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Cuando los abuelos viven lejos de los niños

¡Hola! ¡Hola! 17/02/2016 hola
© Proporcionado por Hola

Los movimientos migratorios se han convertido en algo habitual entre los papás y mamás jóvenes: lo que antes era separarse de los abuelos de los niños por unos cuantos kilómetros, hoy en día esa cifra puede alcanzar los miles, a veces con varios husos horarios de diferencia. Algo que afecta a muchas parejas internacionales, que a menudo tienen que dividirse las vacaciones y las cenas de Navidad entre una rama de la familia y la otra, pero también de quienes deciden marcharse a vivir fuera de España, o quienes simplemente cambian una localidad más pequeña por otra más grande o la ciudad.

Estas separaciones a menudo son difíciles de llevar por ambos lados de la familia, pero muy especialmente por los abuelos, que ven reducidas las opciones de compartir tiempo con los 'peques' a unas pocas veces al año, al contrario que las familias que residen en el mismo lugar, y para quienes los más mayores acaban convirtiéndose en un pilar fundamental en la crianza de los niños. Para que los lazos afectivos no se resientan, es importante poner la tecnología de nuestro lado y aprovecharse de que, afortunadamente, hoy contamos con muchísimas herramientas que nos permiten mantener vivo el lazo que une a los niños con sus abuelos. Estas situaciones, además, son una realidad que se hace muy evidente en los primeros años e incluso meses de vida del bebé: al igual que los recién nacidos establecen lazos con el papá a través del tacto y la vista, lo mismo sucede con otras personas dentro de su círculo más cercano, y esto es extensible a las personas mayores. El contacto piel con piel siempre es beneficioso para el bebé, también con los abuelos. Algunas ideas para que unos y otros se sientan cerca incluso estando lejos:

VIAJES DE IDA Y VUELTA. Dependiendo de la distancia, las circunstancias y los presupuestos, los viajes son la manera más eficaz de mantener vivo el lazo con los abuelos, y pueden organizarse de tres maneras: volviendo nosotros a casa, buscando siempre que el alojamiento se organice de la forma más fácil para todos, especialmente si los niños son muy pequeños; a la inversa, cuando son los abuelos quienen nos visitan a nosotros; y por último organizando las vacaciones todos juntos, en un destino que sea baby-friendly y que también permita a los más mayores disfrutar al mismo tiempo de los niños y del viaje.

SKYPE. Más económico que una conferencia teléfonica siempre que se disponga de conexión a Internet en casa, Skype permite ver a los niños en 'carne y hueso' al otro lado de la pantalla. Las llamadas por Skype suelen alargarse y no está de más organizarlas con tiempo suficiente, aunque se pueden llegar acuerdos para que la costumbre no caiga en desuso y se hagan de manera frecuente, y así los abuelos puedan ver cómo crecen los niños. Podemos desde preparar una noche de juegos hasta simplemente contarnos lo que hemos hecho durante el día. Hoy en día, además, la gran mayoría de ordenadores y tabletas incorporan una cámara que permite establecer este tipo de conexiones sin necesidad de otros dispositivos, pero si no es así siempre podemos regalarle a los abuelos un pack especial para poder conectar con ellos a distancia. Si además vivimos en diferentes husos horarios, es importante cerciorarse de que las llamadas se realizan a horas que son convenientes para todos, a veces relegándolas al fin de semana.

GRUPOS FAMILIARES EN WHATSAPP. Una vez los 'peques' tienen su propio teléfono móvil es más fácil para ellos mantener una conversación fluida por mensaje con los abuelos. Los grupos, además, suelen incentivar estas conversaciones al hacer partícipe a mayores y pequeños por igual, y permiten intercambiar fotos, vídeos cortos y anécdotas desde el primer momento (una ecografía) hasta que los niños comienzan a hacer cosas solitos (los primeros pasos) o incluso consiguen un logro especial (una instantánea de las notas del cole).

FOTOS EN LA HABITACIÓN DE LOS NIÑOS. No todo iban a ser nuevas tecnologías: el clásico marco de fotos con imágenes de los abuelos ayuda a mantenerles presentes en nuestras vidas, tanto si son fotos antiguas como fotos de experiencias que hayan compartido con los niños. Sacar del fondo del cajón el álbum con las fotos familiares y recorrer con los niños las diferentes historias de cada uno también despertará curiosidad en los niños por sus mayores.

COMPARTIR AFICIONES. Aunque las relaciones a distancia sean mucho más difíciles que en el cara a cara de todos los días, compartir aficiones es una manera de cimentar los lazos que nos unen dentro de la familia, incluso si nos vemos en contadas ocasiones a lo largo del año. Algunas maneras de hacerlo: por ejemplo, viendo todos la misma película familiar para después comentarlo en Skype (o incluso a tiempo real, en Whatsapp), o descargando y leyendo los mismos libros a través de un libro electrónico: algunos de los libros disponibles para Kindle a través de Amazon incluyen un servicio de préstamo entre dispositivos que dura 14 días. Estaremos leyendo, literalmente, el mismo libro.

PIENSA DIFERENTE. Cuánto más divertidos y emocionantes sean los planes a distancia con los abuelos, más ganas tendrán los niños de compartir tiempo con ellos, tanto real como virtual. Por ejemplo, recuperando el uso del correo postal ("¿qué habrá en el paquete sorpresa que nos ha enviado la abuela?"), animando a los niños a mandar dibujos o cartas con pegatinas de vuelta, o reproduciendo una grabación del cuento favorito de los 'peques' a la hora de dormir, narrado por los abuelos en lugar de hacerlo nosotros.

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