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Descubrimos la identidad de la marquesa a la que estafó 'el gran Nicolás'

Vanitatis Vanitatis 14/10/2016 Mayka Paniagua

“No, no soy yo. Sé que alquiló una casa en Casa Quemada porque lo he visto en los medios, pero yo no soy la propietaria”, asegura nuestra interlocutora al otro lado del teléfono. Aunque lo niega, sabemos que es la persona por la que hemos preguntado: Mercedes Morenés Falcó. Insistimos y ella niega otra vez que sea la propietaria de la vivienda situada en El Plantío, la urbanización madrileña de Majadahonda. No da más detalles, aunque admite ser hermana de Tristán Morenés Falcó, actual marques de Nules.

Como se refleja en el sumario del caso, al que ha tenido acceso en exclusiva Vanitatis, Mercedes Morenés Falcó figura como una de las acusaciones particulares del juicio por estafa y apropiación indebida que ha terminado con una condena a seis años de prisión para Raúl Báñez, más conocido como 'el gran Nicolás’.

Báñez llevaba una vida de lujo dibujada con sus dotes de millonario, vestida con vehículos caros como un Porche Cayenne o propiedades en la Sexta Avenida de Nueva York y un chalet en la urbanización de El Plantío en Madrid que, aunque decía ser suyo, en realidad había alquilado y cuya propietaria acabó denunciándolo por impago. Consiguió seducir a varios inversores, a los que estafó cientos de miles de euros, metiéndose en la piel de un multimillonario.

Raúl simulaba bien. Había crecido en una familia acaudalada que en 2009 perdió su dinero en un negocio inmobiliario y decidió inventarse otra vida que, cuando menos, emulara a la anterior. Y lo consiguió durante un tiempo.

Pedro Morenés en una imagen de archivo (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Pedro Morenés en una imagen de archivo (Gtres)

Mercedes Morenés Falcó no quiere hablar con nosotros del juicio en el que tuvo que declarar, aunque se muestra educada y serena. Es, como aseguran fuentes del caso, “una señora de los pies a la cabeza”. Hija de Luis Morenés y Carvajal, VIII conde del Asalto, y María del Pilar Falcó y Álvarez de Toledo, marquesa de Nules. Como recogen los ecos sociales de la época, Mercedes se casó en 1966 con Luis Villalonga Jáudenes en la capilla de Santa Ana del palacio de la Almudaina en Palma de Mallorca en una boda apadrinada por los condes de Barcelona y cuyo cóctel se celebró en la finca Peña del Loro, propiedad de sus padres.

Mercedes es, además, familiar del actual ministro de Defensa, Pedro Morenés. Son primos. Sus padres son hermanos e hijos de los condes de Asalto. En la actualidad este título lo ostenta Jaime de Morenés, uno de los hermanos del ministro. El letrado de Mercedes resta importancia a este parentesco: “Son familia, pero no tienen nada que ver. Es su prima, pero como usted puede tener muchos primos con los que no tiene relación”.

La estafa de Raúl Báñez

Posiblemente Mercedes nunca quiso tener que declarar en la sala de un tribunal por una estafa tan mediática. “Estaba intentado alquilar el chalé y el señor Báñez contactó conmigo. Me dijo que quería ver la casa y acepté. Vino en un coche estupendo con chófer, el tal Christian. No puso ningún problema a nada, ni siquiera al precio y dijo que se la quedaba. Le pedí aval bancario, pero se negó en redondo. Me explicó que le venía mal. A cambio, me ofreció depositar ante notario 120.000 euros para que siempre estuviese cubierto el alquiler. Le dije que sí y unos días después me trajo el documento”. Por eso firmó. El estafador le pidió permiso para arreglar la cocina. “Arréglala y no me pagues los cuatro primeros meses de alquiler”, le dijo Mercedes, que posteriormente descubrió, muy sorprendida, que las obras se habían extendido a toda la casa. “No las paralicé porque me dio miedo que no las terminase”, asegura en su versión ante el juzgado.

El quinto mes, en el que estaba obligado a pagar, Mercedes ya no pudo localizarlo. “Cambiaba de teléfono constantemente. Cuando le encontraba, le pedía el dinero y se justificaba contando que tenía problemas con sus hermanos, pero que lo iba a arreglar. Otra vez me explicó que tenía el dinero en una caja fuerte, pero su hermano le impedía el acceso. Le dije: ‘Tus problemas son tuyos. Necesito mi dinero’ y me respondió: ‘Es que mi hija está enferma, la están tratando de un cáncer de rodilla en Estados Unidos”.

Mercedes reconoce ante el juez que Raúl le dio pena y decidió aplazar el pago. Luego se enteró de que no existía tal hija. Cuando corría el décimo mes desde que le alquilara la casa, Raúl se presentó en su casa y le entregó dos cheques. Uno contenía el dinero del alquiler y el otro, con la misma cantidad, era una especie de garantía y una muestra de su buena fe. Todo parecía haberse solucionado, pero cuando Mercedes intentó cobrar los cheques se dio cuenta que no tenían fondos. Ya no tenía más paciencia y decidió iniciar un proceso de desahucio.

Sorpresa, sorpresa...

“Fui a ver la casa y vi que habían desaparecido las cabezas de animales que mi difunto marido había cazado en África. ‘¿Dónde están?’, le pregunté. Me dijo que las había envuelto en papel burbuja y las había llevado a un almacén porque no le gustaban los cuernos. ‘Tranquila, que te los devuelvo todos, cuando me vaya”. Jamás los volvió a ver. “Aquel día me encontré un Mercedes 600 antiguo de mi padre y de mucho valor fuera del garaje. Cuando le alquilé el chalé le pedí permiso para dejarlo guardado en uno de los tres garajes y aceptó. Yo lo tenía tapado con una lona y apoyado en unas calzas de madera y me lo encontré en la calle. Le pregunté la razón y se quedó cortado, pero me dijo: ‘He tenido que sacarlo para pintar’. Luego supe que le había hecho fotografías y sospecho que quería venderlo”, declaró.

Cuando por fin consiguió desalojarlo, un día el portero la avisó de que había llenado dos camiones con cosas y se las llevaba. “Traté de impedirlo porque sospechaba que me estaba robando, pero no lo logré. Poco después fui con la comisión judicial a revisar cómo había dejado mi casa y comprobamos que había arrancado las bañeras de los baños y había quitado la cocina. Un desaguisado que tuve que arreglar con más dinero”. Mercedes no podrá recuperar jamás ese dinero.

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