Vanitatis por Juanjo Madrigal de Vanitatis | El cárdigan. Esa prenda. Esa pieza que causa rechazo de entrada y a la que acogerse cuando en la oficina se han pasado con las frigorías del aire acondicionado. Su versatilidad no solo te saca de un apuro friolero. También merece que se le dé el lugar que le corresponde. El de cierre perfecto a estilismos con más o menos formalismo. La amplia gama de patrones y formas la convierten en un básico socorrido. Aquí, en sus colores más básicos y en la infinidad de formas de combinarla. Foto: Marks and Spencer.

Con vistas al otoño

El cárdigan. Esa prenda. Esa pieza que causa rechazo de entrada y a la que acogerse cuando en la oficina se han pasado con las frigorías del aire acondicionado. Su versatilidad no solo te saca de un apuro friolero. También merece que se le dé el lugar que le corresponde. El de cierre perfecto a estilismos con más o menos formalismo. La amplia gama de patrones y formas la convierten en un básico socorrido. Aquí, en sus colores más básicos y en la infinidad de formas de combinarla. Foto: Marks and Spencer.
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