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Detención de Mario Conde: tres anécdotas que explican su arrogancia

Vanitatis Vanitatis 11/04/2016 Paloma Barrientos

Mario Conde ha vuelto a la actualidad mediática de la peor manera que podía imaginar. Iniciaba la semana detenido en su domicilio de la calle Triana de Madrid por miembros de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil acusado de tres delitos. A diferencia de aquel 23 de noviembre de 1994 en que el juez Manuel García Castellón firmó la sentencia que le llevaría por primera vez a la cárcel, en esta ocasión la decisión también abarca a sus dos únicos hijos,

Mario y Alejandra, y a su yerno, Fernando Guasch Vega-Penichet, padre de sus tres nietos. La situación es mucho más difícil y complicada que la vez anterior porque los implicados en la trama que la UCO define como “organización criminal” es su familia directa. Si se demuestran los delitos, todos ellos podrían acabar en la cárcel con el consiguiente drama para los tres hijos de Alejandra y Fernando, desde el mayor, de 10 años, hasta la pequeña, de nombre Lourdes, como la abuela fallecida, que está a punto de cumplir 3.

[Lea Mario Conde, detenido por supuesto blanqueo]

Son muchas las anécdotas de las que tiene conocimiento Vanitatis, algunas contadas por amistades del banquero, que reflejan cómo era Mario Conde en su vida personal. Hemos elegido tres que definen gran parte de su personalidad:

El orgulloso

Lourdes Arroyo su gran amor (Lea la carta que le escribió) © Proporcionado por Vanitatis Lourdes Arroyo su gran amor (Lea la carta que le escribió)

Precisamente cuando el banquero entró en prisión no quiso que durante un tiempo muy largo ni los hijos ni su mujer fueran a verlo. No quería que circulara la imagen de Lourdes Arroyo con bolsas esperando su turno como el resto de familiares de presos. Marcaba las pautas de la casa aunque estuviera privado de libertad. Aquellos años fueron terribles para Lourdes Arroyo, que tuvo que ejercer de padre y madre y, sobre todo, salvaguardar emocionalmente a sus dos hijos, que en cuanto les reconocían iban a por ellos, según decían los pocos íntimos que le quedaron al matrimonio cuando él dejó de ser el envidiado banquero. En aquellos años de bonanza los jóvenes aspiraban a ser como él y así figuraba en las encuestas.

El severo

En una ocasión, Mario Conde Jr. tuvo que esperar a que terminara una clase en la universidad para explicarle al profesor que él era el hijo de esa persona a la que había calificado de indeseable durante los sesenta minutos de disertación. Añadiendo adjetivos como detestable, ladrón de guante blanco, delincuente y hasta lo catalogó de vender su alma al diablo. No sería la primera vez que el chico tuvo que asumir quién era su padre. Siempre lo llevó mucho peor que su hermana, entre otras cosas porque Alejandra era el ojito derecho del banquero, la niña brillante que sacaba matrículas de honor y de la que presumía ante los invitados. Hay una anécdota de la que fue testigo el periodista fallecido Julián Lago y que mostraba la personalidad de Conde con respecto a sus hijos. Y así lo contó el por entonces director de la revista 'Tiempo': “A los postres entraron en el comedor para dar las buenas noches a los amigos de sus padres. En un momento dado se dedicó a comentar las excelentes notas de Alejandra y lo vago y desastre que era el chico. Fue una situación muy delicada porque se le llenaron los ojos de lágrimas ante la humillación que le estaba montando Mario”. Lago le afeó su conducta y el banquero le respondió que en su casa no quería blandos, que fuera aprendiendo porque la vida era muy dura.

Así son los hijos de Mario Conde, detenidos por la Guardia Civil © Proporcionado por Vanitatis Así son los hijos de Mario Conde, detenidos por la Guardia Civil

El arrogante

Efectivamente él se presentaba como ejemplo de triunfador, que lo que uno quiere lo consigue, aunque en su caso, y como se ha visto, a costa de lo que fuera. Y no solo en el plano estrictamente laboral, sino también en lo que se refería al ocio. Como le gustaba el flamenco y bailar sevillanas, no hizo como todo el mundo, acudir a una sala rociera o montar el baile en casa. Él fue más allá y compró un discoteca en la calle López de Hoyos, le cambio el nombre y convirtió El Portón en un tablao flamenco donde acudía el poder económico, político y, por supuesto, también el social. Aquel establecimiento se convirtió en el lugar en el que se dejaba ver Isabel Preysler con sus amigos de la 'beautiful people', entre los que se encontraba Margarita Vega Penichet y su marido, Manuel Guasch. El empresario se convertiría después en el consuegro de Mario Conde cuando su hijo Fernando -ahora detenido- se casó con Alejandra. Una boda que hubo que retrasar varias veces porque la hija querida puso la condición de que solo se casaría cuando su padre saliera de la cárcel con un permiso para que pudiera llevarla al altar, como así fue.

La historia de los Conde Arroyo no ha hecho más que empezar. La vida de Conde se repite.

Te presentamos uno a uno a los miembros del clan Conde (Ver galería) © Proporcionado por Vanitatis Te presentamos uno a uno a los miembros del clan Conde (Ver galería)

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