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Del amor al odio: los británicos se cansan de Kate Middleton y sus caprichos

Vanitatis Vanitatis 18/03/2016 Núria Tiburcio

"Del amor al odio hay un paso", reza el dicho. Y eso es lo que parece que les ha ocurrido a los británicos con la duquesa de Cambridge. Cuando la plebeya Kate Middleton contrajo matrimonio con el príncipe Guillermo, los medios de comunicación de todo el mundo se ocuparon de alzar la imagen de aquella joven bella y morena que iba a convertirse en la sucesora de Lady Di. A partir de entonces, todo fueron halagos para la duquesa, quien pasó a ocupar el número uno en la lista de popularidad de la Corona británica. Con el nacimiento de sus dos hijos, George y Charlotte, y sumando su estilo exquisito a la hora de vestir, ese fenómeno fan aumentó todavía más y Kate se transformó en un ser semidivino al que era imposible criticar. Sin embargo, los últimos acontecimientos alrededor de la esposa de Guillermo han provocado que se haya abierto la veda a las voces detractores contra ella. 

El príncipe Guillermo durante la celebración de St. Patrick (EFE) © Proporcionado por Vanitatis El príncipe Guillermo durante la celebración de St. Patrick (EFE)

El último detalle que ha enfadado tanto a los medios como a los británicos es la ausencia de Kate en un acto relacionado con la celebración de St. Patrick. El primogénito del príncipe de Gales se desplazó en solitario hasta Hounslow para repartir unos pequeños tréboles a más de 600 soldados de la guardia irlandesa. Tradicionalmente, este evento estaba reservado a las mujeres y desde 2012 era la duquesa quien, acompañada por su marido, repartía esos tréboles. Sin embargo, este año ha preferido quedarse en su casa de Anmer Hall y la única excusa que ha dado Kensington Palace es que quiere pasar más tiempo con sus hijos, ya que el próximo mes realizará un viaje oficial a la India y a Bután. 

"La duquesa ha disfrutado mucho las ocasiones en que ha podido asistir al evento. Ella está en casa para pasar tiempo con los niños, pero confía en celebrar el Día de San Patricio con la Guardia Irlandesa muchas veces en el futuro", han asegurado fuentes de la casa real británica. A pesar de las explicaciones de Kensington, los británicos no están demasiado contentos con la decisión de Kate. Así puede verse en algunos medios de comunicación como el 'Daily Mail', que asegura que "la duquesa rompe con una tradición de 115 años", o 'The Sun', que dice que "Kate antepone su papel de madre a su labor profesional". 

La duquesa presidiendo el día de St. Patrick desde 2012 © Proporcionado por Vanitatis La duquesa presidiendo el día de St. Patrick desde 2012

¿Otro 'annus horribilis'?

Desde que empezó el 2016, la imagen de los duques de Cambridge se ha visto empañada por varias polémicas. El primero en recibir fue Guillermo, a quien se calificó de "workshy" (algo parecido a vago). Y es que se reveló que el duque tan solo trabaja 80 horas mensuales como piloto de helicóptero y que su agenda institucional es casi inexistente. Su abuelo, el duque de Edimburgo, quien tiene 94 años, atiende casi el doble de compromisos que él. Tras este escándalo,los encargados de la Corona se pusieron las pilas para 'lavar' la imagen del primogénito de Lady Di. ¿Y qué mejor que utilizar a George y Charlotte para mostrar la cara más amable de la familia Cambridge y olvidar cualquier escándalo? Para ello, decidieron publicar varias imágenes de los pequeños jugando en la nieve por primera vez. Sin embargo, lejos de calmar a los británicos, estos retratos han avivado la controversia. 

La familia en Courchevel © Proporcionado por Vanitatis La familia en Courchevel

Los duques pensaron que sería interesante mostrar algunas fotografías de sus hijos en la nieve y llamaron al fotógrafo Max Cisotti, de la agencia AP, para que les realizase un improvisado posado durante sus vacaciones. Como era de suponer, los demás reporteros gráficos que cubren habitualmente informaciones de la casa real se sintieron "apartados". Desde la casa real tampoco quisieron dar detalles sobre el destino elegido por los duques de Cambridge, tan solo que se encontraban en "un punto de los Alpes franceses". Esto se produce porque quieren evitar que la prensa descubra en qué hotel se hospedaron y publicar cuánto han costado las vacaciones de Guillermo y Kate. Finalmente, la prensa descubrió que habían estado en la exclusiva estación de Courchevel y que llegarón allí en el avión privado del duque de Westminster.


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